Franjas florales, aliadas de la agricultura regenerativa

Por Francisco Alarcón

Texcoco, Edomex., 20 de junio.- Los sistemas agroalimentarios de México enfrentan creciente presión para producir más alimentos, responder a los efectos del cambio climático y conservar los recursos naturales de los que depende la agricultura.

En este contexto, generar evidencia científica que permita desarrollar soluciones prácticas para los productores resulta fundamental para construir sistemas agrícolas más resilientes y sostenibles.

Un estudio reciente liderado por investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maiz y Trigo, aporta nuevos conocimientos sobre cómo los bordes de flores pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad en sistemas agrícolas intensivos. Los hallazgos ofrecen información valiosa para diseñar estrategias de agricultura regenerativa que fortalezcan los servicios ecosistémicos de los que depende la producción de alimentos.

La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Sustainable Food Systems, analizó durante tres años la respuesta de comunidades de artrópodos asociadas a franjas de flores establecidas junto a cultivos de maíz y trigo en dos regiones agrícolas contrastantes de México: la estación experimental de CIMMYT en El Batán, Estado de México, y el Campo Experimental Norman E. Borlaug (CENEB), en Ciudad Obregón, Sonora.

El trabajo de campo fue financiado por el proyecto LivinGro® de Syngenta Crop Protection AG. Los resultados reflejan el valor de las alianzas estratégicas que hacen posible la innovación agrícola, desde la generación de datos en campo hasta la producción de evidencia científica.

A través de plataformas como el Clúster de Agroinnovación en el Norte de México, CIMMYT conecta investigación, productores y sector privado para evaluar soluciones en condiciones reales de producción.

El estudio fue desarrollado por CIMMYT con el apoyo del gobierno de Estados Unidos de América, cuyo respaldo continúa ampliando el alcance e impacto de estas iniciativas en beneficio de los sistemas agroalimentarios de México.

Durante la investigación se registraron más de 980,000 artrópodos pertenecientes a más de 170 grupos taxonómicos, incluyendo depredadores naturales de plagas, parasitoides, descomponedores, herbívoros y otros organismos que desempeñan funciones esenciales para el funcionamiento de los agroecosistemas.

Aunque ocupan fracción mínima del terreno, las franjas florales concentraron proporción sorprendente de la biodiversidad observada. En El Batán, Estado de México, más de uno de cada tres organismos registrados durante el estudio se encontró en estos bordes de flores.

En el CENEB, en Sonora, la cifra fue cercana a tres de cada 10 capturas. Los resultados muestran que espacios relativamente pequeños pueden desempeñar papel desproporcionadamente importante para la conservación de la biodiversidad en sistemas agrícolas intensivos.

Además, los investigadores documentaron aumentos significativos en grupos considerados aliados de la agricultura. En El Batán, la diversidad de parasitoides, insectos que ayudan a regular poblaciones de plagas de manera natural, fue hasta 41 por ciento mayor en las franjas florales que en las zonas más alejadas de ellas.

La riqueza de depredadores aumentó alrededor de 34 por ciento, mientras que la abundancia total de artrópodos fue considerablemente mayor en los bordes florales que en el interior de los cultivos.

Monitoreo de artrópodos en una franja floral establecida en la estación experimental de CIMMYT en El Batán, Estado de México. El estudio encontró que estos espacios pueden funcionar como importantes reservorios de biodiversidad dentro de paisajes agrícolas intensivos.

Sin embargo, el estudio también demuestra que la agricultura regenerativa no se basa en soluciones universales. Aunque las franjas de flores favorecieron la biodiversidad en ambos sitios, los beneficios fueron más notorios en El Batán, donde los cultivos se encuentran rodeados por un paisaje más diverso que incluye otros cultivos, áreas en descanso y remanentes de vegetación natural. En contraste, los efectos observados en el Valle del Yaqui fueron más localizados.

Este hallazgo subraya una de las principales conclusiones de la investigación: el impacto de las prácticas regenerativas depende no solo de lo que ocurre dentro de una parcela, sino también del paisaje que la rodea. Comprender estas interacciones es esencial para diseñar sistemas agrícolas capaces de equilibrar productividad, resiliencia y conservación de la biodiversidad.

Los investigadores también sugieren que los bordes florales podrían desempeñar función adicional, como corredores biológicos que facilitan el movimiento de organismos entre diferentes hábitats dentro de paisajes agrícolas intensivos.

Esta capacidad podría fortalecer la conectividad ecológica y ampliar los beneficios de la biodiversidad más allá de una sola parcela.

Para CIMMYT, estos resultados representan paso importante hacia el desarrollo de sistemas agrícolas que aprovechen mejor los procesos naturales para producir alimentos de manera sostenible. La evidencia generada ayuda a transformar los principios de la agricultura regenerativa en recomendaciones prácticas para productores y tomadores de decisión.

En un contexto de creciente presión sobre los sistemas agroalimentarios mexicanos, estudios como este demuestran cómo la colaboración entre investigadores, productores, sector privado y organismos de cooperación, puede generar el conocimiento necesario para construir una agricultura más resiliente, productiva y capaz de resguardar la biodiversidad de la que depende su futuro.

Referencia científica

Saldivia-Tejeda, A., Garcia-Lopez, A. R., Pérez-Panduro, A., Peris-Felipo, F., & Fonteyne, S. (2026). Distance-associated responses of arthropod communities to flower strips in contrasting agroecosystems. Frontiers in Sustainable Food Systems, 10, 1841061. https://doi.org/10.3389/fsufs.2026.1841061 (Redacción MEXICAMPO).

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