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Resultados “espectaculares” en caña de azúcar con fertilizante biológico

  • Estiman que rendimientos de caña de azúcar pasen de 170 hasta 250 toneladas por hectárea

  • Necesario impulsar modelo de financiamiento y transferencia de tecnología

Ciudad de México a 01 de septiembre de 2020.-En esta tendencia global y nacional de reducir el uso de agroquímicos en el campo, investigadores, productores y empresarios mexicanos trabajan, desde hace 10 años, en desarrollar modelos agrícolas sustentables, con los cuales han logrado resultados “espectaculares” en caña de azúcar y para este ciclo se espera pasar de 170 toneladas por hectárea (t/ha) del sistema convencional con químicos a rendimientos de entre 234 y 252 t/ha.

Durante una visita de campo a distintas parcelas de caña de azúcar en el estado de Morelos, donde se redujo entre 25 y 50% el uso de fertilizante químico,  representantes del gobierno del estado y de instituciones como FIRA, FOCIR e IICA, constataron que existen alternativas productivas, económicas y sustentables para la industria cañera nacional y coincidieron en la necesidad de impulsar un modelo de  financiamiento y transferencia de tecnología para los productores, por lo que acordaron establecer un programa piloto en la entidad que incentive la aplicación de estas innovaciones amigables con el medio ambiente.

Los especialistas de la empresa de base agro biotecnológica, Biofábrica Siglo XXI, enfocada en vincular la investigación científica con la producción agrícola, destacaron que con la reducción de insumos químicos y su sustitución por bionsumos es posible duplicar la vida útil del cultivo y el ingreso neto del productor, gracias a la reducción en los costos de fertilización, el aumento de rendimientos, el incremento de la cantidad de cortes y el ahorro de realizar una nueva plantación.

Los asistentes conocieron las parcelas demostrativas ubicadas en el Campo Experimental del INIFAP en Zacatepec, donde desde febrero pasado se han establecido plantaciones de caña con tratamientos que aplican 100% de la fertilización química (tratamiento testigo), frente a otros que combinan la incorporación de biofertilizantes, composta de cachaza y reducción de fertilización química desde 25 hasta un 50%.

Durante el recorrido, los técnicos explicaron que a siete meses de la siembra, los resultados saltan a la vista, no sólo en rendimientos. Si hablamos de número de tallos, en el tratamiento testigo se obtienen 113 mil tallos por hectárea, con 6 entrenudos en promedio; los otros tratamientos muestran mejores resultados, con 130 mil a 140 mil tallos por hectárea, con un promedio de 8 entrenudos.

Marcel Morales, director de Biofábrica Siglo XXI, expresó que con el trabajo que ésta impulsa en caña de azúcar en los estados de Veracruz y Morelos, se tienen resultados sobresalientes. Por ejemplo, en el municipio de Zacatepec (Morelos), un productor lleva seis años utilizando biofertilizantes formulados mediante microorganismos benéficos, principalmente bacterias y hongos, así como utilizando composta de cachaza como aporte de materia orgánica al suelo y realizando una disminución de la fertilización química de un 30%.

Como resultado de este manejo, su parcela lleva seis ciclos productivos con un rendimiento promedio de 150 t/h, cuando, en la zona, la vida útil de una parcela es de cuatro ciclos o cortes, con rendimientos promedio de 90 t/h. Dados los buenos rendimientos que espera obtener en este año, el productor prevé que su plantación pueda llegar hasta los ocho cortes.

Marcel Morales destacó que estos trabajos se vienen realizando en estrecha colaboración con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), las organizaciones de productores de caña de la región, así como con el personal técnico del ingenio Emiliano Zapata de Zacatepec, Morelos.

Expuso que la idea es diseñar un esquema de financiamiento para impulsar estas innovaciones, donde participen el gobierno del estado y organismos de financiamiento y crear un fondo donde se tengan líneas de créditos para multiplicar por 10 los recursos y, por ejemplo, en lugar de tener 50 millones de pesos (mdp) se pueda crecer a 500 mdp para poder financiar paquetes tecnológicos completos.

A la visita de campo acudieron autoridades de distintas instituciones del país, como el director general de Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), Alan Elizondo; el Director General del Fondo de Capitalización e Inversión del Sector Rural (FOCIR) y Agroasemex, Javier Delgado; la Secretaria de Desarrollo Agropecuario del estado de Morelos, Katia Herrera; la secretaria ejecutiva de la Red Innovagro perteneciente al Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA), Martha Escalante, en representación del titular de este organismo, Diego Montenegro; así como productores cañeros de la región.

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Residuos de cosecha con bioinsumos agrícolas, una alternativa a uso de quimícos

  • Composta con residuos de caña de azúcar enriquecida con microorganismos aumentan rendimientos 40% y reduce fertilización química 50%

  • Modelo de producción agrícola actual es insostenible desde la perspectiva económica y ambiental

Ciudad de México a 12 de agosto de 2020.-La polémica en torno al glifosato en México abre la oportunidad de plantear la urgente necesidad de cambiar el modelo de producción agrícola actual, basado en el uso de agroquímicos, que ya es insostenible, por una agricultura más eficiente, rentable y sustentable, recurriendo a prácticas como la reutilización de residuos de cosecha enriquecidos con bioinsumos e incursionar en procesos de desarrollo que plantea la economía circular.

