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Importación de cebada maltera genera impacto económico y ambiental

  • La cebada maltera requiere más agua, más aplicaciones de pesticidas y aumenta costo de insumos

  • Hay riesgo sanitario potencial por ingreso de materiales sin certificación 

Ciudad de México a 30 de septiembre de 2020.-La adquisición de la agroindustria cervecera mexicana por parte de empresas extranjeras, durante la última década, está orillando a los agricultores mexicanos a hacer cambios tecnológicos y agronómicos “masivos y acelerados” en el cultivo de cebada maltera, al sustituir la semilla que han usado por más de 50 años, por variedades importadas de ciclo más largo y susceptibles a enfermedades, como la roya.

Este proceso acarrea problemas de adaptación, de mayor requerimiento de agua y de uso de hasta tres aplicaciones de fungicidas para salvar el cultivo; lo cual impacta al medio ambiente, los costos de producción y significa, “un riesgo muy alto de pérdidas o ingresos bajos para el agricultor”, advierte el investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), del Programa de Cebada del Campo Experimental Valle de México, Mauro Zamora Díaz, quien cuenta con cuatro décadas de experiencia en el cultivo y mejoramiento genético de cebada.

Las variedades importadas son de dos hileras, de ciclo tardío –entre 20 y 35 días más que las variedades de seis hileras liberadas en años recientes por el INIFAP. En la región de El Bajío, donde se cultiva bajo condiciones de riego; ésta diferencia demanda más riegos de auxilio, cuyo costo implica invertir 700 pesos más por hectárea. Por otro lado, al prolongarse el tiempo para cosechar la cebada, se afecta el siguiente ciclo de maíz que, al sembrarse a destiempo, baja en rendimiento alrededor de dos toneladas por hectárea; lo que disminuye el ingreso del agricultor.

En todo caso, anota el investigador del INIFAP en el Campo Experimental Bajío, Francisco Paúl Gámez Vázquez, si la industria cervecera demanda sembrar variedades extranjeras de dos hileras, se debería pagar el costo diferencial real.

El impacto –anota– es importante porque sólo en Guanajuato se cultivan 50,000 hectáreas de cebada maltera, cuyo costo de producción por hectárea ronda en los 30,000 pesos, con un rendimiento medio de 5.5 a 6 toneladas y el precio que se paga es muy bajo. Además, con semilla de ciclo tardío el ahorro en agua es relevante en una zona de escasez de este recurso.

Lo anterior preocupa a agricultores e investigadores involucrados con el cultivo de este cereal, por el convenio que firmó recientemente el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) con la firma trasnacional Heineken, enfocado a certificar variedades para la industria cervecera, donde no queda claro qué semilla se utilizará o cuál será el proceso de calificación que se realizará para este fin.

El convenio –que se dio a conocer el 13 de septiembre pasado– involucra 25 mil toneladas de semilla certificada para atender una superficie aproximada a sembrar de 150 mil hectáreas de cebada en los próximos ciclos otoño-invierno 2020/21 y primavera-verano 2021. Sin embargo, para que una variedad pueda ser aprobada en México debe ser evaluada por una institución de investigación reconocida por el gobierno federal, durante al menos tres ciclos consecutivos en las diferentes regiones productoras, medir variables agronómicas, rendimiento, días a floración y madurez, incidencia de enfermedades y calidad, con lo cual debe realizarse un informe oficial de resultados.

El problema –reflexiona el doctor Zamora– es que si el SNICS aceptó estas variedades en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales (CNVV) entonces ya puede certificarlas, aun cuando no se tiene conocimiento si cumplieron con las evaluaciones necesarias, por lo que se desconoce sus características de calidad de cosecha, rendimiento, costos de producción o adaptación a las condiciones agroecológicas en las regiones objetivo.

Además, agrega, no se tiene certeza si la cebada importada ingresó como semilla certificada o como grano, dada la variabilidad observada en las parcelas durante ciclos de cultivo recientes; tampoco hay conocimiento de los términos legales y sanitarios (de Senasica y SNICS) relacionados con la importación de estos materiales, que garanticen la no introducción de plagas, malezas y enfermedades exóticas a México.

Esto podría tener implicaciones legales, ya que la Ley Federal de Producción, Certificación, y Comercio de Semillas (DOF15- 06-2007) en su capítulo IX de las infracciones y sanciones, en el artículo 38 párrafo VII, establece que aquella persona que importe semillas con fines de comercializarla y ponerla en circulación sin cumplir con los requisitos establecidos, incurre en una infracción administrativa a las disposiciones de la misma.

En todo caso, señala el experto, “si la intención es introducir variedades del extranjero a México, se debería garantizar que las mismas presenten tolerancia a las principales enfermedades observadas en la región objetivo y que se adapten a las condiciones de producción y de rentabilidad económica del productor primario”.

En México –precisa Paúl Gámez– se cultivan alrededor de 300,000 hectáreas de cebada grano, que producen cerca de un millón de toneladas. Del área cultivada, se estima que entre 30 y 40% corresponde a variedades de dos hileras, cuando hasta hace una década era de seis hileras desarrolladas por el INIFAP en su totalidad. Hoy, la producción la absorben las principales cerveceras, Heineken y Anheuser-Bush InBev.

Cambios tecnológicos y de tradición

Durante seis décadas las entonces empresas mexicanas Grupo Modelo y Cuauhtémoc-Moctezuma utilizaban variedades de semilla de seis hileras, que desarrolló y están registradas por el INIFAP en el CNVV; empero, la tradición de firmas europeas como la holandesa Heineken o  la belga Anheuser-Bush InBev –que adquirieron estas firmas– es producir cerveza a partir de cebada de dos hileras.

El cambio de insumo para elaborar la cerveza propició la introducción de variedades de cebada de dos hileras a México, procedentes de Francia, Estados Unidos o Canadá. Sin embargo, las condiciones agroclimáticas para éstas son diferentes a las existente en los países donde fueron generadas y esto conlleva los riesgos ya referidos. Además, según investigaciones del INIFAP, la cebada de dos hileras presenta de 10 a 25% menos rendimiento en áreas de riego.

El también investigador del INIFAP en el Campo Experimental Bajío, Ramón Huerta Zurita, explica que la preferencia de la industria por cebada de dos hileras se debe a aspectos en la calidad de grano que impactan en la elaboración de cerveza. Si bien es posible, en términos técnicos, igualar una receta cervecera con cebadas de dos y seis hileras; asumiendo la misma capacidad fermentativa, la primera produciría más alcohol por unidad de malta.

