Urge participación de sector público, privado y social para reciclar

Ciudad de México, a 27 de mayo de 2026.- Transformar la gestión de residuos en México ya no es opción, es una necesidad urgente que requiere un cambio sistémico impulsado de manera conjunta por el sector privado, público y sociedad civil.

Hoy, el reciclaje se debe dejar de ver como acción aislada, al final de la cadena y asumirse como eje estratégico que se integra desde el diseño mismo de productos, modelos de negocio, y la relación con los consumidores.

Las empresas tienen un rol clave como habilitadoras de soluciones, colaborando con distintos actores para maximizar la circularidad.

Bajo esta visión, existen acciones que pueden contribuir a este objetivo: Diseñar procesos bajo principios de circularidad, que comienza desde el origen. El diseño y la operación permite mantener el valor de los materiales por más tiempo y reducir pérdidas en el sistema.

“La empresa Heineken México, demuestra que es posible alcanzar altos niveles de valorización de residuos al rediseñar sus. Este enfoque ha permitido que el 98 por ciento de nuestros envases sean reciclados por diseño, evitando que terminen en vertederos y extendiendo su vida útil en otros procesos productivos.

Priorizar sistemas de reutilización como la retornabilidad, los sistemas reutilizables son una de las soluciones más efectivas para reducir residuos desde la fuente.

La retornabilidad convierte a los envases en activos de múltiples ciclos. “Una botella de marcas emblemáticas como Tecate o Carta Blanca, se puede reutilizar en diversas ocasiones antes de ser reciclada, reduciendo la necesidad de materias primas vírgenes, el consumo energético y las emisiones asociadas”.

Dicho sistema no solo optimiza recursos, también invita al consumidor a formar parte activa de la solución.

Incorporar materiales reciclados en la cadena de valor. El uso de insumos reciclados posconsumo es clave para cerrar el ciclo de los materiales y reducir la dependencia de recursos vírgenes.

La innovación en empaques juega papel fundamental. Ejemplo de ello es la adopción de tecnologías como RingCycles dentro del programa Hi-Cone, mediante la cual los arillos de plástico para cerveza se fabrican  100 por ciento de plástico reciclado.

Al integrar estos componentes en su portafolio, las empresas como la cervecera Heineken México,  asegura que el plástico ya ha tenido una vida previa, y además gracias a su diseño, puede ser recolectado y procesado nuevamente, fortaleciendo así un sistema más eficiente y verdaderamente circular.

Activar la participación del consumidor a gran escala. El cambio no ocurre sin la participación de las personas. Las empresas pueden transformar sus puntos de contacto como festivales y eventos masivos en plataformas de acción conjunta.

Experiencias implementadas por Heineken y sus marcas, como Tecate Pa’l Norte o Vive Latino, demuestran que cuando se facilita la infraestructura adecuada, es posible involucrar a miles de personas en la recuperación de materiales, fortaleciendo la cultura de reciclaje compartida.

Impulsar la educación y colaboración intersectorial. El cambio sistémico requiere conocimiento compartido y esfuerzos coordinados entre distintos actores. La  colaboración con instituciones académicas y el desarrollo de herramientas educativas se vuelven fundamentales para acelerar la adopción de modelos circulares.

Ejemplo de ello, es el desarrollo del primer e-learning sobre Economía Circular en el país, diseñado por el Tecnológico de Monterrey y EGADE Business School, plataforma gratuita y accesible que brinda las bases para transitar de un modelo de producción lineal a uno circular.

Las iniciativas señaladas y respaldas por empresas como Heineken en México, “democratiza el conocimiento, que amplifica el impacto al ofrecer una guía práctica para que más organizaciones y personas, identifiquen su capacidad de generar valor ambiental”.

Acciones que se pueden integrar de forma estructural en la operación, al contribuir en esfuerzo colectivo, donde la colaboración entre actores es clave para construir una cultura de reciclaje sólida y de largo plazo en el país.

“Más que iniciativas aisladas, el reto consiste en consolidar un sistema donde cada decisión contribuya a mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible”.

El llamado es claro: solo a través de la colaboración entre empresas, autoridades y sociedad, podremos transformar de fondo la forma en que producimos y consumimos, comentó Inti Pérez, directora de Sustentabilidad y Responsabilidad Social Corporativa. (Redacción MEXICAMPO).

 

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