Eficiencia hídrica y agricultura regenerativa en el Bajío
Por Comunicaciones LATAM
Guanajuato, Gto., 8 de febrero.- En el Bajío la adopción de prácticas agrícolas sustentables en el cultivo de cebada ha permitido ahorrar más de 1.5 millones de metros cúbicos de agua entre 2016 y 2025, como parte del proyecto Cultivando un México Mejor.
La iniciativa impulsa la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios a través de la alianza entre Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), y Heineken México.
Saraí Rodríguez y Alicia Galicia, técnicas del Hub Bajío del CIMMYT; e Inti Pérez, en recorrido por las parcelas de cebada del Bajío, donde se impulsan prácticas de agricultura regenerativa y uso eficiente del agua.
Es de las regiones agrícolas más importantes de México, donde la presión sobre el agua cada vez es mayor, la adopción de prácticas agrícolas sustentables está generando resultados concretos.
En el Bajío mexicano, el trabajo conjunto ha permitido ahorrar más de 1.5 millones de metros cúbicos de agua, en el cultivo de cebada y otros, lo que demuestra que la innovación agrícola basada en ciencia puede transformar los sistemas agroalimentarios de manera efectiva y medible.
La iniciativa que impulsa la transición hacia sistemas de producción más sustentables mediante la agricultura regenerativa, en particular a través de prácticas de agricultura de conservación y de manejo eficiente del agua.
El enfoque se implementa directamente en las parcelas de productores del Bajío, donde las tecnologías se validan en condiciones reales y adaptadas al contexto local.
En este marco, por las parcelas de cebada se aplican prácticas, con acompañamiento de equipo técnico del Hub Bajío del CIMMYT, así como por Francisco Herrera Velázquez, Global Water Sustainability manager en Heineken, Sarai Rodríguez, líder de Medioambiente; e Inti Pérez, directora de Sustentabilidad de Heineken México.
El trabajo colaborativo en campo es clave para escalar prácticas sustentables. Se articula el conocimiento técnico de CIMMYT, los objetivos en materia de sustentabilidad de la paraestatal, y la experiencia de las comunidades agrícolas para transformar los sistemas agroalimentarios en la región.
La agricultura de conservación -que incluye prácticas como la labranza mínima, la diversificación de cultivos y el manejo de los residuos de cosecha-, ha demostrado beneficios clave para el suelo y el agua.
Estas prácticas ayudan a reducir la erosión, mejorar la infiltración y retención de humedad, y conservar la estructura del suelo. En el cultivo de cebada, su implementación ha permitido reducir en promedio 17 por ciento el uso de agua de riego frente a esquemas convencionales, porcentaje que puede aumentar hasta 40 por ciento, cuando se combina con riego por goteo.
El manejo eficiente del agua se fortalece con enfoque de medición del consumo hídrico, la optimización de los sistemas de riego y la selección de prácticas agronómicas adecuadas a las condiciones climáticas de la región. La medición precisa del agua utilizada por hectárea y por tonelada de grano ha sido clave para identificar áreas de mejora y tomar decisiones basadas en datos.
Los impactos no se limitan al ahorro de agua. En las parcelas del proyecto, los productores han registrado incrementos de rendimiento de hasta 16 por ciento, así como mejoras en rentabilidad gracias a la reducción de costos de producción, menor consumo de diésel y un uso más eficiente de insumos agrícolas. Estos resultados confirman que la sustentabilidad ambiental y la viabilidad económica pueden avanzar de manera conjunta.
Detrás de estos avances hay un elemento clave: la inversión sostenida y la apuesta por soluciones basadas en ciencia, desarrolladas en diálogo con la realidad de las co munidades agrícolas.
El acompañamiento técnico, la generación de datos en campo y la validación local de las prácticas han sido determinantes para que las innovaciones no se queden en proyectos piloto, sino que puedan escalarse y consolidar en el tiempo.
Esta colaboración se alinea con la visión de la citada empresa, que integra la sustentabilidad en cada etapa de su cadena de valor a través de su estrategia Brindar un Mundo Mejor, que establece metas claras y medibles en materia ambiental, social y de consumo inteligente.
En particular, el lograr operar en cuencas saludables, es eje prioritario para la compañía, en un contexto donde, de acuerdo con estimaciones de la ONU, la demanda mundial de agua podría superar su disponibilidad hacia 2030.
En este sentido, la alianza CIMMYT–HEINEKEN México, articulada a través de Cultivando un México Mejor, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 6, sobre agua limpia y saneamiento, promoviendo estrategias que contribuyan al balance hídrico en regiones con estrés donde opera la compañía como lo es el Bajío.
El proyecto también contempla fuerte componente de desarrollo de capacidades. A través de acompañamiento técnico continuo, los productores reciben capacitación para implementar prácticas sustentables de manera efectiva.
Además, en el marco de esta colaboración, CIMMYT y Heineken, apoyan la formación de técnicos certificados en agricultura sustentable, con el objetivo de formar agentes de cambio que faciliten la adopción y escalamiento de estos sistemas productivos en el Bajío y otras regiones del país.
La experiencia en campo confirma que la transformación de los sistemas agroalimentarios es posible cuando se combinan ciencia, inversión de largo plazo, alianzas estratégicas y trabajo directo con los productores.
En el Bajío, la cebada se ha convertido en cultivo clave para demostrar que invertir en prácticas regenerativas y en el uso responsable del agua no solo es necesario frente al cambio climático, sino también vía efectiva para fortalecer la resiliencia y competitividad del sector agrícola. (Redacción MEXICAMPO).