En nuestro país cada año se generan alrededor de 45 millones de toneladas (mt) de esquilmos en los diez principales cultivos, maíz, sorgo, trigo, frijol, arroz, cebada, soya, algodón, cártamo y ajonjolí; el rastrojo y olote de maíz aportan 25 mil 500 mt, las pajas de sorgo, 6 mil 600 mt y de trigo, 4 mil 500 mt, lo cual representa poco más del 81% de los residuos de cultivos, según datos del Colegio de Postgraduados.

De estos esquilmos 20% se destina a alimento animal, en promedio, y el resto no tiene un uso adecuado y se convierte en un problema. Diversos estudios han validado que de la producción de maíz que se obtiene en una hectárea 46% es grano y 54% rastrojo; en pajas de sorgo, trigo y cebada, el porcentaje de grano representa 47% y 53% de materia seca. De los derivados de la caña de azúcar sólo alrededor del 20% de las puntas de caña y 10% del bagazo se usan para alimento pecuario y el resto es una alternativa viable para aprovecharlos con la adición de bioinsumos.

El director de la empresa de base biotecnológica Biofábrica Siglo XXI, Marcel Morales Ibarra, expone que en el contexto actual la “economía circular” está siendo revalorada en el mundo, el reúso de materiales en diversos sectores y de desechos agropecuarios para el campo y su combinación con otros bioinsumos, como el caso de los biofertilizantes, puede convertirse en una opción rentable y sustentable para la producción agrícola, que permita incrementar rendimientos, disminuir el uso de agroquímicos y bajar costos, respetando los recursos naturales y el medio ambiente.

Una tendencia que se está fortaleciendo en el ámbito global es el reciclaje de residuos agrícolas en los cultivos, como es el caso de la caña de azúcar, café o maíz; así como desechos pecuarios de la producción ganadera. Estos materiales pueden ser reutilizados en la agricultura, como aportación de materia orgánica a los suelos, pero, además, se les puede dar un valor agregado si se le incorporan bioinsumos que ya han probado su eficacia en campo.

Morales Ibarra subraya que en México miles de toneladas de residuos orgánicos de distintas industrias como la agrícola o la ganadera podrían ser reincorporadas al suelo adicionándoles biofertilizantes, lo que generaría un círculo virtuoso: primero, al disminuir el uso de agroquímicos altamente contaminantes por bioinsumos amigables con el medio ambiente; segundo, al aprovechar desechos orgánicos que hoy no tienen un tratamiento útil; y tercero, propiciaría la recuperación de la diversidad y actividad microbiológica de los suelos agrícolas, regresando la fertilidad a los mismos.

Para el experto en temas agrícolas, uno de los principales retos que representa el aprovechamiento de estos residuos, es el alto volumen que demanda su uso. Las compostas en general requieren aplicar de 15 a 20 toneladas por hectárea, lo que eleva mucho los costos y complica su manejo. En cambio, si se enriquecen con productos biológicos como los biofertilizantes microbianos (productos hechos a base de bacterias y hongos benéficos para las planas), su nivel de eficiencia se multiplica, logrando disminuir significativamente los volúmenes requeridos de aplicación e incrementando la producción, lo que se traduce en aumento de rentabilidad.

Alto potencial en compostas enriquecidas con microorganismos

En algunos ingenios del país, se utiliza la práctica del composteo de la cachaza para su aplicación en el cultivo de la caña de azúcar, sin embargo, la aplicación requerida de esta composta es del orden de 20 toneladas por hectárea, lo que significa altos costos de transporte y aplicación, por lo que dicha práctica no se ha extendido entre los productores de este cultivo.

La cachaza es un residuo que se produce durante el proceso de producción del azúcar de caña, particularmente del proceso de clarificación del jugo. Durante la zafra se producen miles de toneladas de cachaza, las cuales frecuentemente se consideran un desecho y una fuente de contaminación. Empero, la cachaza tiene un alto contenido de carbono (fuente de energía), fósforo, nitrógeno y calcio (nutrientes esenciales para las plantas), por lo que, procesada adecuadamente, se convierte en un valioso recurso para la fertilización de cultivos y mejoramiento de suelos.

Tenemos experiencias que ya tienen un proceso de evaluación y validación, por ejemplo, “cuando enriquecemos la composta con los biofertilizantes, su volumen de aplicación disminuye a máximo cuatro toneladas por hectárea, teniendo rendimientos muy superiores que con la aplicación de las 20 toneladas de la composta únicamente. Esto se traduce en una disminución de los costos de aplicación, haciendo más sencillo su manejo por parte del agricultor”, subraya el especialista.

Con esta combinación, además, se reduce la aplicación del fertilizante químico de 30% a 50%, con respuestas en la producción superiores a las obtenidas con la aplicación del 100% del fertilizante químico. En este sentido, en diversas regiones cañeras en las que se ha trabajado con este bioinsumo se han incrementado los rendimientos hasta en un 40%, disminuyendo la fertilización química hasta en un 50%, puntualiza Morales Ibarra.

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La inteligencia artificial al servicio de la agricultura y pesca

Ciudad de México, 16 de julio de 2020.-En el 2028 las exportaciones de productos agrícolas y pesqueros de América Latina, representará más del 25 por ciento de las exportaciones mundiales, asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ante este panorama, las herramientas tecnológicas se han convertido hoy en día en aliado estratégico para responder a las necesidades del sector agropecuario latinoamericano.

