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Residuos de cosecha con bioinsumos agrícolas, una alternativa a uso de quimícos

  • Composta con residuos de caña de azúcar enriquecida con microorganismos aumentan rendimientos 40% y reduce fertilización química 50%

  • Modelo de producción agrícola actual es insostenible desde la perspectiva económica y ambiental

Ciudad de México a 12 de agosto de 2020.-La polémica en torno al glifosato en México abre la oportunidad de plantear la urgente necesidad de cambiar el modelo de producción agrícola actual, basado en el uso de agroquímicos, que ya es insostenible, por una agricultura más eficiente, rentable y sustentable, recurriendo a prácticas como la reutilización de residuos de cosecha enriquecidos con bioinsumos e incursionar en procesos de desarrollo que plantea la economía circular.

En nuestro país cada año se generan alrededor de 45 millones de toneladas (mt) de esquilmos en los diez principales cultivos, maíz, sorgo, trigo, frijol, arroz, cebada, soya, algodón, cártamo y ajonjolí; el rastrojo y olote de maíz aportan 25 mil 500 mt, las pajas de sorgo, 6 mil 600 mt y de trigo, 4 mil 500 mt, lo cual representa poco más del 81% de los residuos de cultivos, según datos del Colegio de Postgraduados.

De estos esquilmos 20% se destina a alimento animal, en promedio, y el resto no tiene un uso adecuado y se convierte en un problema. Diversos estudios han validado que de la producción de maíz que se obtiene en una hectárea 46% es grano y 54% rastrojo; en pajas de sorgo, trigo y cebada, el porcentaje de grano representa 47% y 53% de materia seca. De los derivados de la caña de azúcar sólo alrededor del 20% de las puntas de caña y 10% del bagazo se usan para alimento pecuario y el resto es una alternativa viable para aprovecharlos con la adición de bioinsumos.

El director de la empresa de base biotecnológica Biofábrica Siglo XXI, Marcel Morales Ibarra, expone que en el contexto actual la “economía circular” está siendo revalorada en el mundo, el reúso de materiales en diversos sectores y de desechos agropecuarios para el campo y su combinación con otros bioinsumos, como el caso de los biofertilizantes, puede convertirse en una opción rentable y sustentable para la producción agrícola, que permita incrementar rendimientos, disminuir el uso de agroquímicos y bajar costos, respetando los recursos naturales y el medio ambiente.

Una tendencia que se está fortaleciendo en el ámbito global es el reciclaje de residuos agrícolas en los cultivos, como es el caso de la caña de azúcar, café o maíz; así como desechos pecuarios de la producción ganadera. Estos materiales pueden ser reutilizados en la agricultura, como aportación de materia orgánica a los suelos, pero, además, se les puede dar un valor agregado si se le incorporan bioinsumos que ya han probado su eficacia en campo.

Morales Ibarra subraya que en México miles de toneladas de residuos orgánicos de distintas industrias como la agrícola o la ganadera podrían ser reincorporadas al suelo adicionándoles biofertilizantes, lo que generaría un círculo virtuoso: primero, al disminuir el uso de agroquímicos altamente contaminantes por bioinsumos amigables con el medio ambiente; segundo, al aprovechar desechos orgánicos que hoy no tienen un tratamiento útil; y tercero, propiciaría la recuperación de la diversidad y actividad microbiológica de los suelos agrícolas, regresando la fertilidad a los mismos.

Para el experto en temas agrícolas, uno de los principales retos que representa el aprovechamiento de estos residuos, es el alto volumen que demanda su uso. Las compostas en general requieren aplicar de 15 a 20 toneladas por hectárea, lo que eleva mucho los costos y complica su manejo. En cambio, si se enriquecen con productos biológicos como los biofertilizantes microbianos (productos hechos a base de bacterias y hongos benéficos para las planas), su nivel de eficiencia se multiplica, logrando disminuir significativamente los volúmenes requeridos de aplicación e incrementando la producción, lo que se traduce en aumento de rentabilidad.

Alto potencial en compostas enriquecidas con microorganismos

En algunos ingenios del país, se utiliza la práctica del composteo de la cachaza para su aplicación en el cultivo de la caña de azúcar, sin embargo, la aplicación requerida de esta composta es del orden de 20 toneladas por hectárea, lo que significa altos costos de transporte y aplicación, por lo que dicha práctica no se ha extendido entre los productores de este cultivo.

