Ciudad de México, 4 de diciembre.- El estado de California de la  Unión Americana, a partir del 1o. de enero de 2024, dejará la  comercialización de carne de cerdo proveniente de vientres criados en granjas que no tienen espacio mínimo de 24 pies cuadrados por cabeza (2.23 metros cuadrados).

La medida responde a la llamada Proposición 12, ley aprobada en 2018, que podría tocar a entidades mexicanas porcicultoras como Jalisco, Sonora, Puebla y Yucatán, principalmente. Toda vez que México, desplazó en 2022 a Dinamarca, como principal proveedor de carne de cerdo a Estados Unidos.

Las exportaciones de carne de cerdo mexicano al mercado estadounidense alcanzaron 14,624 toneladas, lo que representa un crecimiento promedio del 0.85 por ciento semanal.

De acuerdo a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la demanda de carne de cerdo mexicana a Estados Unidos se mantuvo al alza durante el primer cuatrimestre de 2022, lo que provocó que la exportación a este destino se incrementara 37 por ciento.

Las exportaciones porcícolas danesas, presentó un decremento semanal el año, la tasa de crecimiento cayó de 2.77 por ciento en 2021 a 1.08 por ciento.

Según la Sader, hay trabajo coordinado con los diversos eslabones de la cadena productiva porcícola ha permitido colocar a México como el décimo tercer productor de carne de cerdo en el mundo.

Asimismo, el estatus sanitario que ostenta la ganadería nacional permite abrir cada vez más mercados a los porcicultores mexicanos, que comercializan más de 250,000 toneladas de productos en países como Japón, Estados Unidos, Singapur, Canadá, Corea del Sur, Vietnam, Hong Kong, Chile y China.

La Proposición 12 en California será aplicada por el Departamento de Alimentos y Agricultura, ello a fin de propiciar una transición menos conflictiva para la industria porcícola de la Unión Americana.

Sin embargo, otros estados también se tendrán que certificar, ajustar, comprobar y alinear a la citada ley, si desean seguir vendiendo cerdo en el llamado Estado Dorado, del Pacífico estadunidense.

El nuevo escenario desafiará a la industria porcícola de ese país, conformada por 66,439 porcicultores, y a todo aquel exportador que participe en el comercio y las negociaciones para vender carne en el estado del Pacífico estadunidense.

Incluso la Suprema Corte, invitó a las partes interesadas como al Consejo Nacional de Productores de Carne de Cerdo (NPPC, por sus siglas en inglés), y a la Federación Estadounidense de Oficinas Agrícolas, participar en un desafío legal con sus comentarios al respecto, a fin de aprobarla o descartar.

La Proposición contempla regulaciones para los espacios en los que son colocadas las gallinas ponedoras y los bovinos destinados al procesamiento cárnico, prohibiendo la venta local de los bienes derivados, mientras no cumpla con los lineamientos específicos.

Para María Zieba, vicepresidente de Asuntos Internacionales del NPPC, incluso las mismas autoridades californianas “la nueva normativa no tiene ningún efecto positivo sobre el bienestar animal de las hembras”.

Se ha sustentado que no hay bases científicas o conocimientos veterinarios, “ya que no se involucró al gremio de la salud animal, los porcicultores, ni siquiera al gobierno estatal para su elaboración”.

María Verónica Jiménez Grez, consultora y auditora de la firma certificadora internacional, CloverLeaf Animal Welfare Systems (CloverLeaf), indicó que la nueva regulación está limitada, puesto que en sus preceptos solo contempla el espacio por cerda, cuando el bienestar agrupa muchos más factores de todo el entorno del animal.

Al ser una legislación que entrará en vigor en un tiempo reducido, representará fuertes impactos económicos para la industria, ya que desde las grandes empresas, hasta los pequeños porcicultores deberán destinar importantes inversiones para modificar sus esquemas operativos y transformar sus instalaciones. (Redacción MEXICAMPO).