Cambio climático, detección de enfermedades, rendimiento de maquinaria en fincas, cantidades precisas de agua y fertilizantes en suelos son algunas de las variables que se pueden monitorear y evaluar para contribuir con el crecimiento y consolidación de los negocios de este renglón de la economía.

Al respecto, Alejandro Girardotti, director de producto de CenturyLink para América Latina, manifestó que el Machine Learning, la Inteligencia Artificial, la Video Analítica, la Geolocalización y Blockchain son algunas de las soluciones tecnológicas que se ajustan a las necesidades de productores que buscan optimizar recursos, aumentar competitividad y reducir el impacto negativo de eventos climáticos ya que con el uso de los datos obtenidos de sensores, cámaras, drones, entre otros, los productores podrán tomar decisiones basadas en datos, lo que mejora sustancialmente los procesos productivos.

Por su parte, el informe de perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2019-2020 de la CEPAL y la FAO, sostiene que la utilización de sensores en los sistemas de riego podría generar un ahorro de 50 por ciento en el uso de agua en la agricultura, y la utilización de robots desmalezadores en la agricultura evita el uso de agroquímicos.

En la actualidad el sector enfrenta varios retos para mantenerse como pilar de la economía global, entre ellos la competitividad, optimización de los recursos naturales, enfrentar un entorno de comercio globalizado, aumento de la eficiencia del recurso humano, enfrentar la velocidad en innovación y desarrollo, la trazabilidad a la cadena de valor y la reputación eco-friendly.

“Con el tiempo, los datos almacenados alimentan un modelo matemático que permite predecir comportamientos futuros de diferentes variables por medio de la herramienta Machine Learning. Así se habilita la toma de decisiones en línea por parte del equipo de agrónomos de los diferentes proyectos productivos.

“Estas herramientas también sirven para el monitoreo en línea del estado del ganado, saber exactamente si ya se vacunó, por ejemplo, o hacer seguimiento a sus señales vitales para atender de forma proactiva alguna enfermedad. Todas estas soluciones ya están al alcance del sector agropecuario en la mayoría de los países de la región”, subrayó Girardotti.

Hizo notar que las nuevas tecnologías son más efectivas si se cuenta con partners o compañías que brinden acompañamiento para que todas las soluciones reporten a una sola plataforma de gestión y administración, para que los sistemas se alimenten y se automaticen entre sí.

“La integralidad en el uso y análisis de las herramientas retribuyen en un sector productivo más fortalecido y consolidado, lo que además garantizará el abastecimiento de alimentos a un buen precio”, agregó el experto.

¿Cómo funcionan las soluciones tecnológicas?

Con sensores se pueden monitorear la ubicación de equipos dentro del área de acción, ya sea una finca ganadera o un cultivo. Además, se puede registrar el movimiento de maquinaria, informa sobre su estado mecánico, requerimientos y alerta sobre operación deficiente.

También existen soluciones de video que permiten alertar, por ejemplo, cuando una persona se encuentra en una zona prohibida porque acabaron de aplicar algún producto químico, o detecta personas ajenas al cultivo para mejorar la seguridad perimetral.

Asimismo, permiten controlar el acceso a los invernaderos por medio de soluciones de control remoto desde un puesto centralizado de vigilancia o se implementan soluciones de audio para recordar las medidas de HSE (Health, Safety & Environmental) o interactuar directamente con alguna persona que no las está cumpliendo.

Además, las soluciones tecnológicas para el sector agropecuario latinoamericano ayudan a mitigar los riesgos fitosanitarios ya que este es un sector en el que hay ciertos peligros para la salud de los trabajadores, ya que se manejan pesticidas y químicos, tecnologías que permite que ciertas labores, como la recolección de datos o la irrigación, no tengan que hacerlas personas, poniendo en riesgo su salud. (Redacción MEXICAMPO).

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Desarrollan biofungicida que elimina hongos en maíz, sorgo y algodón

  • La Nueva Escuela Mexicana impulsa la formación de profesionistas con responsabilidad social, aptos para desarrollar investigaciones en beneficio de los mexicanos: Esteban Moctezuma Barragán
     

Ciudad de México, 2 de mayo de 2020.-Las pérdidas de cosechas de maíz, sorgo y algodón que se registran anualmente en México podrían disminuir gracias a un biofungicida desarrollado por científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes mediante un protocolo de investigación comprobaron la acción del natural producto elaborado a partir de bacterias y hongos benéficos, el cual combate a los patógenos Fusarium sp, Aspergillus y Macrophomina sp.

En ese sentido, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán ha indicado que la educación de calidad es un compromiso de la Nueva Escuela Mexicana para impulsar la formación de profesionistas con responsabilidad social, aptos para desarrollar investigaciones en beneficio de los mexicanos.

A su vez, el Director General del Instituto Politécnico Nacional, Mario Alberto Rodríguez Casas, destacó que estos avances son producto de la sólida formación de los investigadores politécnicos y del sentido social que guía su desempeño.

El doctor Jesús Gerardo García Olivares, investigador del Centro de Biotecnología Genómica (CBG) y titular del protocolo señaló que tal es la gravedad del daño que causan estos hongos, que cultivos enteros de maíz blanco, sorgo y algodón se pierden o se dificulta su comercialización o cosecha en tierras agrícolas de diversos puntos del territorio nacional y acotó que específicamente en la región noreste de Tamaulipas se ha dejado de sembrar maíz blanco debido a la afectación que generan.