Para los expertos, “la conversión de las siembras comerciales de cebada de seis a dos hileras en México, ya sea con materiales importados o desarrollados en el país, es un hecho necesario e inminente en el mediano plazo, por las preferencias actuales de la industria cervecera”. Pero, acotan, ésta conversión debe garantizar el beneficio de todos los involucrados en esta cadena agroindustrial, sobre todo los productores de cebada.

Un factor que presiona este cambio de semillas es que las importaciones de malta sin tostar a México se incrementaron aceleradamente en los últimos años. En 2018, por ejemplo, éstas sumaron 600,000 toneladas, donde están ganando mercado los proveedores europeos respecto a los norteamericanos.

INIFAP importante proveedor de semilla

Durante 61 años el INIFAP desarrolló 22 variedades de cebada mejoradas, con resistencia a roya lineal amarilla y de la hoja, con rendimientos de hasta 4 toneladas por hectárea en temporal y 8 toneladas en riego. Entre las variedades de seis hileras que la industria cervecera usaba están: Esperanza, Esmeralda, Adabella, Armida y Alina, que son de ciclos de cultivo cortos de 100 a 120 días, con tolerancia al ataque de royas, lo que reduce la aplicación de fungicidas.

El INIFAP inició trabajos de investigación para el mejoramiento de cebada maltera de dos hileras en 2007; lo cual surgió como una respuesta a las inquietudes de los grupos cerveceros, entonces nacionales. Hoy, la institución ya cuenta con genotipos adaptados y prometedores; sin embargo, su desarrollo y subsecuentes evaluaciones se han aletargado por limitantes de presupuesto. No obstante, Mauro Zamora expone que algunos materiales están en etapas muy avanzadas y en dos o tres años tendría materiales de dos hileras competitivos para las diferentes regiones de cultivo.

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Hacia la transformación agrícola de África

Por: CIMMYT

Del 8 al 11 de septiembre de 2020 tuvo lugar el Foro Africano de la Revolución Verde (AGRF, por sus siglas en inglés) y allí estuvo presente el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT). Este evento de carácter continental llegó a sus 10 años de realización en el marco de la crisis global sanitaria por COVID-19. Coyuntura que es también una oportunidad para el llamado a la acción hecho en esta cumbre virtual: construir sistemas alimentarios que sean equitativos, sostenibles, resilientes y capaces de enfrentar los desafíos globales de la desnutrición, la pobreza y el cambio climático, además de responder a los retos emergentes e imprevistos, como los que plantea una pandemia. En síntesis, transformar los sistemas alimentarios en beneficio de todos.

Es así como Bram Govaerts, director global de Desarrollo Estratégico del CIMMYT, participó en el panel sobre escalamiento y transformación de los sistemas alimentarios en la era PLUS-COVID-19, donde representantes de los sectores público y privado intercambiaron los aprendizajes que hasta ahora les ha dejado a ellos y a sus organizaciones la actual contingencia, al igual que las oportunidades que han identificado en este tiempo de incertidumbre para hacer real la transformación de los sistemas agroalimentarios.

En los 90 minutos de discusión y con más de un centenar de personas conectadas en línea desde América Latina, China, África, Estados Unidos y Trinidad y Tobago, entre otras latitudes, hubo consenso entre los panelistas —representantes de actores globales como la Fundación Syngenta para la Agricultura Sustentable, GIZ, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y continentales como el Banco Africano para el Desarrollo (AfDB, por sus siglas en inglés)— en que este es el mejor momento para unir fuerzas, solucionar las barreras que impiden el buen funcionamiento de las cadenas de valor e invertir en la agricultura como un motor pilar de bienestar y desarrollo.

Un panel hecho de preguntas inquietantes

¿Cómo el COVID-19 está impactando tus planes y los de la organización que representas en diferentes países? ¿Cómo está afectando tus planes con la innovación? Dos de las preguntas que orientaron la discusión y construyeron afinidades sobre la relevancia de generar soluciones glocales, donde actores mundiales neutrales como los centros del CGIAR son bienvenidos por su carácter articulador en la generación de alianzas transversales, transformadoras e integradoras, que reconocen las diferencias que hay en los sistemas agroalimentarios de un país a otro, pero comparten la decisión por un futuro sustentable con seguridad alimentaria y nutrición al alcance de todos.

“Cuando hablamos de alianzas para cogenerar soluciones es clave dejar a un lado la discusión entre si es mejor trabajar con el sector privado o con el sector público, para enfocarse en la experiencia y experticia que una diversidad de socios puede aportar para generar soluciones duraderas y sustentables”, indicó Govaerts reconociendo el difícil momento por el que están pasando los sistemas agroalimentarios en el planeta y “esta oportunidad imperdible que tenemos como sociedad de invertir recursos, talentos y determinación en darle forma al futuro con sistemas agroalimentarios integrados que benefician a todos los actores de la cadena”, puntualizó.

Los panelistas coincidieron también en que, de cara a la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de 2021, las buenas noticias comienzan con el reconocimiento de que el escalamiento es más que un enfoque, más que el último paso de la realización de un proyecto y, por lo tanto, requiere de mucho más respaldo y trazabilidad, es decir de inversiones a largo plazo que le den piso y apoyo.

Y ¿qué hay del consumidor urbano nutricionalmente vulnerable?

El 60% de los alimentos en África se consume en áreas urbanas, donde la obesidad y el acceso a comida ultra procesada son parte del desafío nutricional a nivel continental. Entonces, ¿Cómo hacer accesibles dietas más nutritivas a las comunidades urbanas vulnerables? Esta fue una de las preguntas orientadoras del panel en el que participó Natalia Palacios, científica especialista en calidad nutricional de maíz y responsable del Laboratorio de Calidad de Maíz del CIMMYT, intercambiando perspectivas con representantes de entidades como la Fundación Rockefeller, HarvestPlus, EAT y USAID; al igual que con otras organizaciones como Chefs’ Manifesto que promueve la recuperación del hábito de cocinar los alimentos en casa y aboga por la importancia de una alimentación saludable y nutritiva en los primeros mil días de vida.

En su intervención, Natalia resaltó la importancia de hacer de la producción de alimentos una actividad que responda a las necesidades y preferencias del consumidor, teniendo en cuenta también factores como lograr que en la preparación se pierda el menor número posible de nutrientes. Esto sin olvidar que la agricultura debe ser una actividad atractiva para el productor en términos de generación de ingresos y calidad de vida, lo cual contribuiría también a disminuir el flujo hacia las zonas urbanas. Todo esto manteniendo la agricultura dentro de los límites planetarios sustentables.

Una silla en la mesa ministerial

¿Cómo pueden los países implementar políticas continentales y fortalecer sus sistemas agroalimentarios? Una de las preguntas clave abordadas en la Mesa Redonda Ministerial de Alto Nivel en la que participó Bram Govaerts en representación de Martin Kropff, director general del CIMMYT, partiendo del concepto de que detrás de cada grano de maíz o de trigo hay un sistema agroalimentario.