La cachaza es un residuo que se produce durante el proceso de producción del azúcar de caña, particularmente del proceso de clarificación del jugo. Durante la zafra se producen miles de toneladas de cachaza, las cuales frecuentemente se consideran un desecho y una fuente de contaminación. Empero, la cachaza tiene un alto contenido de carbono (fuente de energía), fósforo, nitrógeno y calcio (nutrientes esenciales para las plantas), por lo que, procesada adecuadamente, se convierte en un valioso recurso para la fertilización de cultivos y mejoramiento de suelos.

Tenemos experiencias que ya tienen un proceso de evaluación y validación, por ejemplo, “cuando enriquecemos la composta con los biofertilizantes, su volumen de aplicación disminuye a máximo cuatro toneladas por hectárea, teniendo rendimientos muy superiores que con la aplicación de las 20 toneladas de la composta únicamente. Esto se traduce en una disminución de los costos de aplicación, haciendo más sencillo su manejo por parte del agricultor”, subraya el especialista.

Con esta combinación, además, se reduce la aplicación del fertilizante químico de 30% a 50%, con respuestas en la producción superiores a las obtenidas con la aplicación del 100% del fertilizante químico. En este sentido, en diversas regiones cañeras en las que se ha trabajado con este bioinsumo se han incrementado los rendimientos hasta en un 40%, disminuyendo la fertilización química hasta en un 50%, puntualiza Morales Ibarra.

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Crean politécnicos máquina productora de fertilizante

  • Por su innovación obtuvo el segundo lugar en la categoría Diseño para la Industria del XXVII concurso Premio a los mejores prototipos del nivel medio superior del IPN

 Para  evitar el uso de fertilizantes químicos costosos y brindar a la gente del campo una opción ecológica a muy bajo precio, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron una máquina que puede producir de manera inmediata hasta 20 kilos de abono orgánico con los desechos de su propio ganado.

Señalaron que se trata de una innovación politécnica, ya que si bien hay máquinas mezcladoras con aspas, ninguna permite a los campesinos aprovechar las heces de sus animales y realizar esta combinación para utilizar un fertilizante natural en lugar de los químicos, que pueden causar efectos negativos a la salud y el medio ambiente.

La revolvedora de estiércol, desarrollada en el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 4 “Lázaro Cárdenas”, es una máquina conformada por una pala, cuatro contenedores, dos ejes de aspas y cuatro ruedas. De manera manual se coloca en la pala la tierra y los desechos de los animales donde serán combinados hasta formar una mezcla homogénea.

El prototipo creado por Moisés Hernández Álvarez, Jesús Ramos Santiago, Fernando Valdez Hinojosa, Miguel Nava Rodríguez y Enrique García Sánchez, con la asesoría del profesor Roberto Carlos Lucio López, pesa alrededor de 45 kilos, por lo que se puede transportar con facilidad y cuenta con catarinas o engranes unidos por medio de cadenas, de tal forma que cuando es empujado comienza el proceso de mezclado.

“Una vez que se impulsa hacia adelante, con el mismo movimiento de las llantas delanteras inicia el funcionamiento del mecanismo, así el estiércol y la tierra que fueron colocados en la pala, por medio de una polea son depositados en el primer contenedor de donde se arroja hacia los siguientes depósitos, dos de ellos con aspas tipo hélice que mediante la gravedad pasará al tercer y cuarto contenedores, este último con un desahogo que soltará la mixtura lista para la siembra”, detallaron los politécnicos.

El prototipo, que nació como un trabajo especial para la materia de Desarrollo de Proyectos, conjunta los conocimientos adquiridos por los estudiantes de la carrera técnica de Procesos Industriales, entre los que destacan tecnología de los materiales, proceso de soldadura, mecanizado en torno y metrología, entre otros.

La máquina revolvedora de estiércol que obtuvo el segundo lugar en la categoría Diseño para la Industria, en la XXVII edición del concurso Premio a los mejores prototipos del nivel medio superior, organizado por Dirección de Educación Media Superior (DEMS) del IPN, es un prototipo amigable con el medio ambiente porque su funcionamiento es totalmente mecánico.