Para hacer frente a esta situación, el especialista politécnico aplica los conocimientos y experiencia adquiridos por más de 40 años como ingeniero agrónomo y experto en producción agrícola para formular un fungicida biológico a partir de bacterias para combatir a dichos patógenos, ya que muchas veces se usan agroquímicos como fungicidas y pesticidas que causan degradación de las tierras agrícolas y afectación al medio ambiente.

Explicó que el principal problema es que Fusarium sp y Aspergillus producen aflatoxinas (toxinas que, de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana no son permisibles para el consumo humano por ser sustancias hepatotóxicas, carcinogénicas, teratogénicas y mutagénicas), en tanto que Macrophomina sp genera pudrición carbonosa que ataca al cultivo de sorgo y maíz, lo cual provoca pudriciones radiculares que generan pérdidas de rendimiento y dificultad de realizar la cosecha.

Detalló que los estudios han comprobado la eficacia de bacterias del género Bacillus, las cuales esporulan y pueden tener una vida de anaquel adecuada para combatir a los hongos patógenos, así como hongos del género Trichoderma.

En la primera etapa del proyecto se hizo la caracterización morfológica molecular de los microorganismos nativos del suelo de la región, se efectuaron pruebas de antagonismo con los hongos blanco Fusarium sp (que afecta al maíz) y Macrophomina (que daña al sorgo).

Posteriormente mediante estudios por Cromatografía de Líquidos de Alto Rendimiento (HPLC), se concluyó que las bacterias del género Bacillus tienen una función dual, ya que combaten al hongo y además favorecen el crecimiento de la planta mediante la producción de la hormona vegetal llamada ácido indolacético, que estimula el crecimiento radicular y  mejora la asimilación de macronutrientes (fósforo y nitrógeno), los cuales inciden en el aumento del rendimiento y calidad de los cultivos de maíz, sorgo y algodón.

Para favorecer el cultivo de las bacterias Bacillus, el doctor García Olivares generó un “medio de cultivo biológico”, –cuya patente está en proceso– potenciado por una fuente energética de melaza y ajustado con sulfato de amonio para conseguir el rango ideal de pH y de esa manera optimizar el crecimiento de colonias bacterianas.

“Con este medio de cultivo hemos producido en un fermentador de 80 litros una importante cantidad de Bacillus y se ha probado su eficacia en hongos Fusarium sp (daña al maíz), Macrophomina (afecta al sorgo) y Damping off (perjudica al algodón), que son los principales problemas fitosanitarios de la zona noroeste y de Tamaulipas”, apuntó.

Además refirió que en cultivos de invernadero han corroborado que se controla la presencia de Fusarium sp, “no hay efectos del hongo en las primeras etapas de desarrollo del maíz, en el sorgo Macrophomina mostró control de 90 por ciento, en tanto que el biofungicida tuvo control de Damping off en las primeras etapas de pudrición”, puntualizó.

 

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Con microrganismos “vacunan” cultivos contra plagas y enfermedades

La vinculación entre ciencia e innovación es la clave para que expertos mexicanos hayan desarrollado microorganismos con la capacidad no sólo de aumentar rendimientos, sino de brindar protección al cultivo de granos, hortalizas o café contra plagas y enfermedades.

Con el uso de microorganismos específicos, la empresa de base tecnológica, Biofábrica Siglo XXI, ha obtenido resultados alentadores en sorgo, donde se logró reducir la incidencia del pulgón amarillo, un insecto devastador. En café no sólo se redujo la incidencia de la roya del cafeto –que ha afectado la producción en México y en todo el mundo–, sino que cafetales enfermos se recuperaron. También se han demostrado efectos positivos en hongos que dañan hortalizas y la moniliasis en cacao, un hongo que acaba con los cacaotales. Hace diez años, en Tabasco, la producción de cacao era del orden de 100 mil toneladas; en la actualidad es de solo 10 mil toneladas.

El director de la empresa mexicana, Marcel Morales Ibarra, señala que en un contexto donde la prioridad es garantizar la producción de alimentos, la sanidad de los cultivos es uno de los aspectos fundamentales que hay que cuidar para obtener buenas cosechas, y el uso de microorganismos es una herramienta para lograrlo.

Hizo hincapié en que entre los resultados benéficos del uso de estos insumos están los efectos sanitarios en los cultivos; la activación de defensas naturales de las plantas; la competencia con organismos patógenos.

Marcel Morales remarca que, “los productos biotecnológicos basados en microorganismos son altamente efectivos para combatir plagas y enfermedades a un menor costo y sin ningún impacto negativo en el medio ambiente”.

Además, el uso de este tipo de insumos permite una reducción en los costos de producción, la producción de cultivos más saludables y productivos y cosechas más tempranas.

Cabe recordar que los biofertilizantes están hechos con base en microorganismos (bacterias y hongos) que nutren a las plantas de forma natural, hacen más eficiente el uso de fertilizantes químicos, estimulan el crecimiento radicular y aumentan su resistencia contra plagas y enfermedades. Además son regeneradores de suelos y promueven la captura de CO2 en el suelo, convirtiendo el problema del exceso de gases de efecto invernadero en un beneficio para los suelos agrícolas, permitiendo incrementar sus niveles de fertilidad.

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Reducen huella ambiental en caña de azúcar y aumenta 80% ingresos de productores

Empresa innovadora de base tecnológica logra elevar en más del 80% los ingresos de los productores de caña en Morelos, con el uso de bioinsumos que reducen la huella ambiental, lo cual resultada atractivo para las grandes industrias refresqueras y jugueras  que buscan una proveeduría más sustentable.

