Ciudad de México, 25 de marzo.- Además de garantizar el abasto de pescados y mariscos durante la presente temporada de cuaresma e invitar a la población a comprarlos, se necesitan campañas de educación para orientar de las diversas especies que se ofrecen al consumidor final que puede disfrutar en su mesa.

En México existe innumerable variedad de platillos elaborados con productos provenientes del mar, con gran valor nutritivo que económicamente también pueden estar al alcance del bolsillo de las amas de casa.

Aunque se debe tomar en cuenta la alta concentración de los sitios de abasto de los pescados y mariscos. En la Ciudad de México se ubica el tradicional Mercado de la Nueva Viga, con pescaderías y restaurantes, en ocasiones con precios accesibles.

La comercialización de los productos del mar en el país, tiene aparejadas distorsiones como el de la introducción e intermediarismo, que provocan el aumento del precio de los productos marinos. Hay especies cuya captura se realiza en el Golfo de México o en el Océano Pacífico, aunque estas pueden regresar al lugar de captura o consumir en el otro extremo del territorio nacional, fenómeno que los economistas llaman “turismo de alimentos”.

Para el Consejo Mexicano de Promoción de Productos Pesqueros y Acuícolas, A.C. (Comepesca), y el Colectivo de Mujeres para Pesca con Futuro, sobre todo en la temporada de cuaresma, en la que “todo es huachinango”, se debe trabajar por una cultura dirigida a la población que dé cuenta de la diversidad de especies que se ofrecen, así como de sus propiedades alimenticias.

El sector pesquero y acuícola de México registra intenso dinamismo en productividad, que ha propiciado la obtención de más de 1,700.000 toneladas anuales, con el respectivo incrementado en el consumo per cápita anual de pescados y mariscos de 3.1 kilogramos en 2012 a 16 kilos en 2020.

Para integrantes de Comepesca y el Colectivo de Mujeres para Pesca con Futuro, es indispensable que la actividad pesquera y acuícola en México, se lleve a cabo de manera sostenible, hablan que este sector productivo emprenda sus actividades basado en estándares.

Establecen de la existencia del anteproyecto de trazabilidad para la actividad del sector en manos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), que marca la normatividad a seguir como: fecha y método de captura, permiso, nombre de la entidad (cooperativa o pemisionario), número de registro, emisión de factura (misma que acredita la propiedad de la especie), nombre de la embarcación, entre otras especificaciones.

El biólogo Luis Bourillón, vicepresidente de sustentabilidad de Comepesca, destaca la importancia de la normatividad obligatoria respectiva, sin ella “no se puede proyectar, no hay conocimiento básico de cómo están las poblaciones marinas y el control que debe haber sobre estos grupos”.

La chef Lula Martín del Campo, resalta que ante esta situación, se complica que el consumidor pueda reconocer el tipo de especie que se le ofrece en el mercado, tanto en centros de abato como en establecimientos comerciales, se puede decir entonces que “el consumo es aparente y no real”, subraya.

En el caso de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, es fácil adquirir variedades que se capturan y producen en las costas nacionales, ríos, esteros, presas y lagunas.

Lugares de los que se obtienen para ofrecer especias para la presente temporada de cuaresma: atún, sardina, tilapia, jurel, curvina, cazón, lebrancha, lisa, cojinuda, pargo, mojarra, lenguado, robalo, botete, camarón y sierra, entre otros. (Redacción MEXICAMPO).