En Sader el futuro del campo o dependencia alimentaria
Ciudad de México, 11 de mayo.- Por la realidad que vive el campo mexicano, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), tiene que dejar de tratar al sector primario como estadística de exportación, mirarlo como motor de soberanía alimentaria, de un país con crisis agrícola, para evitar su colapso estructural.
Hay múltiples problemas del agro mexicano como recuperar su rentabilidad y convertir nuevamente en opción viable para la inversión productiva. El problema no es solo la volatilidad de los precios internacionales en mercados como la Bolsa de Chicago, sino una serie de fallas internas que han dejado al productor en total vulnerabilidad.
Observaciones expresadas por Baltazar Valdez Armentía, uno de los líderes del Frente Nacional de Rescate al Campo Mexicano (FNRCM), y Álvaro López Ríos secretario general de la Unión Trabajadores Agrícolas (UNTA).
Argumentan que en manos de la Sader está el futuro del agro mexicano, misma de la que dependerá si el país mantiene la dependencia alimentaria con los Estados Unidos de América y apuesta por la soberanía alimentaria.
Valdez Armentía, refirió que en el caso de Columba Jazmín López Gutiérrez, como nueva titular de la Sader, en las mesas de negociación para definir el precio del maíz la funcionaria mostró un perfil enfocado principalmente en programas de bienestar, cuando lo que se requiere en la dependencia federal, es de trayectoria sólida, con conocimientos en agricultura comercial, se necesita -dijo-, de tener conocimiento operativo del sector.
“La nueva titular estuvo presente en acuerdos previos relacionados con apoyos y esquemas de comercialización y el reto principal será gestionar los recursos necesarios para cumplir con los compromisos adquiridos como pagos pendientes a productores en Sinaloa y otras entidades”.
Subrayó que las reglas de operación ya están definidas por lo que no debería haber retrasos si existe voluntad y capacidad de gestión, y consideró que los avances logrados a nivel estatal se podrían mantener siempre que se permita la continuidad en la gestión encabezada por autoridades locales del sector no obstante insistió en que el campo mexicano requiere ser rescatado.
A su vez, Álvaro López de UNTA, sostuvo que el agro enfrenta una crisis estructural profundizada por el fenómeno climático de El Niño 2026, dependencia tecnológica, insumos importados, lo que ha generado vulnerabilidad ante la volatilidad de los precios internacionales.
“La falta de soberanía alimentaria, sumada al abandono de las 59 razas de maíz nativo en favor de híbridos comerciales, ha desplazado a los productores locales y mermado la rentabilidad”, argumentó.
Confío el dirigente campesino que la nueva funcionaria de Sader, no asuma la actitud igual que la de su antecesor, Julio Berdegué Sacristán, quien evitaba reunir con los pequeños y medianos agricultores para escucharlos en sus demandas y propuestas, y sólo aceptaba reuniones con dirigentes empresariales nacionales o internacionales.
También destacó que, “quizá una mayor preocupación de quien encabeza ya la Sader, es quiénes le ayudarán en su encomienda, Lionel Cota, Víctor Suarez y sus asociados, dentro de la dependencia, que han demostrado que sólo juegan para ellos, y son para efectos prácticos enemigos de la agricultura productiva, tendrá en pocas semanas, la prueba de fuego en sus manos ante los maiceros”.
Recordó el caso de Sinaloa, cuando ya han pasado 19 meses de la añorada cosecha de maíz blanco de 6.5 millones de toneladas, que difícilmente se alcanzarán las 3.7 millones de toneladas para este 2016, con precios internacionales bastante bajos, con lo cual veremos qué tanta cercanía real tiene la titular de Sader con la presidenta Claudia Sheinbaum, para apoyar la producción de este grano de consumo nacional.
Álvaro López, dejó en claro que en la Sader se encuentra el futuro del agro mexicano, “depende de si se rompe el cabildeo de las transnacionales”.
Si la política sigue siendo de “simulación” con transferencias de efectivo en lugar de construir infraestructura científica nacional, el campo enfrentará abandono masivo y mayor dependencia alimentaria de Estados Unidos de América.
El mayor riesgo para el productor mexicano es la volatilidad externa, por lo que el estado debe fortalecer los Precios de Garantía diferenciados: Para este 2026, ya se han establecido precios como 7,200 pesos por tonelada para maíz híbrido, y 8,200 pesos el para maíz nativo. “El estado debe asegurar que estos precios cubran realmente los costos de producción, que han subido por la inflación y los insumos”.
Alertó la urgencia de crear la Reserva Estratégica de Granos, y para ello, se requiere implementar mecanismos de pignoración de granos con respaldo estatal para que los productores no tengan que malbaratar su cosecha en épocas de sobreoferta o crisis geopolítica.
Algo muy importante -subrayó-, es blindar el presupuesto al sector primario ya que en la actualidad, el presupuesto para agricultura en 2026 muestra un incremento nominal mínimo del 0.9 por ciento, lo que en términos reales (ajustado por la inflación), representa un recorte.
Se pronunció por integrar a la agricultura comercial y no abandonar a los productores medianos y comerciales de estados como Sinaloa o Jalisco, quienes garantizan el volumen de alimentos para las ciudades y en la actualidad se sienten excluidos de los apoyos.
Para el secretario general de la UNTA, la recién nombrada titular de la Sader, Columba López Gutiérrez, tiene el gran reto de evitar el colapso estructural en el campo mexicano, ya que México tiene la realidad de un campo que ha sido tratado más como una estadística de exportación que como el motor de la soberanía de un país,
Remarcó que el campo mexicano vive tiempos de crisis no solo por los eventos mundiales, sino por obstáculos propios de cada entidad y los precios de los granos, a esto se enfrentará López Gutiérrez, concluyó. (Redacción MEXICAMPO).