Para responder a la demanda creciente de la industria refresquera y juguera de materias primas que se produzcan con prácticas sustentables, Biofábrica Siglo XXI impulsa alianzas con productores de caña del país para que apliquen biofertilizantes que aumenten productividad y, al mismo tiempo, reduzcan los impactos ambientales que generan los productos químicos, además de hacer más rentable su actividad al generar ahorros y mayor ingreso para el productor.

Durante un recorrido a la planta de innovación y desarrollo de la Biofábrica Siglo XXI, y a parcelas de caña de azúcar, en el estado de Morelos, donde trabaja con agricultores cañeros, el director de la empresa, Marcel Morales Ibarra, explicó que en Morelos se impulsa el Programa Piloto de Producción Rentable y Sustentable de Caña de Azúcar, que en seis años de operación ha logrado excelentes resultados con la aplicación de los biofertilizantes.

Entre los principales resultados se resaltan: con el uso de los biofertilizante se logró incrementar la vida útil del cultivo de caña al doble; elevar los rendimientos en el orden del 60%; se ha disminuido la aplicación del fertilizante químico del 50 al 30%. Lo anterior ha permitido elevar la utilidad neta del productor en más del 80%, es decir pasar de poco más de 21 mil pesos por hectárea a 38 mil 500 pesos.

Esto –detalló– se logra a partir de que se reducen costos por fertilización de 3,600 a 2,550 pesos por hectárea y los rendimientos se elevan de 120 hasta 175 toneladas. Además el número de cortes aumentó a seis, cuando en una parcela de caña tradicional son cuatro máximo, “porque los rendimientos se reducen cada año con la pérdida de planta, alcanzando en el cuarto año de 80 a 100 toneladas, rendimiento que ya no resulta rentable para el productor, lo que le obliga a volver a sembrar y esto implica más inversión”.

Un aspecto muy importante es que el uso de este bioinsumo se logró elevar los grados Brix, lo cual resulta muy atractivo para las industrias refresqueras o de jugos.

Lo anterior se dio a conocer durante la visita de integrantes de la Unión Nacional de Cañeros de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales, que encabeza Carlos Blackaller Ayala, quienes expresaron su interés de incursionar en este tipo de iniciativas que promueve Biofábrica Siglo XXI para establecer un sistema de producción rentable y sustentable de caña de azúcar.

Marcel Morales resumió que el programa piloto de Producción Rentable y Sustentable en Caña de Azúcar, que busca impulsar directamente con las organizaciones de productores, tiene como metas generales: aumentar el rendimiento entre 20-30%; reducir los costos de producción en 30%; incrementar la eficiencia del fertilizante químico 50%; disminuir el uso de fertilizantes químicos en 30-50%; mejorar las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo y lograr mejores niveles de eficiencia en el uso del agua. Todo ellos en beneficio directo en el ingreso de los productores de caña.

Remarcó que lo anterior lo queremos realizar conjuntamente con un esquema que integre la capacitación y asistencia técnica a los productores, así como con un seguimiento y evaluación de los resultados, tanto en lo productivo, lo económico, y en lo referente a la conservación y regeneración de los suelos y un uso más eficiente del agua. Por ello, en este recorrido nos acompañó el representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), institución con gran experiencia en modelos de capacitación y trasferencia de tecnología en diversos países de América Latina. Pretendemos contar con el apoyo de este organismo internacional para llevar el proceso de capacitación, asistencia técnica y evaluación de resultados, remarcó Morales Ibarra.

En esta visita, el representante del IICA en México, Diego Montenegro, destacó que dentro de la agenda de innovación del organismo en México, el sector cañero tiene una gran oportunidad de ser emisario de una serie de iniciativas para que la producción sea más sostenible y contribuir a que la producción de azúcar y subproductos sean aprovechados para otros productos, en lo que es la bioeconomía.

Hizo énfasis en que se trata fomentar procesos de innovación para fortalecer la producción primaria, mejorar los procesos de comercialización de azúcar y otros subproductos que beneficien a los productores agrícolas.

Carlos Blackaller, presidente de los productores cañeros de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), planteó la urgencia de contar con un modelo de producción de caña de azúcar que incremente los rendimientos, disminuya costos, que permita incrementar el nivel de ingresos de los productores; pero también, que posibilite una producción más sustentable, que respete el medio ambiente y que no se sigan destruyendo los suelos.

Como una conclusión de esta reunión, se acordó el establecimiento de parcelas demostrativas en diversas regiones de producción, así como la realización de reuniones locales con grupos de productores, tanto de riego como de temporal.

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Hay que dejar “huella sustentable” positiva con uso de biofertilizantes

Si no es posible renunciar o sustituir en forma inmediata el uso total de los fertilizantes químicos, hagamos un uso más racional de éstos, aplicando bioinsumos que permitan dejar una “huella sustentable” más positiva en el medio ambiente, los suelos, y tener un mejor aprovechamiento del agua.

“El reto es cambiar el viejo “chip” de que sólo con químicos se puede aumentar la productividad en la agricultura y transformar de raíz lo que hemos hecho hasta ahora con nuestra tierra”, expuso el director general de Biofábrica Siglo XXI, Marcel Morales Ibarra, quien impulsa el proyecto `Agrobiotecnología para una Agricultura Rentable y Sustentable´.