Allí reiteró el compromiso del CIMMYT con la visión de África sobre temas clave que van de ‘Sur a Sur’ como son los mismos sistemas agroalimentarios, la adaptación y mitigación del cambio climático, la nutrición y la generación de empleo para mujeres y jóvenes. Teniendo también muy presente otro objetivo crucial: lograr la autosuficiencia alimentaria en la era PLUS-COVID-19, mediante la puesta en marcha de iniciativas de sistemas agroalimentarios integrados. Un tema en el que poco a poco se viene avanzando con Maíz para Kenya y Trigo para Etiopía.

Participar en esta Mesa Redonda Ministerial fue también el escenario para promover temas que gozan de claras oportunidades de escalamiento a nivel continental. Es el caso del maíz con provitamina A, del maíz de alta calidad proteica (QPM, por sus siglas en inglés) y de las variedades biofortificadas. Tres formas comprobadas para alimentar mejor a la población vulnerable. Este es el momento propicio para expandir la experiencia de Etiopía y llevar sus beneficios a toda África.

La nixtamalización es también una oportunidad para fortalecer a los pequeños agricultores en el llamado mundo en desarrollo a ambos lados del océano Atlántico, pues —por ejemplo— cerca del 90% de los hogares keniatas cultivan maíz. Allí el uso masivo de esta técnica milenaria será crucial para reducir las pérdidas poscosecha, aumentar los ingresos —en particular para los pequeños agricultores— y bajar la incidencia de las micotoxinas y aflatoxinas en el maíz, tipos de hongos que se espera aumenten como resultado del cambio climático, un fenómeno para el que resulta estratégico invertir en el escalamiento de proyectos como el de Maíz Tolerante al Estrés para África (STMA, por sus siglas en inglés) que para 2020 prevé llegar a 5.4 millones de hogares con variedades de semillas de maíz mejoradas que cubran —en el mejor de los casos— 2.2 millones de hectáreas en el este (Etiopía, Kenia, Tanzania, Uganda), el sur (Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Zambia, Zimbabue) y occidente (Benín, Ghana, Malí, Nigeria) de África. Estos esfuerzos se han realizado en estrecha colaboración con empresas semilleras locales y organizaciones nacionales de investigación agrícola en los 13 países mencionados.

Partiendo de cómo el COVID-19 ha mostrado cuán intrincadamente conectado está el mundo de hoy, cuando se habla de prevención y contención, la necrosis letal del maíz es un claro ejemplo del compromiso del CIMMYT con África, debido a la relevancia dada a la capacitación de los sistemas nacionales para que puedan prevenir, detectar e intervenir de manera proactiva y rápida. Esto ha dado como resultado que desde 2014 no ha habido ningún otro país fuera de África oriental que haya informado de un brote de esta enfermedad. En el futuro podría haber enfermedades virales o fúngicas más graves que surgirían por varias razones, incluidos los cambios climáticos, el comercio internacional, el movimiento de personas, las corrientes de aire y tantas otras más. La clave está en seguir uniendo fuerzas y recursos en materia de prevención y diagnóstico oportuno.

Por último, pero no menos importante, la promoción de la mecanización inteligente puesta al servicio de los agricultores de Ruanda sería una oportunidad para combinar maquinaria y equipos adecuados y asequibles para los pequeños agricultores con las lecciones aprendidas del proyecto en Mecanización Agrícola y Agricultura de Conservación para la Intensificación Sustentable (FACASI, por sus siglas en inglés) en Etiopía y Zimbabue, donde gracias a su incidencia se apoyaron los esquemas de arrendamiento y uso compartido de equipos; también se capacitó a personas para operar y mantener maquinaria, al tiempo que se alentó a individuos y grupos a convertirse en proveedores de servicios. Estos esfuerzos a menudo se enfocaron en dar nuevas oportunidades de negocio para jóvenes y mujeres.

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Desarrolla INIFAP cebada para elaborar whisky mexicano 100% de malta

Ciudad de México a 18 de septiembre de 2020.-En México 60% de la producción de cebada se comercializa para la producción de cerveza. Sin embargo, existe un gran potencial para la generación de variedades de este cereal destinadas a otros usos como el whisky 100% de malta. El consumo de esta bebida es creciente y se proyecta que en la próxima década rebase los 60 millones de litros, lo cual puede ser una oportunidad para pequeños productores artesanales.

Ante esta perspectiva, investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) trabajan en el desarrollo de una semilla de cebada de calidad y certificada para contribuir al nacimiento de una nueva industria nacional, que se vislumbra como un área de oportunidad para los cebaderos mexicanos, quienes podrían incursionar con productos de alto valor agregado y participar directamente o abastecer la agroindustria de whisky de malta, un nicho de mercado aun no explotado.

El investigador del INIFAP, en el Campo Experimental Bajío, Ramón Huerta Zurita, expresa: “queremos generar tecnologías no solo ante la necesidad del productor primario de tener alternativas para el cultivo de cebada,  sino para la producción artesanal de whisky 100% de cebada maltera, que es el de mayor calidad y el más buscado en el mercado”.

De hecho, el doctor Mauro Zamora, también investigador del organismo en el Campo Experimental Valle de México, ya trabaja con su equipo en el desarrollo de una variedad de cebada maltera para destilación –que se denominaría Estelar-OH—  en zonas de temporal de mediana y baja productividad donde es difícil que otras variedades se cultiven.

Los investigadores explican que se trata de una variedad de seis hileras, tolerante a enfermedades y con excelente rendimiento, la cual se mandaría al Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) para registro este año. El INIFAP ya tiene parcelas experimentales sembradas en Texcoco y Polotitlán, Estado de México; además de otras localidades de Tlaxcala e Hidalgo.

Ramón Huerta detalla que es una tecnología para temporal, de ciclo corto, donde otras semillas como maíz y trigo no tendrían competitividad. Esta línea desarrollada por el doctor Mauro Zamora sobresale donde las lluvias son escasas, en especial para Valles Altos en México, zonas donde los productores no podrían sembrar variedades de ciclo largo o que requieran mucha agua.

“Estamos tratando de generar una nueva cadena de valor de la cebada, hay productores que están interesados, la ventaja es que los cerveceros artesanales que tienen su equipo de maceración, filtrado y fermentación de mosto pueden utilizar éstos mismos para producir whisky, lo único adicional que requerirían es un destilador sencillo y barricas de maduración”, expresa Huerta Zurita.

