Liderazgo femenino impulsa la ciencia agrícola
Por Comunicaciones LATAM
Texcoco, Edomex., 15 de febrero.- Resolver los desafíos alimentarios del futuro exige integrar la ciencia con la realidad de las comunidades rurales y productivas.
Requiere decisión, colaboración entre sectores y participación activa de la sociedad. En este proceso, el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), impulsa mayor presencia de mujeres en el liderazgo científico, en la investigación y en el desarrollo de soluciones que respondan a necesidades concretas del campo.
Su participación fortalece el vínculo entre el conocimiento técnico y las condiciones reales donde se aplica, permitiendo que la investigación se traduzca en mejoras tangibles en seguridad alimentaria, nutrición y resiliencia productiva.
En el CIMMYT, cuya sede global se encuentra en México, la investigación agrícola que se desarrolla en laboratorios, plataformas de investigación agronómica y espacios de colaboración con actores del sector agroalimentario tiene propósito definido: generar bienestar para las comunidades rurales y aportar soluciones estratégicas a los sistemas agroalimentarios a nivel global.
Desde este país, el conocimiento científico se proyecta hacia distintas regiones del mundo, abordando desafíos compartidos como el cambio climático, la presión sobre los recursos naturales y la estabilidad de la producción de alimentos.
Este trabajo es impulsado por equipos científicos diversos, con una participación y liderazgo clave de mujeres que diseñan, validan y aplican herramientas orientadas a fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación de los sistemas productivos en distintos contextos agroecológicos.
Para ellas, la investigación es herramienta para anticipar riesgos, respaldar decisiones técnicas en campo y contribuir a mejorar las condiciones en las que producen alimentos miles de familias.
La ciencia de CIMMYT, se articula a través de laboratorios de sanidad y calidad de granos, el banco de germoplasma, programas de mejoramiento genético y manejo sostenible de sistemas agrícolas, así como mediante una red de plataformas de investigación agronómica que validan innovaciones en condiciones reales de producción.
En estos espacios, mujeres científicas lideran el desarrollo de paquetes tecnológicos con enfoque preventivo, integran sistemas de alerta temprana y análisis de datos para la toma de decisiones, mitigan riesgos productivos y acompañan técnicamente a comunidades rurales, facilitando la adopción y el escalamiento de innovaciones.
En el laboratorio de Calidad de CIMMYT, equipos con liderazgo femenino generan evidencia sobre la calidad física, nutricional e industrial del grano de cultivos como trigo, maíz, sorgo y mijo.
Este trabajo tiene valor estratégico para la agroindustria al optimizar procesos y productos, y para el sector público al aportar bases técnicas que pueden fortalecer políticas en materia de nutrición, salud y seguridad alimentaria.
Los análisis permiten comprender cómo las características del grano influyen en procesos como la nixtamalización, en la disponibilidad de micronutrientes y en la reducción de riesgos asociados a contaminantes como las aflatoxinas, vinculando directamente la investigación científica con la alimentación cotidiana y la salud pública.
Noemí Valencia Torres, lidera el laboratorio de Sanidad de Semillas del CIMMYT, coordina los procesos de diagnóstico fitosanitario que aseguran la distribución e introducción de semillas sanas, protegiendo la producción agrícola y la seguridad alimentaria.
Itri Ibba, científica del Laboratorio de Calidad del CIMMYT, analiza cómo la calidad del grano se traduce en alimentos más nutritivos e inocuos, generando evidencia clave para la agroindustria y para políticas públicas en nutrición y seguridad alimentaria. Para Itri Ibba, científica del CIMMYT, este trabajo refleja el impacto concreto de la ciencia aplicada:
“La ciencia que desarrollamos en el CIMMYT tiene un impacto directo en la nutrición y en la calidad de los alimentos que consumen millones de personas. Trabajar en la mejora del grano de cultivos como trigo, maíz, sorgo, mijo y otros cereales, es una forma concreta de contribuir a dietas más saludables y a sistemas agroalimentarios más sólidos.”