“Nosotros hemos demostrado en Zacatepec, Morelos, uno de los campos cañeros más importantes de México, donde se cultivan 20 mil hectáreas, cómo con la aplicación de biofertilizantes, se puede extender la vida útil de la plantación de caña, dado que el promedio de cortes en la región es de cuatro y con el uso de bioinsumos se superan los seis. A la par, con una reducción del 30% de la fertilización química, se ha logrado duplicar el rendimiento de caña de azúcar, alcanzando 150 toneladas por hectárea, en relación con las 70 toneladas cosechadas en testigos donde no se utilizaron bioinsumos”.

Este es un proceso que se ha mantenido durante los últimos seis años, superando el rendimiento promedio estatal que es de 110 ton/ha; en tanto que, con el uso de biofertilizantes, se llegó a alcanzar 50 toneladas adicionales. En el primer corte se levantaron 160 contra 130 ton/ha del testigo; en el sexto corte, los rendimientos fueron de 150 y 70 toneladas, respectivamente.

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Con esto queda demostrado que con innovaciones y mejores prácticas podemos recuperar gradualmente nuestros suelos. De acuerdo con los análisis realizados en Zacatepec, la producción total en parcelas de caña, tomando en cuenta la raíz, fue de 208.7 ton/ha con biofertilizante; frente a las 88 ton/ha sin biofertilizante, es decir, un diferencial de 137%. Esto es muy importante, ya que, además del efecto en el incremento de la producción de caña, la producción de raíz fue cinco veces superior con el uso de biofertilizantes, lo que impacta directamente en la conservación y regeneración del suelo.

Otra virtud de los biofertilizantes, es que también posibilitan un aprovechamiento más eficiente de los nutrientes, por ejemplo, el tratamiento donde se utilizaron biofertilizantes en caña, obtuvo el 192% del nitrógeno aplicado, debido a la alta eficiencia y a la fijación biológica de nitrógeno aportados por este bioinsumo; mientras que, el tratamiento sin biofertilizantes, solo aprovechó el 66% del nitrógeno aplicado.

Morales Ibarra explica que lo anterior significa que, con los biofertilizantes, se aprovechó el 100% del nitrogeno aplicado, mientras que el nitrógeno extra (92%), se obtuvo por el mejor aprovechamiento del que esta en el suelo y por fijación biológica del nitrógeno atmosférico. Esto se explica porque los biofertilizantes generan una mayor actividad de microorganismos y la existencia de raíces más abundantes, con lo que se retiene más humedad y una mayor cantidad de nutrientes necesarios para el crecimiento de la planta.

En el caso del fósforo se tiene un comportamiento similar. En el tratamiento con biofertilizantes, se registró un nivel de eficiencia del 161%; es decir, se aprovechó el 100% del fósforo aplicado, más un 61% adicional, producto de la mayor capacidad de solubilizar y aprovechar el fósforo disponible en el suelo. En el caso del testigo, el aprovechamiento fue sólo del 58% del fósforo aplicado.

El también presidente del Consejo Mexicano de Agrobiotecnología (COMaBio), insistió en que es tiempo de cambiar el viejo modelo de producción que derivó de la Revolución Verde, que ya presenta serios síntomas de agotamiento, y su permanencia nos cobra costos cada vez más altos.

“Es urgente implementar innovaciones que nos permitan transitar a un modelo agrícola más rentable y sustentable. El planeta ya no soporta más devastación, cuyos niveles actuales comprometen la vida futura en el planeta. El uso de la biotecnología nos demuestra que es perfectamente viable el incremento de la productividad agrícola, paralelamente con la sustentabilidad. Es un sinsentido postergar la adopción de esta alternativa”.

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Impulsará Biofábrica cultivo sustentable de caña en Guatemala

Ciudad de México a 04 de febrero de 2020.-La empresa de base agro biotecnológica, Biofábrica Siglo XXI, especializada en vincular la investigación científica con la actividad agrícola, firmó un acuerdo de colaboración con el Centro Guatemalteco de Investigación y Capacitación de la Caña de Azúcar (CENGICAÑA) con el objetivo de impulsar un cultivo de caña más rentable y sustentable que beneficie a productores de ambas naciones.

Esta alianza tiene múltiples beneficios, dado que el objetivo es emplear la biotecnología para generar innovaciones conjuntas que puedan ser aplicadas en cultivos de caña en Guatemala, México y otros países, que permitan dar solución a problemas específicos de cada región, como son la sequía, el deterioro de suelos, la reducción de plagas y enfermedades o el aprovechamiento de residuos propios de la industria azucarera.

El director de la empresa mexicana, Marcel Morales Ibarra, destacó que una  propuesta específica es realizar composta a base de cachaza enriquecida con microorganismos benéficos, que será utilizada como abono 100% natural, aportando un sinfín de beneficios al cultivo de caña.

Recordó que en términos de rentabilidad, los biofertilizantes –que se agregarían a la cachaza– ayudan a incrementar el nivel de eficiencia de los fertilizantes químicos, lo que permite reducir su uso; y aumentan rendimientos de los cultivos. En la parte sustentable, ayudan a las plantas y al suelo que las en diversos procesos biológicos, como la estimulación del crecimiento vegetativo, la solubilización y transporte de nutrientes, protección del sistema de raíces contra plagas y enfermedades, así como al mejoramiento y regeneración de los suelos agrícolas.

