Desafío el fenómeno del Niño para México y CA: CIMMYT

Texcoco, México, 2 de junio.- Para los siguientes meses la variabilidad climática, traducida en lluvias torrenciales, inundaciones, elevación de la temperatura y sequias severas, es el desafío que enfrentarán las comunidades agrícolas de México y Centroamérica.

Al pronóstico climatológico anunciado se une otra consecuencia, para el caso de la población rural está presente la degradación de los recursos naturales, y en conjunto población rural y urbana, se enfrentarán a la inseguridad alimentaria.

La voz de alerta meteorológica se ha dado a través de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y por el Instituto Internacional de investigación para Clima y Sociedad (IRIDI), instancias que estiman el fenómeno del Niño, se hará presente a partir del mes de julio del año en curso, con la probabilidad de que permanezca hasta el invierno del 2026-2027.

El fenómeno del niño, “es la fase cálida del fenómeno climático” (Enzo), el niño oscilación del sur, que contempla el calentamiento normal de las aguas del Pacífico ecuatorial.

Para contribuir a responder a estos retos, el Centro Internacional para Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), formalizó una alianza estratégica con la organización Catholic Relief Services (CRS), orientada a fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, y mejorar las condiciones de vida de los pequeños productores de México y Centro América.

“La colaboración consolida varios años de trabajo conjunto en Centroamérica y México, los que donde han impulsado iniciativas enfocadas en agricultura sostenible, fortalecimiento de capacidades e innovación para productores rurales.

El acuerdo proporciona un marco para ampliar los esfuerzos do contención, y desarrollar soluciones adaptadas a los contextos locales, con potencial de escalamiento regional.

El Niño afecta ya, la productividad agrícola, especialmente en territorios del llamado Corredor Seco Centroamericano (El Salvador y Guatemala), en donde miles de familias dependen directamente de la agricultura para su subsistencia.

La colaboración fortalece el generar soluciones con impacto regional, el CRS aporta su experiencia en el fortalecimiento de capacidades para el manejo sostenible de agua y suelos, la organización de productores, el emprendimiento rural, la asociatividad y la vinculación a mercados.

A su vez, el CIMMYT contribuye con investigación aplicada, innovación agrícola, desarrollo territorial, semillas adaptadas al cambio climático y el fortalecimiento de sistemas productivos orientados a mejorar la productividad y resiliencia de las comunidades rurales.

Un componente central de la colaboración, será el fortalecimiento del enfoque Agua y Suelo para la Agricultura (ASA), iniciativa regional impulsada por CRS, que promueve prácticas de restauración de tierras y manejo sostenible de recursos naturales.

La plataforma tiene como meta alcanzar 500,000 hectáreas bajo restauración para 2030, mediante la adopción de prácticas que mejoren la salud del suelo, aumenten la disponibilidad de agua y fortalezcan la resiliencia de los sistemas agrícolas.

Las acciones conjuntas incluirán capacitación para productores y técnicos, intercambio de conocimientos, fortalecimiento de escuelas de campo, promoción de innovaciones agrícolas, restauración de suelos, manejo eficiente del agua y desarrollo de mecanismos que faciliten la adopción de prácticas sostenibles en distintos territorios de la región.

El fortalecimiento de capacidades en campo es componente clave para acelerar la adopción de prácticas agrícolas sostenibles que mejoren la salud del suelo, la gestión del agua y los medios de vida de las familias productoras en Centroamérica.

La colaboración también busca fortalecer la capacidad de las comunidades rurales para anticipar y responder a eventos climáticos extremos. Sequías, lluvias intensas y otros fenómenos asociados al cambio climático, exigen sistemas agroalimentarios capaces de prepararse con anticipación, reducir riesgos y mantener la producción de alimentos en condiciones cada vez más complejas.

En la alianza CIMMYT y CRS, promoverán la visión regional que integra investigación, desarrollo territorial, fortalecimiento de capacidades locales y generación de evidencia para apoyar la toma de decisiones. El objetivo es acelerar la adopción de soluciones que contribuyan a sistemas agrícolas más productivos, resilientes y sostenibles.

