México busca fortalecer capacidad en producción y abasto de maíz

Por Comunicaciones LATAM

Ciudad de México, 16 de enero.- La ciencia y la innovación, podrán fortalecer la producción y abasto del maíz en México, grano que industrializado enfrenta desafíos que exigen más que ajustes marginales.

Para Bram Govaerts, director general del Centro Internacional para Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), hay evidencia científica y modelos de intervención que han demostrado resultados contundentes en productividad, sostenibilidad y vinculación con mercados.

En el Primer Foro del Maíz Industrializado, Bram Govaerts, mencionó que existe una ruta ya probada en territorio y lista para ser integrada a los esfuerzos nacionales, justo cuando México busca mecanismos que fortalezcan su capacidad de producción y abasto.

El investigador expuso la importancia de integrar ciencia e innovación que fortalezca la competitividad del maíz en México, CANAMI.

“En medio de un escenario marcado por sequías extremas, encarecimiento de insumos y presiones crecientes para garantizar el abasto nacional, el maíz enfrenta un punto de inflexión.

“La necesidad de un sistema más resiliente, tecnificado y capaz de responder al cambio climático”, refirió en el Foro del Maíz Industrializado, organizado por la Cámara Nacional del Maíz Industrializado (CANAMI).

Productores, industria, especialistas y tomadores de coincidieron en la decisión de discutir el futuro de un cultivo crucial para la identidad y la seguridad alimentaria del país.

En su participación Bram Govaerts, aportó una visión basada en evidencia: México no sólo enfrenta desafíos estructurales; posee también una oportunidad única para transformar su sistema maicero si se anclan las decisiones en ciencia, innovación y coordinación interinstitucional.

Subrayó que en un contexto de incertidumbre climática y económica, la competitividad del maíz dependerá de la capacidad del país para escalar soluciones que ya funcionan en campo.

Retomó datos que delinean la ruta a seguir como algunas de las innovaciones promovidas por el CIMMYT, como semillas mejoradas, manejo de suelos, agricultura regenerativa, mecanización inteligente, y modelos de abastecimiento responsable, así como vinculación comercial, han demostrado ser efectivas para aumentar la productividad y reducir vulnerabilidades.

En los últimos años, iniciativas coordinadas entre CIMMYT, el sector agroindustrial y comunidades agrícolas, han generado más de 1.0 millón de toneladas de grano mediante esquemas de relación comercial de largo plazo, conectando a cerca de 7,000 agricultores con mercados más estables y predecibles.

“El crecimiento sostenido de estas iniciativas, que pasaron de decenas de miles a más de 300,000 toneladas anuales, evidencia el potencial de replicarlas a mayor escala.

La colaboración con el sector privado emerge como componente esencial del modelo que propone CIMMYT para fortalecer el maíz industrializado.

“Ejemplo concreto es la renovación de la alianza con Ingredion, enfocada en escalar la producción sustentable de maíz amarillo en Jalisco y Sinaloa mediante ciencia aplicada, innovación agronómica y esquemas de abastecimiento responsables”.

Estableció que este tipo de asociaciones -que integran tecnología, mercados y comunidades agrícolas-, reflejan cómo la experiencia de CIMMYT se puede traducir en soluciones operativas y replicables, y configuran puente directo entre investigación, industria y campo mexicano.

Los resultados ambientales y económicos también fortalecen esta visión. La adopción de prácticas regenerativas ha reducido significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero en cultivos como maíz, trigo y cebada, además de mejorar la salud de los suelos y aumentar la eficiencia en el uso del agua, consideró.

Esto no sólo responde a las exigencias ambientales de la industria, sino que abre la puerta a cadenas de suministro más competitivas y alineadas con estándares internacionales.

Los impactos territoriales son igualmente convincentes. En zonas de alta marginación productiva, como Ocosingo, Chiapas, los rendimientos han pasado de menos de una tonelada a casi cuatro por hectárea.

En algunas regiones del centro del país, la incorporación de prácticas sostenibles ha elevado los rendimientos hasta superar las siete toneladas por hectárea. Estos casos, lejos de ser excepcionales, muestran cómo la transferencia tecnológica, el acompañamiento técnico y la vinculación con mercados pueden transformar economías rurales completas.

Un punto clave de la reflexión fue la región sur sureste, identificada como el área con mayor potencial para incrementar la producción nacional en los próximos años. Con disponibilidad de agua superior al promedio y condiciones agroecológicas favorables, esta región podría alcanzar rendimientos notablemente mayores si se logra integrar semilla mejorada, mecanización adecuada y estructuras de mercado estables.

El enfoque territorial coincide con los esfuerzos nacionales para fortalecer la seguridad alimentaria desde las regiones con mayor capacidad de expansión productiva.

En el planteamiento del foro se articuló con la visión del Plan México, que impulsa un campo más productivo, resiliente e inclusivo a partir de la ciencia y la innovación. En ese contexto, la trayectoria de CIMMYT en México y América Latina -más de 200 híbridos y variedades desarrollados, plataformas de investigación consolidadas y modelos de intervención territorial con resultados comprobados-, se presentó como un cimiento técnico listo para escalar.

Lo expuesto por Govaerts durante el encuentro, mostró que el país ya tiene soluciones basadas en evidencia y con modelos de vinculación entre productores, industria y territorio que funcionan en la práctica.

Dejó claro que el CIMMYT, está preparado para contribuir a la ambición del Plan México, acelerando la adopción de tecnologías, fortaleciendo capacidades locales y llevando innovación a cientos de miles de productores.

Para lograrlo, Govaerts enfatizó la necesidad de invertir en ciencia y en el escalamiento de estas soluciones, asegurando que la transformación llegue hasta las parcelas donde se sostiene el futuro del maíz mexicano.

El encuentro cerró con una conclusión compartida entre industria, productores y expertos: México tiene  las condiciones técnicas, institucionales y humanas para transformar su sistema maicero. Lo que determinará el futuro será la capacidad de invertir en ciencia, escalar soluciones ya probadas y consolidar alianzas que conviertan el potencial en una política sostenida de país.

En esa agenda, CIMMYT aparece no sólo como  proveedor de tecnología, sino como el socio científico capaz de integrar datos, territorio y colaboración para construir un sector maicero más competitivo y sostenible en las próximas décadas. (Redacción MEXICAMPO).

About The Author