La variedad –explica– es muy similar a la utilizadas para la industria cervecera, pero se busca que genere más enzimas para degradar de forma más eficiente el almidón; y de esta forma obtener más alcohol por unidad de malta. Tratamos de generar la mayor concentración de etanol y reducir la de metanol y otros productos de fermentación indeseables en esta bebida, sobre todo pensando en los problemas de contaminación de bebidas que se han presentado en el país; en parte por no seguir los procesos adecuados.

Una bebida muy cotizada

El whisky es una bebida alcohólica que se produce a través de la fermentación del mosto obtenido de una mezcla de agua y granos de cereal (cebada, trigo, centeno y maíz). Una vez fermentado, el mosto se destila de una a tres veces y se añeja, según el estilo que se desea obtener. El whisky 100% malta es considerado como uno de los más finos, por lo que es apetecido por consumidores exigentes en cuanto a la calidad y sabor del producto final, refiere en su tesis de grado la ingeniera del Tecnológico Nacional de México campus Roque, Celaya Guanajuato, María Teresa Rivera Jiménez.

El principal país productor de whisky en el mundo es Escocia, cuyo producto principal es el whisky 100% de malta (single malt). No obstante, en años recientes, países como Japón y la India han incrementado la producción doméstica. En Estados Unidos también se ha observado un incremento significativo en la producción artesanal de la bebida; aunque no necesariamente son whiskies 100% de malta, expone la especialista en su tesis “Condiciones de macerado y fermentación que contribuyen en el rendimiento de etanol en whisky 100% malta”.

De acuerdo con la firma Storecheck el whisky ocupa el tercer lugar (19%), dentro de las preferencias del consumidor de bebidas alcohólicas en México, sólo superado por el tequila (23%) y la cerveza (50%).

Esto, añade Rivera Jiménez, constituye un área de oportunidad donde diversos agentes mexicanos, productores de cebada, artesanales independientes, entre otros, podrían incursionar con productos de alto valor agregado. Sin embargo, en nuestro país no se tiene la tradición, capacitación, o tecnologías de proceso eficientes asociadas a la producción de whisky; lo cual constituiría una limitante para quienes deseen ingresar en este mercado.

Al respecto, Ramón Huerta manifiesta que en Jilotepec, Estado de México, ya hay una empresa que produce whisky, aunque no a partir de cebada sino de maíz. «Hemos estado colaborando con productores integrantes del Sistema Producto Cebada para generar algunos manuales de proceso para la producción artesanal de malta y whisky».

Los investigadores han evaluado diferentes condiciones de maceración y fermentación con el objetivo de lograr la mayor eficiencia en la síntesis de etanol durante la producción de whisky 100% malta, con enfoque principal en la concentración de azúcares fermentables en mosto (maltotriosa, maltosa, glucosa y fructosa); además, de la reducción de metanol y glicerol.

Necesidad de diversificar uso de cebada

Los expertos del INIFAP señalan que la idea es no solo usar la cebada como grano, sino extraer componentes con más tecnología y conocimiento científico; y de esta forma poder usarlo en la alimentación humana o para animales y como malta para las industrias cervecera y del whisky.

En el caso de alimentación de ganado vacuno, la cebada es considerada un alimento balanceado debido a los nutrientes que aporta. Los subproductos de la industria cervecera como los residuos de maceración (conocidos en el argot cervecero como bagazo, malta exudada o spent grain) ya cuentan con cierta demanda tanto para alimentación animal como su incorporación en productos de panificación.

La realidad del cultivo de la cebada en México es que ésta se encuentra acotada a los mercados cervecero y forrajero; por lo que para diversificar su uso o incorporación a productos de alto valor agregado es necesario generar tecnología que permita su participación en otros mercados. En ello trabaja el INIFAP.

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Aporta Colpos variedades mejoradas de frijol para pequeños productores

  • ​La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural impulsa la investigación para el mejoramiento de cultivos estratégicos: maíz, frijol, trigo panificable y arroz.

  • ​Los programas de investigación del ramo agrícola transfieren tecnología que impulsa la autosuficiencia alimentaria y la producción de los agricultores de pequeña y mediana escala.

Ciudad de México, 29 de agosto de 2020.-El Colegio de Posgraduados (Colpos) reportó la liberación de tres variedades de frijol (OTI, CPV-F51 y CPV-F52) con características sobresalientes de producción y buena calidad nutritiva, mejoradas y adaptadas a diferentes áreas agroecológicas del país.

Estas acciones forman parte del nuevo enfoque que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural aplica a sus programas de investigación para el mejoramiento de cultivos estratégicos: maíz, frijol, trigo panificable y arroz, con el objetivo transferir tecnología que impulse la autosuficiencia alimentaria y la producción de los agricultores de pequeña y mediana escala.

El Colpos informó que las variedades mejoradas ya forman parte del catálogo oficial del Registro Nacional de Variedades Vegetales (RNVV).

Indicó que la variedad OTI es un grano de color cremoso con manchas cafés, similar al tipo conocido como Flor de Mayo, con buenas características de cocción y de un rendimiento promedio de 2.5 toneladas por hectárea de temporal.

Se adapta, agregó, a zonas de los valles altos centrales de la República Mexicana como los de México, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Ciudad de México, que coincide con alturas sobre el nivel del mar de mil 950 y dos mil 450 metros.

Refirió que tiene un ciclo vegetativo de 53 días a floración y de 130 días a la cosecha, y es tolerante a las enfermedades que se presentan en estas regiones. Se siembra a densidades de 125 mil a 165 mil plantas por hectárea y ha sido certificada por la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural y el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS).

Fue desarrollada, dijo, por el investigador Julio Arturo Estrada Gómez, del área de Mejoramiento y Control de la Calidad Genética del Programa de Semillas del Campus Montecillo, del Colegio de Postgraduados.

Expuso que la variedad CPV-F51 es de grano color negro, que se adapta a zonas del Altiplano del estado de Puebla y Mixteca Alta de Oaxaca y tiene un rendimiento promedio, bajo condiciones de temporal, de 1.3 a 1.6 toneladas por hectárea.

Tiene una larga vida de anaquel, pues el oscurecimiento de la testa es mínimo a través del tiempo que permanece almacenada, es resistente a la sequía y es tolerante a las enfermedades de raíz, hoja y vaina, añadió.

En cuanto a su uso, se consume para alimento humano y para siembra por sus características agronómicas sobresalientes, subrayó.

En cuanto a la variedad CPV-F52, señaló que es de grano de color negro, está adaptada a zonas del Altiplano del estado de Puebla y Mixteca Alta de Oaxaca y tiene un rendimiento promedio, bajo condiciones de temporal, de 1.3 a 1.7 toneladas por hectárea.