Dicha alianza surge a raíz de la gira realizada por Morales Ibarra al país centroamericano a finales del año pasado, con el objetivo de promover el uso de la agrobiotecnología como alternativa al uso excesivo de agroquímicos incrementando, además, los niveles de productividad.

Cabe recordar que para el año 2017, la producción mundial de caña de azúcar alcanzó 1,841 millones de toneladas. México ocupa el sexto lugar en este rubro, con 3.4% de la producción; Guatemala, el noveno puesto con 1.8%. Sin embargo, si hablamos de productividad, el país centroamericano ocupa el tercer lugar en el mundo, con un promedio de 108 toneladas por hectárea, frente a 70 toneladas de nuestro país.

Biofábrica Siglo XXI desarrolla soluciones para transformar el modelo agrícola actual hacia un sistema más productivo y sustentable, gracias a los acuerdos de colaboración que mantiene con la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional o el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), entre otros.

En tanto, CENGICAÑA nace en 1992, impulsado por la agroindustria azucarera guatemalteca, con el objetivo de mejorar la producción de caña de azúcar y sus derivados en Guatemala. Todo su trabajo, innovaciones, desarrollos y recomendaciones, son en beneficio de la producción de caña de dicho país, que cuenta con más de 283 mil hectáreas de este cultivo.

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Etanol alternativa medioambiental para México

Ciudad de México a 17 de enero de 2020- El etanol oxigenante que se utiliza en prácticamente todo el mundo, su producción está frenada, debido a la judicialización con trasfondos económicos, para acaparar el mercado de oxigenantes de las gasolinas mexicanas.

Es así que la Comisión Reguladora de Energía tiene la facultad de modificar la Norma Oficial Mexicana 016, que regula la composición de la gasolina que se vende en nuestro país, que actualmente restringe el porcentaje que se puede utilizar de Etanol a las zonas metropolitanas del Valle de México, Guadalajara y Monterrey, que en el resto de la Republica permite hasta un 10 por ciento.

Han sido varios los intentos por lograr una inercia aún más negativa en la utilización de biocombustibles a través de amparos, con el objeto de reducir el  porcentaje de etanol, que antes de su más reciente modificación permitía 5.8 por ciento, para dar aún mayor mercado al oxigenante que en la actualidad es utilizado y conocido como MTBE, el cual es prohibido en Estados Unidos y diversos países europeos por su incidencia en casos de cáncer.

En ese sentido la diputada federal Mónica Almeida menciona que “países como Brasil comercializa gasolina hasta con el 27 por ciento de Etanol como oxigenante y es una de las naciones pioneros en la materia, el cual ha tenido diversos beneficios de desarrollo, al detonar el sector agrícola, económico e industrial, al obtenerse este oxigenante de materias primas”. 

“En el etanol tenemos un área de oportunidad y crecimiento económico aparejado de una reducción significativa en el precio de las gasolinas” agregó.

En razón a lo anterior destaca que el Poder Judicial de la federación, ha dado ya  la razón a la legisladora, ya que ha sobreseído un amparo que precisamente pretendía evitar el uso del etanol, fundamentando como principal acto reclamado, dentro del interés jurídico del quejoso, el principio precautorio en materia ambiental, en el cual a pesar del ofrecimiento de pruebas, resultó dentro de las consideraciones periciales, que en el uso de etanol en gasolinas aporta beneficios ambientales en el tema de calidad del aire, debido a que reduce algunas emisiones de gases, señalando además que resulta necesario realizar un estudio de emisiones o un modelo de dispersión de contaminantes atmosféricos para poder precisar dicha información.

Resulta, por lo tanto, sorpresiva, la determinación de la SCJN para eliminar el permiso para incrementar los volúmenes de etanol a Pemex y otras empresas, esto a pesar de que en fechas recientes el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), a petición de la Secretaria de Energía y la Comisión Reguladora de Energía, luego de diversas gestiones de la diputada federal solicitaron la realización de un estudio para evaluar el impacto en las emisiones de gases por el uso de gasolinas con MTBE, oxigenante actualmente utilizado frente al etanol, el cual arrojó que las emisiones dependen del automóvil y la calidad de la gasolina, por lo que la certeza técnica respecto del impacto ambiental se resuelve de manera favorable para el etanol en dicho estudio.

Ante esta situación la legisladora presentó en la Comisión Permanente un Punto de Acuerdo, que tiene por objeto que las resoluciones judiciales en la materia cuenten con el sustento técnico necesario, en este caso se vería beneficiado el uso del etanol, ya que indica a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se debe pronunciar con bases técnicas validadas, a efecto de sentar el precedente que ha de coadyuvar a que se garantice el derecho humano al medio ambiente y a la salud, atendiendo y tomando como base el informe que resuelve el fondo de esta controversia que fue realizado por el IMP,  denominado, “Evaluación de gasolina E10 en automotores”, la entidad más calificada en la materia. (Redacción MEXICAMPO).

 

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Cooperación intersecretarial para producir y usar bioinsumos

  • Más de 150 productores de biofertilizantes, bioestimulantes y bioplaguicidas participaron en un encuentro nacional propiciado por la Secretaría de Agricultura en el marco del Grupo Intersecretarial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC).

Con la participación y colaboración estrecha de las instituciones integrantes del Grupo Intersecretarial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC), más de 150 productores de bioinsumos se reunieron para debatir en torno a normatividad, investigación y mecanismos de masificación de uso de estos productos (que implican, entre otros, bioplaguicidas, biofertilizantes y bioestimulantes, todos libres de elementos químicos), con la intención de generar juntos, gobierno y sociedad, un plan de trabajo que propicie su desarrollo con estándares y normas adecuadas, y que fortalezca su demanda de parte de los usuarios de los productores agropecuarios.