LA CIENCIA ASEGURA SANIDAD VEGETAL PROTEGE AL CAMPO
La protección de los sistemas agroalimentarios comienza con semillas sanas. En el Laboratorio de Sanidad de Semillas del CIMMYT, mujeres científicas encabezan procesos clave que se desarrollan en estrecha colaboración con instituciones nacionales como SENASICA e INIFAP, garantizando estándares fitosanitarios que protegen la producción agrícola y fortalecen la bioseguridad.
Este trabajo reduce el riesgo de diseminación de plagas y enfermedades, protege los rendimientos y respalda los medios de vida de las comunidades agrícolas, además de apoyar los objetivos nacionales en sanidad vegetal e inocuidad.
Como explica Noemí Valencia Torres, líder del laboratorio: “nuestro trabajo se basa en asegurar que la semilla que se distribuye o se introduce al país no represente riesgo fitosanitario. De lo contrario, podríamos provocar graves problemas en el campo mexicano y afectar directamente la producción de cultivos”.
Desde la sede global del CIMMYT en México y en sus oficinas regionales en Asia y África, mujeres científicas lideran y participan en investigación aplicada que conecta el conocimiento con el territorio y genera impacto para la agricultura y la seguridad alimentaria a nivel global.
CIENCIA PARA ENFRENTAR EL CLIMA Y DIVERSIFICAR SISTEMAS PRODUCTIVOS
Desde México, el CIMMYT impulsa investigación avanzada en mejoramiento de diversos cultivos, integrando herramientas genómicas que permiten identificar rasgos clave como resistencia a enfermedades, adaptación al cambio climático y calidad del grano.
Este enfoque acelera los ciclos de mejoramiento y fortalece la capacidad de responder a escenarios productivos cada vez más exigentes.
De manera complementaria, la investigación incorpora enfoques de diversificación de cultivos y sistemas productivos, evaluando cultivos alternativos aptos para zonas donde los impactos de sequías son más complejos y esquemas de producción más resilientes que reducen la vulnerabilidad frente a la variabilidad climática y amplían las opciones productivas para las comunidades agrícolas.
CIENCIA VALIDADA EN ALIANZAS ESTRATÉGICAS
La ciencia del CIMMYT se valida en condiciones reales a través de la red de plataformas de investigación agronómica, donde mujeres científicas y técnicas de campo trabajan junto a mujeres agricultoras y comunidades rurales para impulsar la adopción de prácticas de agricultura regenerativa que mejoran la productividad y el manejo sostenible de diversos cultivos.
En regiones como el bajío mexicano, estas plataformas se desarrollan en colaboración con aliados del sector privado, como HEINEKEN México, permitiendo traducir la ciencia en soluciones prácticas que fortalecen la resiliencia, el uso eficiente del agua y el bienestar de las comunidades agrícolas.
Al centro, Alicia Galicia, ingeniera agrónoma y técnica del Hub Bajío del CIMMYT, acompaña procesos de transferencia tecnológica a través de plataformas de investigación agronómica, acercando la ciencia a las comunidades agrícolas y fortaleciendo sistemas productivos más sostenibles.
ESFUERZO COLECTIVO CON IMPACTO DURADERO
Las mujeres que aparecen en esta nota representan a muchas otras científicas, técnicas y profesionales que trabajan diariamente en laboratorios, parcelas y comunidades. Reconocer su labor es reconocer un esfuerzo colectivo que hoy contribuye a la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios en México, con impacto que trasciende fronteras.
Este trabajo es posible gracias a la inversión sostenida del sector público y privado, que permite que las mujeres científicas continúen liderando, generando y aplicando conocimiento desde México.
En el contexto de crecientes presiones climáticas, productivas y nutricionales, invertir en ciencia es invertir en resiliencia, bienestar y futuro para el campo y para la sociedad en su conjunto. (Redacción MEXICAMPO).