Presenta un tipo de crecimiento de semiguía y en temporal su floración inicia a los 75 días y madura a los 115, aunque el cambio en el fotoperiodo no le afecta. Cuenta con resistencia a la falta de agua y tolera bien las enfermedades de raíz, hoja y vaina que se presentan en las áreas donde se adapta, destacó.

Las variedades CPV-F51 y CPV-F52 fueron desarrolladas por Abel Muñoz Orozco del Programa de Genética del Campus Montecillo, con la colaboración de Enrique Ortiz Torres, Pedro Antonio López y Abel Gil Muñoz, del Campus Puebla, detalló.

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Leguminosas, aliadas de en la regeneración del sueño agrícola

Por: Yashim Victoria Reyes Castañón

 

  • Debido al monocultivo muchos suelos agrícolas de los Valles Centrales de Oaxaca tienen cada vez menos rendimientos. Las leguminosas ayudan a mejorar los suelos, por eso es importante buscar las que mejor se adapten a la región.

 

Zimatlán de Álvarez, Oaxaca.- El monocultivo consiste en destinar el suelo agrícola a la producción de una sola especie vegetal durante un largo periodo de tiempo. Derivado de esta práctica, los suelos agrícolas de la región Valles Centrales del estado de Oaxaca presentan rendimientos bajos cada ciclo a pesar de utilizar semillas mejoradas y cantidades considerables de fertilizantes químicos.

Para brindar alternativas que permitan romper con la práctica del monocultivo en esa zona (apoyando la regeneración de los suelos y la producción de alimentos sanos y nutritivos en una población que cada día se inclina más por el consumo de comida rápida), se han instalado vitrinas (parcelas o porciones de ellas dedicadas a la observación de cultivos particulares) para la evaluación de leguminosas en la localidad de Valdeflores, municipio de Zimatlán de Álvarez, Oaxaca.

Las leguminosas no solo son nutritivas, también ayudan a controlar malezas, romper ciclos de plagas, reciclar nutrientes y mejorar las condiciones del suelo debido a que son fijadoras de nitrógeno. Esta función la realizan mediante la simbiosis de sus raíces con los rizobios (Rhizobium spp.), bacterias que forman nódulos en las raíces de las plantas y están presentes de manera natural en el suelo, pero que se “activan” cuando se siembran las leguminosas.

La respuesta de las diferentes especies de rizobios dependerá de la leguminosa que se establezca. Para saber cuándo se tiene presencia de los nódulos es necesario revisar las raíces. Por esta razón se instalaron tres repeticiones de las vitrinas en diferentes ciclos.

La primera repetición fue en el ciclo primavera-verano 2019 (se sembró el 22 de julio y se cosechó el 18 de octubre de 2019), estableciéndose soya, lenteja, caupí, chícharo y frijol. Sobresalió el caupí (Vigna unguiculata), el cual presentó los mejores resultados de desarrollo de planta, desarrollo de raíces y rendimiento en ejote (es una especie que comienza a dar ejotes 45 días después de la siembra y, por su capacidad de carga de vainas, es una buena opción comercial. Además, cubre el suelo rápidamente, reduce la erosión y controla malezas). El 2 de octubre, cuando se realizó una revisión de las raíces, se encontró un buen desarrollo de nódulos.

La segunda vitrina se sembró el 2 de octubre de 2019 y en ella se consideraron los siguientes cultivos: lenteja, soya y caupí, el cual tuvo un desarrollo sobresaliente, aunque no se obtuvo ningún rendimiento debido a las condiciones climatológicas adversas que se presentaron.

Finalmente, el 19 de julio de 2020 se estableció la tercera repetición con caupí, frijol ayocote, lenteja, soya y crotalaria (estos dos últimos debido a la necesidad que hay en la localidad de contar con cultivos forrajeros para ganado vacuno). La revisión de raíces se realizará a mediados de octubre y se espera que con estas leguminosas se contribuya a romper los ciclos de monocultivo de los sistemas basados en cereales que prevalece en los Valles Centrales de Oaxaca.

Estas vitrinas son parte del proyecto ‘Fortalecimiento del Acceso a Mercado para Pequeños Productores de Maíz y Leguminosas en Oaxaca, Chiapas y Campeche’ ―que impulsan Walmart Foundation y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT)―. Si quieres conocer los resultados de este y otros ensayos, o conocer más sobre diversificación de cultivos, suscríbete al boletín EnlACe y búscanos en redes sociales usando el hashtag #DiversificaNutreVincula.

 

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Investigadores del SIIINIFAP se preparan para estallar la huelga

Ciudad de México a 19 de agosto de 2020.-El Sindicato Independiente de Investigadores del INIFAP (SIIINIFAP) informó que debido a que no se alcanzaron acuerdos en la negociación salarial con los representantes de las autoridades del organismo, es muy probable que este jueves al mediodía inicie la huelga en los 77 Campos experimentales de la institución distribuidos en todo el territorio nacional.

El secretario general del SIIINIFAP, Ramón Garza García, detalló que el pasado 18 agosto se realizó la negociación entre las partes en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), donde el director jurídico del INIFAP, Dante Schiaffini,  reiteró el ofrecimiento de otorgar 3.4% de incremento directo al salario y un bono único de 2,500 pesos; cuando la solicitud de incremento de los invetigadores es del 7% y un bono de 7,000 pesos.

La representanción sindical solicitó respetar acuerdos previos y recordó que existe una propuesta del gobierno federal para incrementar salarios en 5.3% a partir de enero 2020, a los trabajadores de la administración pública federal. Esta propuesta  es cercana al 7% de incremento que solicitan los investigadores del SIIINIFAP, por lo que queda descartada la propuesta del 3.4%, supuestamente avalada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Asimismo, los investigadores piden se tome en cuenta que sus salarios en el INIFAP son los más bajos en comparación con sus homólogos en los demás centros públicos de Investigación en nuestro país.

Schiaffini solicitó una prorroga por dos meses para dar respuesta, lo cual fue rechazado por la representanción del SIIINIFAP. Al final se acordó una reunión mañana jueves 20 de agosto a las  9.00  am  en las instalaciones de la STyPS.

El SIIINIFAP hizo un llamado a sus agremiados a estar preparados en todas las instalaciones, ya que ante la falta de acuerdos con la representación de las autoridades del instituto se daría paso al estallamiento a huelga para hacer valer derechos sindicales.

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Aun con crisis y bajo presupuesto INIFAP desarrolla semillas para básicos

  • Vende semilla de maíz abajo del 50% respecto a firmas comerciales

  • Trasnacionales “abusan” de registros y uso de patentes 

A pesar de la falta de recursos económicos, bajos presupuestos y escasa infraestructura para la investigación, “aun en tiempos de crisis”, los investigadores del INIFAP han logrado desarrollar más de 230 variedades de maíz, frijol, arroz y soya, cultivos estratégicos para México, las cuales están disponibles para los agricultores, lejos de los criterios mercantilistas de las grandes empresas trasnacionales que “abusan” del uso de registros y patentes para cobrar regalías a los agricultores.

El investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Alfredo Josué Gámez Vázquez, enfatiza que pese a que en inversión y recursos disponibles la diferencia entre esta institución pública y las trasnacionales es abismal, el organismo participa con 41 de los 67 cultivos agrícolas que usan variedades mejoradas en México.

El organismo ha logrado desarrollar 619 genotipos mejorados en 41 especies, además de tecnologías para la producción. Aporta 85.8% de las variedades de frijol que se siembran en nuestro país; 96% en arroz; 94% en avena y 65% en trigo. Hace cuatro años producía 100% de materiales mejorados de cebada para la industria y hoy mantiene 53%, Heineken 26% e Icamex 10%.

En maíz las empresas “sí nos llevan de calle”, reconoce Alfredo Josué Gámez, ya que en el mercado de semillas Corteva capta 33%, Bayer 31% e INIFAP 10%. En México, recuerda, el mercado de semillas mejoradas es de mil 850 millones de dólares (mdd), de las cuales 500 mdd son de maíz y 330 mdd de hortalizas.

Durante las últimas dos décadas, dichas firmas han logrado inscribir un número “sorprendente” de registros en el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales (CNVV) donde sólo en maíz Pionner cuenta con 447 variedades, de las cuales 164 tienen Título de Obtentor (TO); Seminis registra 453 con 47 TO; el INIFAP tiene 156 con 36 TO. El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) cuenta con 93 variedades y cero TO y el Colegio de Postgraduados 46 y 4 TO.

Pese a la disparidad en inversión entre las grandes firmas y la investigación pública de México, en últimos 15 años el INIFAP desarrolló más de 39  variedades de frijol, 21 de ellas cuentan con TO y cinco están en proceso obtenerlo. En arroz tiene 23 variedades, generadas en los últimos 20 años, 11 de ellas cuentan con TO. De soya ha desarrollado 15 variedades, cuatro de ellas con TO. Todas las tecnologías están inscritas en el CNVV del 2005 al 2020.

El doctor Alejandro Espinosa Calderón, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, enfatiza que con estos datos queda demostrado que es “una reverenda mentira” decir que no se habían desarrollado variedades de frijol, arroz o soya en México, como lo afirmó el diputado Eraclio Rodríguez Gómez, para justificar cambios a la Ley Federa del Variedades Vegetales y que México se adhiera a la UPOV acta 91

Para el integrante del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel III), nada más equivocado que el legislador afirme que el acta 91 favorecerá contar con semilla de calidad, “como diputado está obligado a conocer con certeza que antes no había apoyo para las variedades mexicanas de soya y que se promovían las transgénicas, que además requieren glifosato, que es muy tóxico”.

El también investigador del INIFAP –hoy con permiso— remarca que lo que se requería en diversos cultivos básicos es que administraciones pasadas y el SNICS (Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas) realizaran programas de producción de semillas de calidad y de abastecimiento al agricultor para elevar la producción y poder ser autosuficientes.

Importante participación del INIFAP en cultivos básicos

Gámez Vázquez, quien trabaja en mejoramiento genético y producción de semillas en el Campo Experimental Bajío del INIFAP, señala que “nuestros materiales pueden ser tan competitivos como los que generan las grandes firmas, aun con toda la tecnología y recursos que ellos aplican”.

Por ejemplo, en maíz un costal de semilla de Bayer-Monsanto cuesta 2,700 a 3,000 pesos y de INIFAP  de 1,000 a 1,600 pesos. Y mientras ellos comercializan bultos de 60,000 semillas; nosotros de 25 kilos por hectárea, que es lo que siembra un productor promedio; no todos tienen maquinaria, algunos usan pala o yunta. Nos adaptamos a sus necesidades.

Igual, resalta, si las semillas de estas empresas las llevamos a ambientes donde nosotros trabajamos, no van a prosperar, “truenan”, porque el medio ambiente no es adecuado y no alcanzan los rendimientos que prometen. Ellos ofrecen híbridos que el primer año rinden muy bien, pero para el segundo no se pueden reutilizar, y en algunas semillas nuestras esto sí es posible.

Para dimensionar hay que decir que los ingresos globales de Corteva ascienden a 27 mil 421 mdd, con 64,000 empleados; los de Bayer son 15 mil mdd con 25,500 empleados y el INIFAP generó en México 77.4 mdd con 1,782 empleados. “Es un mundo de diferencia, ellos atacan cultivos como flores, hortalizas y maíz, donde pueden sacar mayor beneficio”, asevera el investigador.

Trasnacionales abusan de patentes

Josué Gámez considera que las grandes trasnacionales con criterios mercantilistas tienen la necesidad de asegurar su propiedad intelectual, producto de la investigación científica lo cual es así; el punto es que están abusando de las patentes, porque si el productor que esta a cinco kilómetros de donde se siembra un material con sus genes, cuando el polen viaja por el aire o mediante polinizadores, la empresa lo puede demandar.

“En afán de querer recuperar su inversión faltan a la ética y a los derechos del agricultor, porque en esencia estas firmas se llevan los genes, los recolectan, hacen mejoramiento y regresan con un material patentado o registrado, y como nosotros no tenemos la cultura de patentar, nos quieren cobrar regalías o prohibirnos el usar alguna semilla en siguientes generaciones”.

El experto subraya que, en contraste, el hecho de recolectar en un territorio implica que esas grandes empresas debieran repartir utilidades a productores donde recolectaron esos maíces; pero esto nunca ha sucedido.

Gámez Vázquez reflexiona que el gran problema de las patentes es que en Europa no es lo mismo descubrir que inventar y en Estados Unidos sí. “Quieren patentar genes que en otros lados no esta permitido; sí lo inventas de acuerdo te costo, es algo nuevo, diferente; pero si solo lo colectas y transfieres a otro genoma, que sin duda tiene su mérito; no debe ser de forma tan abusiva”.

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Investigadores del INIFAP piden a AMLO reconsiderar recorte a presupuesto

  • Investigación del instituto esencial para aumentar producción agropecuaria y forestal

Ciudad de México a 16 de julio de 2020.-Investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) solicitaron al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), reconsiderar la reducción presupuestal para el organismo, dado que mediante sus investigaciones y apoyo al sector productivo del país, éste coadyuva a fortalecer una actividad esencial como es la producción agrícola, pecuaria y forestal.

