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Mexicali, B.C., 9 de febrero.- La construcción de la desalinizadora en Playas de Rosarito, por los gobiernos federal y estatal, traerá altos costos financieros, ambientales, energéticos y sociales.

Para la obra de infraestructura, existen alternativas tres veces más económicas y sustentables como la reparación de fugas y el reúso de aguas residuales.

Observaciones expresadas por el doctor Alfonso Cortez Lara, director de El Colegio de la Frontera Norte (Colef) en Mexicali, publicadas por el medio digital “Kminando Juntos Rosarito”.

Para el investigador “se deben ponderar los costos sociales, financieros, ambientales y energéticos, no solo los económicos”.

De acuerdo al investigador del Colef, el proyecto por 2,900 millones de pesos, será financiado con impuestos estatales, no solo por los usuarios beneficiarios.   ​

​Existen alternativas tres veces más económicas y sustentables como la reparación de fugas y el reúso de aguas residuales.

​​Tras la reciente aprobación del crédito por 2,960 millones de pesos a plazo de 30 años por parte de la Comisión de Hacienda del Congreso del Estado, el especialista señala que el esquema de pago traslada la carga económica a los ciudadanos de Mexicali, San Felipe, Ensenada y San Quintín, a través de sus impuestos, y no solo a los consumidores directos de la Zona Costa.

​DESAFÍOS AMBIENTALES Y ENERGÉTICOS

​Cortez Lara, subraya que el proyecto, diseñado para generar 2,200 litros por segundo, carece de estudios suficientes sobre sus externalidades negativas.

​“Contaminación Marina: La descarga de salmuera con concentraciones de sal de hasta 70,000 partes por millón (ppm), daña el ecosistema del litoral y el fondo marino.

​Huella de Carbono: El proceso de ósmosis inversa demanda un consumo energético masivo, generando emisiones de CO2 las 24 horas del día, lo que contraviene los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

ALTERNATIVAS MÁS VIABLES Y ECONÓMICAS

​El investigador enfatizó que antes de recurrir a la desalinización, la fuente más cara de agua, el gobierno estatal debe agotar opciones que resultan hasta tres veces más económicas:

​Reparación de Infraestructura: actualmente, Tijuana pierde el 25% de su agua potable en fugas. Reducir este margen al 10% sería más eficiente que buscar nuevas fuentes.

​Tratamiento de Aguas Residuales: mientras Mexicali aprovecha el 75 por ciento de su agua residual, Tijuana apenas utiliza entre el 2 y 6 por ciento.

​Eficiencia en el Consumo: el consumo per cápita en Tijuana es de 175 litros diarios, muy por encima del estándar recomendado de 105 litros para zonas áridas”.

Se deben ponderar los costos sociales, financieros, ambientales y energéticos, no solo los económicos. Todavía hay volúmenes importantes de agua que se pueden recuperar de las fuentes actuales sin contaminar el medio ambiente, concluyó el doctor  Cortez Lara. (Redacción MEXICAMPO).

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