23 julio, 2024

Necesaria política pública de fomento a prácticas de agricultura regenerativa

Ciudad de México, 1o. de noviembre.- Hoy en día en el medio rural  los huracanes, heladas, inundaciones y sequías son una constante, ante ello, el uso de los biofertilizantes es oportunidad para hacer frente al problema recurrente, además de que es urgente emprender acciones de fondo para dar viabilidad a la producción de alimentos en un entorno de cambio climático.

Refirió Marcel Morales Ibarra, experto en temas agrícolas y desarrollo rural. Explicó que en el caso de la sequía, la aplicación de dichos insumos en la región centro del país, se logró disminuir las pérdidas en el cultivo del maíz entre 70 y 80 por ciento, frente a la pérdida o siniestro total que alcanzaron las parcelas donde sólo se usaron agroquímicos.

Para el especialista, dicha práctica “debe llevarnos a pensar en la necesidad de cambiar las prácticas de producción agro alimentaria, mediante el uso de bioinsumos, que no sólo permiten mayores niveles de producción y productividad, sino que representan respuesta al grave problema del cambio climático”.

“Por lo anterior, es urgente establecer una política pública que fomente prácticas de agricultura regenerativa en el campo mexicano, empezando por un programa nacional de biofertilización”.

Expuso que los fenómenos naturales se intensifican cada vez más y son más severos. En la actualidad se ven afectados el 73.6 por ciento de los 2,471 municipios del país, de norte a sur, por lo que es necesario emprender acciones de fondo para tener resiliencia frente a estas contingencias climatológicas, que tienden a presentar con mayor frecuencia.

Morales Ibarra, realizó junto con un equipo de profesionales, efectuó un recorrido por zonas agrícolas del estado de Morelos -entidad en la que 33 de sus 36 municipios padecen sequía severa-, donde se pudo constatar que la sequía “pegó muy fuerte”, y se estima que 70 por ciento de la cosecha de granos como maíz y sorgo está pérdida.

En este escenario, es urgente emprender acciones de fondo para dar viabilidad a la producción de alimentos en un entorno de cambio climático. Hay algunos “faros” que se pueden seguir.

Por ejemplo, el uso de biofertilizantes en Morelos permitió reducir la perdida de cosechas por sequía, ya que donde se aplicaron el rendimiento disminuyó sólo en 20 y 30 por ciento, disminución mínima en comparación con las parcelas donde sólo se aplicaron fertilizantes químicos, que observaron afectaciones mucho más severas, hasta la pérdida total del cultivo.

“Esto significa que en una parcela de temporal, en la que se estimaba obtener un rendimiento de entre ocho y 10 toneladas por hectárea, con biofertilizantes se estima rendimiento del orden de seis a 7 siete toneladas; mientras que donde solo se usaron químicos, en el mejor de los casos, alcanzarán a producir una o dos toneladas”.

Marcel Morales destacó que al analizar los efectos de los biofertilizantes con mayor capacidad de resistencia de los cultivos a la sequía, sobresale su efecto en el suelo, ya que permite mejorar la estabilidad de su estructura, incrementa los macro agregados, lo que se traduce en mayor capacidad de retener humedad (se estima el incremento es del orden del 40 por ciento).

“Se tienen efectos en el incremento del sistema radicular, que llega a ser dos o tres veces mayor respecto al uso del fertilizante sintético. Gracias a este crecimiento en la raíz -explicó-, la planta tiene mayor superficie y profundidad de exploración y acarreo de humedad. Asimismo, los biofertilizantes propician la mayor presencia de microorganismos benéficos, que ayudan a la nutrición, desarrollo y sanidad a la planta”.

Estos buenos resultados, dijo, con el uso de los biofertilizante microbianos en el estado de Morelos, se han repetido en diversas regiones agrícolas del país y en los diferentes cultivos durante años. La desafortunada alternancia de sequía e inundación es un aviso más de los riesgos que se intensifican con el calentamiento global. finalizó Marcel Morales. (Redacción MEXICAMPO).

About The Author