En una carta entregada en Palacio Nacional, el SIIINIFAP (Sindicato Independiente de Investigadores del INIFAP) incluye una relación de 146 proyectos de investigación para granos básicos como el maíz, frijol, trigo, además de jitomate, papa o producción pecuaria y forestal, las cuales: ”requerimos no parar en este 2020, y darle continuidad a nuestras acciones para pronto tener logros que ayuden a los productores a mejorar sus sistemas agrícolas, pecuarios y forestales”.

La misiva dirigida a AMLO señala que para mantener estos proyectos de investigación se requieren alrededor de 36 millones de pesos, por lo que, “en la búsqueda de coadyuvar a la obtención de la soberanía alimentaria, solicitamos de la manera más atenta, se reconsidere la reducción presupuestal para toda la administración pública federal, y que en el caso del INIFAP se nos siga apoyando para realizar esta actividad vital para el campo mexicano, con el apoyo presupuestal requerido”.

El texto expone que ante la crisis económica provocada por la pandemia de Covid-19 y el ajuste del 75% que anunció el gobierno de México para la administración pública federal, la Coordinación de Administración y Sistemas del INIFAP notificó que “ante esta medida  se deben suspender las actividades de investigación y postergar para 2021, y que sólo tendrán recursos para los gastos administrativos de nuestros centros de trabajo y oficinas centrales, no para la investigación, que es una de las acciones sustantivas del instituto según se describe en los decretos de su creación como organismo público descentralizado del 2 de octubre de 2001 y en los estatutos del mismo”.

En la carta signada por el secretario general del SIIINIFAP, Ramón Garza García,  se pide al presidente de la República nos ayude a desarrollar nuestra actividad vital para el sector agropecuario de nuestro país, “otorgando el presupuesto necesario para proyectos descritos en este documento”.

El representante de los investigadores recordó que el año pasado tras una huelga de 48 días se acordó con la autoridad del INIFAP –en la JFCA– aportar 52.5 millones de pesos para proyectos de investigación, los cuales nunca fueron entregados, “por lo que hacemos la denuncia de desvío de recursos en ese año 2019, por lo menos en esa cantidad de dinero por parte de Fernando De la Torre Sánchez, director general del INIFAP, quien ilegalmente ocupó ese puesto por imposición de Enrique Peña Nieto, de agosto de 2018 a febrero de 2020.

Por ello, en el documento el SIIINIFAP también solicita a AMLO una auditoría al presupuesto 2019 y al fideicomiso del INIFAP y plantean que si por alguna razón la 4T no pudiera hacerla, solicitan su anuencia para contratar una empresa especializada independiente que la realice, ya que “ la Secretaría de la Función Pública en el INIFAP ha fallado en esta actividad”.

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México sí desarrolla variedades de frijol y arroz: INIFAP

  • Solicitan apoyo de legisladores para impulsar la investigación nacional

  • Esto no obstante el desmantelamiento institucional, las bajas presupuestales y el escaso apoyo

Investigadores del INIFAP documentaron el registro de 42 variedades de arroz y frijol, que como institución han desarrollado, con lo que refutaron los dichos del diputado federal Eraclio Rodríguez, quien para justificar la iniciativa de Ley Federal de Variedades Vegetales, que él promueve, ha señalado que en México se tiene de 15 a 30 años de no generar estas tecnologías.

De acuerdo con el Catálogo Nacional de Variedades Vegetales 2019, del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS), el INIFAP cuenta con 35 variedades de frijol registradas ante este organismo, de las cuales 18 tienen Títulos de Obtentor, cuya vigencia va desde los años 2010 o 2019 hasta 2027 o 2033.

El documento indica que de 2011 al 2016, el INIFAP (Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias) también ha registrado siete variedades de arroz, de las cuales seis tienen Título de Obtentor, con vigencias que van desde 2011 o 2016 hasta el 2031 o 2033.

Entre las variedades de frijol están Albicampo, Sangre Maya, Mayomex, Bayo Azteca, Negro Comapa, Pinto Bravo, Pinto Libertad, Flor De Mayo Dolores, Azufrasin, Primavera 28, Rarámuri, Negro Tacaná, Frailescano y Altiplanomex. En las variedades de arroz están Morelos A- 2016 , Choca A05Aztecas, Iniflar, Pacifico Fl15 y Golfo Fl16. Todas cuentan con su número de inscripción y cumplen los requisitos del SNICS, además que están adaptadas a diferentes condiciones de clima, suelo y temperatura para diversas regiones del país.

Cabe recordar que el legislador por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) defendió la iniciativa de Ley Federal de Variedades Vegetales y señaló, el 22 de junio pasado en Aristegui Noticias, que: “en el caso del arroz tenemos 30 años que no se genera ninguna semilla, según estudios que ha hecho, incluso, el Estado mexicano tenemos un disminución del 46% en la capacidad productiva de las semilla de arroz; en el caso del frijol tenemos más de 15 años que no se genera ninguna nueva variedad, lo cual nos hace totalmente inviables y nos posiciona ante el mercado internacional en una total desventaja, porque tenemos tecnologías mucho más atrasadas”.

El secretario general del SIIINIFAP, Ramón Garza García, refutó lo dicho por el diputado, ya que los datos del SNICS ahí están, son públicos y refieren lo contrario.

Hizo hincapié en que a pesar del desmantelamiento institucional que se vino haciendo por los gobiernos neoliberales, las bajas presupuestales, el escaso apoyo a la investigación y las limitaciones tecnológicas, “es un gran mérito que los investigadores del INIFAP sigan desarrollando semillas para los agricultores mexicanos, las cuales no se han multiplicado y desarrollado aún más debido a los factores mencionados”.

Los investigadores nacionales –subrayó– requerimos el apoyo de los diputados y senadores para promover mayor presupuesto para la  investigación agropecuaria y forestal, con miras a hacer un país autosuficiente en alimentos y otras tecnologías e insumos para el campo.

Diversos sectores, productores, investigadores, legisladores y hasta funcionarios públicos han criticado severamente a Eraclio Rodríguez porque argumentan que la iniciativa del diputado responde a los intereses de las grandes corporaciones, a lo establecido en la firma del T-MEC y, además, “criminaliza” a los campesinos, que tienen prácticas ancestrales con el intercambio de semillas, lo cual el legislador rechaza.

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Desinfestación biológica del suelo en parcelas agrícolas, alternativa a químicos

  • La técnica es sencilla y se usa en países como Japón y EU; en México está subutilizada

  • Los hongos patógenos causan graves daños al cultivo de granos, forrajes o nogal

Ciudad de México a 26 junio de 2020.-El uso indiscriminado e irracional de químicos en la agricultura como el bromuro de metilo, endosulfan y glifosato constituyen un serio problema de salud pública en el mundo y de contaminación al medio ambiente. Estos insumos han sido prohibidos en varios países del mundo, pero en México se siguen aplicando, sin optar por alternativas existentes desarrolladas por investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).

