Inaceptable ocultar información por derrame en Golfo de México

Ciudad de México, 20 de abril.- Las organizaciones ambientalistas Oceana y Greenpeace, al fijar su postura respecto al derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, observaron que Petróleos Mexicanos (Pemex), debe asumir la responsabilidad institucional que le corresponde y establecer el plan integral de restauración ambiental.

Al dar a conocer su posicionamiento ambas organizaciones refirieron también que el “ocultamiento de información representa un fallo institucional inaceptable. La aceptación de la responsabilidad no es rendición de cuentas, se requiere además que el Estado informe las acciones y mecanismos que implementará para que esto no se repita”.

“Nos preocupa que el reconocimiento que llega meses después, las autoridades siguen sin saber el volumen derramado. Sin esa información, es imposible dimensionar el daño real, planificar una remediación efectiva ni establecer las compensaciones que corresponden.

“El derrame en el Golfo de México demuestra, una vez más, los riesgos inherentes a un modelo de desarrollo basado en la extracción de hidrocarburos. ¿Si esto sucede en aguas someras, qué podemos esperar si la actividad extractiva se expande a aguas profundas, donde los derrames son exponencialmente más difíciles de contener?

“Hace 16 años (20 de abril de 2010) ocurrió el derrame en la plataforma DeepWater Horizon en el Golfo de México y los impactos de aquel desastre se resienten hasta hoy.

“El Golfo de México no puede seguir siendo zona de sacrificio. Cada derrame que se oculta, cada comunidad que no es informada, cada ecosistema que se destruye es una evidencia más de que este modelo basado en hidrocarburos está agotado” aseguró Oceana.

“Es momento de construir una nueva visión para esta región, donde las comunidades se encuentren en el centro y se garantice un futuro para todas y todos.

Por ello, Oceana exige al gobierno federal: investigaciones exhaustivas e independientes de los daños ecológicos y sociales. Reparación integral del daño a los ecosistemas afectados y compensación justa para las comunidades pesqueras.

“Prohibir la extracción de hidrocarburos en las aguas profundas del Golfo de México, para prevenir futuros derrames, antes de que cualquier actividad extractiva se expanda a esas zonas.

“El diseño, en coordinación con las comunidades costeras, academia y organizaciones, de un nuevo modelo de desarrollo para la región que ponga a la vida, a la pesca y a los ecosistemas en el centro de las decisiones”.

Greenpeace, remarcó que gracias a la presión de organizaciones civiles y de los medios de comunicación independientes, el gobierno reveló una cadena de omisiones y fallas que terminaron por agravar el derrame de petróleo, a costa de poblaciones y ecosistemas.

“El gobierno desacreditó a las organizaciones que trabajamos para explicar lo que verdaderamente ocurrió: el derrame se originó en un ducto de Pemex desde principios de febrero y no se activaron a tiempo protocolos para evitar una crisis como la sucedida.

“Por esa cadena de omisiones y mentiras, el hidrocarburo afectó más de 933 kilómetros de costas, desde Tabasco hasta Tamaulipas, causando daños severos a poblaciones enteras, que tuvieron que enfrentar el arribo del chapopote sin información suficiente.

“Lo que falta ahora es que el gobierno de la presidenta Sheinbaum, aclare qué causó el derrame, cuál es el volumen total del hidrocarburo vertido, cómo Pemex asumirá la responsabilidad institucional que le corresponde y el plan integral de restauración ambiental.

El derrame en el Golfo de México, los incidentes en la refinería Dos Bocas, la presencia de hidrocarburo en arroyos en Poza Rica y ahora los hechos en Tula, son muestra más de que la industria fósil representa un riesgo para el medio ambiente y para las personas, precisó.

“Por eso es que reiteramos nuestro llamado a la presidenta: México debe transitar hacia un modelo de energía basado en renovables y justo para la población y el medio ambiente. No más petróleo, no más gas, no al fracking.

“El director de Pemex reveló públicamente una serie de irregularidades graves cometidas por el personal operativo de la empresa, entre ellas el ocultamiento de la pérdida de integridad y la reparación del oleoducto a los altos mandos; la negación sistemática de la fuga; y el ocultamiento de cientos de metros cúbicos de agua oleosa recuperada, así como el uso de 11 barcos para contener el evento, lo que desmintió que se tratara de un ‘simple lagrimeo’.

Como resultado de estas investigaciones, recordó, se destituyó a tres altos funcionarios de Pemex: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos; y el líder de Derrames y Residuos. Además de que se presentaron denuncias penales ante la FGR. Además, se formalizó la creación del Observatorio Permanente del Golfo de México para el monitoreo ambiental. (Redacción MEXICAMPO). 

 

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