Ciudad de México, 17 de enero.- Las políticas públicas que se dirijan a la agricultura del futuro deben considerar el papel que juegan las ciudades intermedias, la agricultura periurbana, la movilidad laboral y los derechos de los jornaleros, así como el impacto de la migración, para avanzar hacia un campo más justo y equitativo.

La observación se dio en el marco del estudio Nuevas Narrativas para la Transformación Rural de América Latina y el Caribe, que organizó la Comisión Económico para América Latina y el Caribe (CEPAL), y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

En este evento, especialistas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de la Comisión Nacional de Población (Conapo), y de la Cepal, refirieron que la nueva dinámica rural y urbana debe incluir también la atención a las mujeres y jóvenes.

Con acciones concretas en la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles para fortalecer la producción de alimentos que la población demanda. La premisa fundamental de poner en el centro prioritariamente a la persona, en particular, a los que menos tienen y así lograr un nuevo modelo de bienestar basado en sus necesidades y no solo en los análisis de los indicadores económicos tradicionales.

“La relación entre lo rural y lo urbano requiere ser atendida desde una nueva perspectiva, que asegure que los pobladores que permanecen en las zonas rurales tengan las mismas oportunidades de vida que aquellos que viven en localidades urbanas”.

Apuntaron que los cambios económicos, demográficos y territoriales que ocurrieron en el pasado en el país, no fueron acompañados de políticas públicas acordes, porque se pensaba de manera dicotómica, entre lo rural y lo urbano.

Es necesario encontrar nuevos instrumentos que permitan tomar las mejores decisiones y generar visiones prospectivas para el futuro.

PROMOVER LA AGRICULTURA PERIURBANA

Se debe considerar también el papel que juegan las llamadas ciudades intermedias, pues es claro que la dinámica demográfica afecta a los jóvenes de los territorios rurales y los procesos migratorios rurales urbanos.

Apuntaron que es importante entender la función de la agricultura periurbana y definir cómo, a través de políticas públicas dirigidas, se pueden fortalecer sistemas de producción, y vincularlos más hacia la construcción de sistemas alimentarios más sustentables y proveedores de alimentos nutritivos para las poblaciones urbanas.

La agricultura periurbana requiere de entendimiento propio y profundo, que hoy día es aún incompleto. Otro tema de relevancia para construir una nueva ruralidad en México debe comprender y entender mejor el tema de empleo en el campo.

“La movilidad laboral y cómo garantizar los derechos de los jornaleros agrícolas, así como los impactos de la migración, tanto interna, como internacional”, se anotó.

En el evento participaron la vicepresidenta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Paloma Merodio; el coordinador de Planeación en Población y Desarrollo de la Conapo; Rodrigo Jiménez Uribe, y el director del proyecto y jefe de la unidad de desarrollo económico, sede subregional en México de la CEPAL, Ramón Padilla.

Además, el especialista en Desarrollo Rural, Julio Berdegué; el vicepresidente adjunto del departamento de administración de programas del FIDA, Donal Brown, y la directora regional de la División de América Latina y el Caribe del FIDA, Rossana Polastri, entre otros. (Redacción MEXICAMPO).