En el Encuentro Nacional de Productores de Bioinsumos, Agreocología y Agricultura Campesina, realizado en las instalaciones de la Secretaría de Agricultura, el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria, Víctor Suárez Carrera, afirmó que estas deliberaciones son parte de un cambio de paradigma, de un cambio estructural del sistema de producción agroalimentaria que ha imperado en las décadas recientes bajo la marca de “revolución verde”, donde todo se daba en “paquete” (semillas, agroquímicos, fertilizantes, mecanización, etcétera) y se soslayaba el papel del campesino, del productor, que debe ser protagonista.

“El cambio que hoy impulsamos involucra insumos, bajo un esquema integral, es pasar de una agricultura de insumos a una agricultura de conocimientos, donde se valoren los conocimientos ancestrales de los campesinos para que interactúen con las aportaciones científicas. Y así como en el gobierno se está dando una colaboración ejemplar entre instituciones (las participantes en el GISAMAC), debe haber un intercambio abierto y generoso entre los productores de bioinsumos para que esta industria crezca, esté bien regulada y que quede en manos de micro, pequeñas y medianas empresas, que no sea adueñada por las grandes industrias”, dijo el subsecretario.

Afirmó que debe México avanzar hacia una agricultura sustentable, de forma gradual, respetando las decisiones de los productores del campo y poniendo a éstos como los personajes centrales, los protagonistas.

El director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Francisco Javier Trujillo Arriaga, subrayó que el organismo de Agricultura trabajará activamente con los productores para apoyarlos en los procesos de certificación orgánica.

Indicó que la armonización de los sistemas, con los modelos europeo y estadounidense sirve como parámetro de cumplimiento, lo que ayudará establecer una oferta de bioinsumos eficiente y asequible y, por consecuencia, será un éxito para los productores.

El director general de Logística y Alimentación de Agricultura, Héctor Robles, y por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Cecilia Elizondo, destacaron que este encuentro se realiza en el marco del GISAMAC, que nació en febrero pasado como un esquema de trabajo intersecretarial para propiciar un sistema agroalimentario y nutricional justo, sustentable y saludable.

Elizondo precisó que la productividad agrícola se incrementó en el mundo desde el siglo pasado debido al uso intensivo de insumos químicos. Esto es, la revolución verde, pero ha tenido graves costos sociales y económicos, con una degradación de los recursos naturales y de los servicios ecosistémicos, y con exclusión de los campesinos, además de que este sistema ha derivado en el surgimiento de una epidemia sin precedentes de obesidad y enfermedades asociadas como la diabetes.

El GISAMAC trabaja por modificar radicalmente esto, dijo Héctor Robles, y en este marco se ubican los esfuerzos por impulsar la producción agrícola sustentable.

En GISAMAC participan las secretarías de Agricultura, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Salud, Trabajo, Economía, Bienestar y Educación; el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt); el Senasica; Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex); el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP); el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP); el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INN); el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI); la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio); el Instituto Nacional de Economía Social (INAES), y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF):

El presidente de la Asociación Mexicana de Productores, Formuladores y Distribuidores de Insumo Orgánicos, Biológicos y Ecológicos (AMPFYDIOBE), Guillermo Cadena Ávila, afirmó que la producción de bioinsumos es importante sobre todo en Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, pero hay una tendencia creciente global que se observa en particular en América Latina, con una tasa de aumento de 18 por ciento anual.

Esto ocurre debido a la cada vez mayor consciencia social e interés por un ambiente limpio y una alimentación sana y por una restricción creciente a los plaguicidas químicos. La producción mayor de bioinsumos ocurre tanto en los bioplaguicidas o productos de microbiología como en los bioestimulantes y biofertilizantes, aseguró.

Cadena Ávila, quien representa a micro, pequeños y medianos productores de bioinsumos, dijo que en el mundo éstos se utilizan en la producción de alimentos orgánicos, en la producción agroecológica, en estrategias para evitar residuos de plaguicidas y permitir la inocuidad alimentaria y en mecanismos para evitar la resistencia a químicos.

En el mundo el valor de los bioinsumos fue de tres mil millones de dólares en 2018, para el 2020 se prevé que alcancen los cinco mil millones y se estima que en cinco años más llegarán a 11 mil millones de dólares. Los bioinsumos han demostrado efectividad respecto de plaguicidas químicos y otros insumos químicos, refirió el directivo.

En las conclusiones de las mesas de discusión se destacó: en materia de normatividad, la necesidad urgente de que se agilicen los trámites ante Cofepris, y que se modifique la Ley General de Salud para que se establezcan requisitos diferenciados a los plaguicidas químicos y a los bioplaguicidas e insumos vegetales.

En materia de investigación, que se establezca una comunicación asertiva entre instituciones de ciencia e investigación y productores de bioinsumos, y que se dé un acompañamiento de instancias como el Conacyt hacia los productores de bioinsumos desde la investigación hasta obtener el producto final, a fin de que se compartan metodologías y se hagan eficientes los procesos en nuevos desarrollos.

Respecto al tema de masificación de uso de bioinsumos, que se propicie que los agricultores tengan mayor información y conocimiento de sobre las bondades y eficacia de estos productos para que sean más abiertos a su utilización.