Ciencia e innovación para enfrentar crisis del trigo: CIMMYT
Por Francisco Alarcón
Ciudad Obregón, Son., marzo 26.- Líderes del sector agroalimentario, la agroindustria, el sector público y la comunidad científica se reunieron en el Campo Experimental Norman E. Borlaug (CENEB), de esta ciudad, para conocer de primera mano cómo la ciencia impulsa soluciones frente a la escasez de agua, y el cambio climático, representan los desafíos para el cultivo del trigo.
En el marco de la conmemoración del natalicio de Norman Borlaug, fundador del Centro Internacional para el Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), se llevó a cabo la reunión de los actores clave del sector agroalimentario, la agroindustria, el sector público y la comunidad científica, en un espacio que refleja la confianza que diversos actores depositan en la ciencia como motor de soluciones para el campo.
Entre los asistentes se encontraron funcionarios de la de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), del gobierno estatal, y representantes de la cadena del trigo como GRUMA, Grupo TRIMEX, La Moderna, Munsa, AOASS, y de la Asociación Mexicana de Galletas y Pastas (AMEXIGAPA), entre otros, además de colaboradores internacionales provenientes de Japón, China, Uzbekistán, Reino Unido, y Brasil.
En el encuentro se resaltó el valor de la colaboración, destacando alianzas estratégicas con el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), y el Patronato para la Investigación y Experimentación Agrícola del Estado de Sonora (PIEAES), fundamentales para vincular la investigación con las necesidades del campo y fortalecer la cadena de valor del trigo.
Se reconoció el papel del PIEAES, cuyo apoyo financiero emergente fue clave para dar continuidad al programa de trigo duro de CIMMYT, en el contexto de disminución de inversión global en este cultivo. Esta acción permitió mantener activa la generación de líneas y materiales genéticos, evitando la interrupción crítica en el desarrollo del trigo duro, y asegurar su continuidad como cultivo estratégico.
En el centro experimental se presentaron avances en mejoramiento de trigo y prácticas regenerativas, que permiten optimizar el uso del agua y fortalecer la productividad.
Siguiendo el legado de Norman Borlaug -quien supo escuchar una crisis alimentaria global y responder con soluciones desde la ciencia-, hoy los sistemas agroalimentarios en México, particularmente en el norte del país, enfrentan un contexto marcado por la escasez de agua, el cambio climático, los conflictos globales y creciente presión sobre la producción de alimentos.
Este escenario demanda soluciones basadas en la ciencia que permitan avanzar hacia sistemas más resilientes, estables y productivos, con uso más eficiente de los recursos.
Durante el recorrido técnico, se presentaron avances en mejoramiento genético, fisiología, patología y manejo agronómico del trigo.
Las parcelas demostrativas evidenciaron cómo la innovación no solo se centra en nuevas variedades, sino en sistemas integrados que combinan genética avanzada con prácticas como la agricultura de conservación y enfoques regenerativos, permitiendo reducir costos, optimizar insumos y disminuir el uso de agua hasta en 40 por ciento en algunos sistemas productivos.
Asimismo, se destacó el desarrollo de variedades adaptadas a condiciones de estrés hídrico y calor, capaces de mantener rendimientos competitivos en escenarios de riego reducido, resultado de años de investigación en ambientes contrastantes que permiten responder con rapidez a nuevas condiciones productivas.
El espacio también permitió fortalecer el diálogo con la industria, para alinear la investigación con necesidades específicas de calidad, nutrición y mercado. Desde mejoras en proteína hasta innovaciones en contenido de fibra y atributos funcionales del grano, CIMMYT trabaja junto con sus socios para orientar el mejoramiento hacia características que respondan tanto a la demanda del consumidor como a la competitividad del sector.
Este enfoque abre oportunidades para fortalecer la trazabilidad y el valor agregado en los productos derivados del trigo, conectando la investigación en campo con las expectativas del mercado y generando mayor valor a lo largo de la cadena.
Entre los ejemplos de impacto, se encuentra la variedad biofortificada Akbar-2019, con alto contenido de zinc, liberada en Pakistán y actualmente sembrada en cerca de la mitad del área destinada a trigo en ese país, reflejando cómo la investigación se puede traducir en beneficios tangibles para millones de productores y consumidores.
Se reafirmó que hoy, como en tiempos de Borlaug, los desafíos del sistema agroalimentario requieren soluciones construidas desde la ciencia, en estrecha conexión con las problemáticas reales de las comunidades agrícolas y las cadenas de valor, y desarrolladas mediante la colaboración entre todos los actores del sector.
En CIMMYT, la ciencia se comparte, se adopta y se convierte en soluciones que fortalecen sistemas agroalimentarios más resilientes, sostenibles y capaces de responder a los desafíos del presente y del futuro. (Redacción MEXICAMPO).