El trabajo conjunto estará enfocado en las personas y los territorios que enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad, fortaleciendo oportunidades para los productores rurales, mejorando la gestión de los recursos naturales y contribuyendo a la seguridad alimentaria de las comunidades agrícolas de Centroamérica.

Especialistas e investigadores de la región mesoamericana, buscan fortalecer decisiones conjuntas y hacer el frente regional, ante posibles impactos del fenómeno de El Niño en el Corredor Seco Centroamericano.

Proyecciones climáticas internacionales estiman hasta un 80 por ciento de probabilidad de desarrollo de condiciones asociadas al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), durante los próximos meses, con posibles impactos sobre lluvias, disponibilidad de agua y producción agrícola en distintas regiones de México y Centroamérica.

Se trata de regiones altamente dependientes de la agricultura de temporal. Y estas condiciones podrían afectar particularmente la producción de granos básicos y aumentar la vulnerabilidad de las comunidades rurales.

Para hacer frente a este escenario, representantes de instituciones regionales, centros de investigación, gobiernos y sector privado, se reunieron en la sede del CIMMYT, aquí en Texcoco.

Especialistas y representantes del Consejo Agropecuario Centroamericano (SECAC), del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal de El Salvador (CENTA), y del CIMMYT han trabajado en elaborar la agenda regional, para fortalecer los sistemas de alerta temprana, monitoreo agroclimático y recomendaciones prácticas para zonas agrícolas altamente vulnerables.

Han estructurado el esquema de trabajo en cinco líneas estratégicas: agua y suelo; producción y semillas; información y comunicación; articulación institucional y financiamiento.

Uno de los componentes del taller realizado recientemente, fue diseñar el mecanismo regional para monitorear y analizar la probabilidad de ocurrencia del ENOS, y sus posibles impactos en el Corredor Seco Centroamericano.

Lo anterior busca generar análisis oportunos, identificar regiones prioritarias y facilitar toma de decisiones más oportunas por parte de gobiernos, agroindustrias, sector privado e instituciones técnicas frente a distintos escenarios del impacto.

También se dio prioridad a cultivos estratégicos para la seguridad alimentaria regional como maíz, frijol, arroz, trigo y sorgo. Así como forrajes para el sector pecuario.

Es prioridad conservar la humedad, en el eje agua-suelo, se enfocaron prácticas para conservar humedad, reducir la degradación y vulnerabilidad productiva de las áreas más expuestas.

En producción y semillas, los asistentes al taller trabajaron sobre acceso a variedades adaptadas, ajustes en calendarios agrícolas, y recomendaciones agronómicas, para reducir riesgos productivos durante los siguientes ciclos agrícolas.

Se destacó el fortalecimiento de sistemas de información agroclimática y aprovechar las experiencias de la región mesoamericana, como las Mesas Técnicas Agroclimáticas, que integran información y recomendaciones prácticas para productores y autoridades locales.

De acuerdo a experiencias de fenómenos climáticos anteriores, las lluvias en 2026 superan ya promedios históricos de precipitación acumulada, se habla de prácticas y soluciones con base en evidencia científica, con lo que se mostraron mejores resultados para fortalecer la resiliencia agrícola en la región.

Se trata de la agricultura regenerativa como el manejo de rastrojo y la conservación de la cobertura vegetal para mantener la humedad en el suelo; el uso de semillas adaptadas y variedades resilientes.

También, se analizaron alternativas de producción resistentes a la sequía. Se incluyó la diversificación de cultivos y el uso de leguminosas.

En cuanto al financiamiento, los representantes de las instituciones participantes, hablaron sobre mecanismos de coordinación y apalancamiento que permitan orientar acciones públicas, focalizar programas y movilizar recursos para fortalecer capacidades regionales de preparación y respuesta.

Se abordó el consolidar un Cluster de Agroinnovación para Centroamérica, es decir, una plataforma de articulación entre ciencia, sistemas de extensión agrícola, cadenas de valor, financiamiento y actores públicos y privados. (Francisco Alarcón/Redacción Mexicampo).

About The Author