Para dimensionar la cantidad de químicos agrícolas que se aplican al suelo, debemos señalar que el uso per cápita de éstos en el mundo es de medio kilo por año, donde se incluyen pesticidas como bactericidas, fumigantes, fungicidas, herbicidas, insecticidas y nematicidas.

El investigador del INIFAP, José Alfredo Samaniego Gaxiola, con más de 30 años de experiencia, en el desarrollo de alternativas biológicas para el manejo de enfermedades de cultivos agrícolas, provocadas por organismos que habitan el suelo (fitopatógenos), señala que la finalidad de nuevas alternativas biológicas son disminuir el uso de pesticidas en el suelo, reducir los problemas de salud y medio ambiente, bajar costos para el agricultor, incrementar la eficiencia por el control de fitopatógenos, ofrecer nuevas alternativas de control de fitopatógenos y realizar una agricultura sustentable y orgánica.

Samaniego Gaxiola considera que los pesticidas convencionales aplicados al suelo tienen los siguientes inconvenientes: costo elevado para los agricultores; generan resistencias de los microrganismos fitopatógenos; los fitopatógenos toleran altas concentraciones; un solo producto no abarca gama de fitopatógenos; regularmente existen restricciones, suspensiones y cancelaciones para su uso por parte de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés. Esto último, implicará restricciones de exportación agrícola en el nuevo tratado de libre comercio T-MEC.

Una alternativa biológica al uso de pesticidas en suelo, es la desinfestación biológica del suelo (DBS), técnica simple y sencilla que se puede aplicar en los suelos –que es una variante de la biofumigación. La DBS, implica eliminar o disminuir drásticamente organismos perjudiciales para las raíces de los cultivos agrícolas, incluidos los fitopatógenos.

El investigador del INIFAP detalla que, esta técnica agrícola consiste en aplicar materia orgánica en el suelo –cascarilla de arroz o trigo, paja de trigo, melaza, alcohol u otros residuos de cosecha–, saturar el suelo con agua de riego y cubrir con un plástico negro por dos a tres semanas, luego destapar, orear una semana el suelo y sembrar o plantar. Al degradarse la materia orgánica en el suelo en ausencia de aire, se generan compuestos altamente tóxicos o biocidas que matan a los organismos perjudiciales para las plantas, como hongos, bacterias, nematodos y malezas.

Después de la DBS, es factible el uso de organismos benéficos para las raíces de las plantas como Trichoderma spp., hongos endofíticos y bacterias promotoras del crecimiento. La técnica tiene sus limitantes, como la disponibilidad de insumos, el costo beneficio en algunos cultivos, la factibilidad técnica de aplicarse en parcelas grandes y la profundidad (más de 60 cm) donde habitan algunos fitopatógenos, como la pudrición texana (Phymatotrichopsis omnivora), hongo que provoca enfermedad en más de 2000 especies distintas de plantas, muchas de ellas cultivos de importancia agrícola, expone el experto.

Graves pérdidas a los cultivos

Las pérdidas por plagas y enfermedades se traducen en: muerte de las plantas, la disminución de su rendimiento, costo derivado de tratamientos, costo de recuperar plantas (perenes) y la probabilidad de contagio a otras plantas, explica Samaniego Gaxiola.

El investigador, quien ha trabajado en el cultivo de nogal, estima de manera conservadora, que por cada árbol adulto que muere por el ataque de la pudrición texana, se podrían perder hasta 12,000 pesos, por los conceptos de inversión para llevar al árbol a edad productiva 6,000 pesos y pérdida de cosecha del año que muere el nogal 6,000 pesos (60 kilos de nuez, que se paga en 100 pesos por kg).

En México, agrega el investigador, hay alrededor de 100 mil hectáreas de nogal, que equivalen a un millón de árboles, de los que mueren anualmente 0.5% por pudrición texana, enfermedad que además afecta a cultivos como la vid, pistacho, manzano, alfalfa y algodón, entre otros.

En la Laguna hay 8 mil hectáreas de nogal y en 97% de las huertas está presente la pudrición texana, pero la superficie afectada varía de menos de 1% a 5% en huertas adultas, aunque hay huertas excepcionalmente afectadas con más del 25 %. Consecuentemente, la enfermedad se localiza sólo en determinados espacios de la parcela.

Otros cultivos afectados por hongos fitopatógenos de importancia en el país, indica el investigador, ocurren en medio millón de hectáreas de alfalfa que son atacadas por los hongos Rhizoctonia solani y Fusarium spp, que provocan plantas enfermas pequeñas, hasta que dejan de ser rentables. La vida productiva de la alfalfa en otros países puede ser hasta 6 a 7 años, pero en México, como máximo son tres años. Asimismo, Fusarium spp., ha provocado en Sinaloa la pérdida de miles de hectáreas cultivadas con tomate de exportación, así como el hongo Macrophomina provoca importantes daños a los cultivos de sorgo y soya en Tamaulipas.

Falta apoyo para difundir la técnica biológica

El experto refiere que en Estados Unidos, en gran parte del suelo se aplica esta técnica para el cultivo de la fresa, lo que sustituye al bromuro de metilo –una sustancia considera por la OMS como producto “sumamente peligroso”–, desafortunadamente, en México la difusión de ésta técnica es muy poca.

Puntualiza el investigador, hay varios factores que impiden un mayor uso de la desinfestación: como la fuerte competencia de compañías que venden productos pesticidas; la poca capacidad que tenemos de hacer eventos demostrativos o de asociarnos con el productor, ya que esto requiere recursos, y se necesita un cambio de mentalidad del agricultor.

Samaniego Gaxiola recalca que en todos los cultivos hay potencial de aplicar este método, pero depende de su rentabilidad, de la disponibilidad de los insumos y del tipo de materia orgánica. Por ejemplo, en la Laguna se requiere invertir 2 pesos por metro cuadrado en melaza, en cultivo de invernadero, lo demás son insumos que utilizan los agricultores, el agua y el acolchado plástico.

El experto destaca que, este método se usa en muchos países “ya se puso de moda”, más para obtener productos agrícolas orgánicos. La posibilidad de aplicar la DBS en México, es muy grande, aunque hoy es poco conocida y, lamenta, que en los últimos años, no se han consolidado los apoyos a la investigación y transferencia de tecnología agrícola.

Hay que recordar que el método se desarrolló con investigación “básica”, a finales en los años noventa, por investigadores principalmente de Japón (Momma) y Holanda (Wim Block), con quienes el investigador del INIFAP mantuvo comunicación y colaboración desde entonces.