Protagonista el huevo en la mesa de los mexicanos

Ciudad de México a 11 de octubre de 2026.- De acuerdo con la Unión Nacional de Avicultores (UNA), México es el principal consumidor de huevo en el mundo con un consumo promedio de 24 kilogramos por persona al año, equivalente a 410 piezas.

Existen mitos y dudas en torno a este alimento, a pesar del protagonismo que tiene en la dieta de los mexicanos, sobre su valor nutricional, producción y la forma adecuada de manejarlo.

Especialistas en salud animal invitan a conocer qué hay detrás de este alimento y su papel en la alimentación, la industria y la economía nacional.

Además de su consumo, la avicultura es pilar en la economía mexicana. Se estima que en 2025 la producción de huevo generó 99,852 millones de pesos, equivalente a cerca de 35 por ciento del valor de la producción avícola nacional.

Las cifras reflejan la capacidad productiva que tiene esta industria en México, pero también reflejan todo lo que ocurre antes de que el huevo llegue a la mesa. Detrás de esta producción existe un pilar que da comienzo a todo lo demás: la salud de las aves.

“La importancia del huevo en México se refleja en su valor económico y también en todo lo que existe detrás de cada pieza que llega a la mesa. La  producción de huevo es sostenible y su calidad comienza con aves sanas, y para ello son fundamentales la prevención, la bioseguridad, el bienestar animal y el acompañamiento de profesionales especializados”.

Para Alberto Estrada, gerente técnico para la unidad de avicultura de MSD Salud Animal en México, cuidar la salud de las aves es cuidar también la parte esencial de la cadena que permite llevar alimentos seguros y de calidad a millones de familias mexicanas.

El especialista compartió cinco datos curiosos en materia de bioseguridad, salud animal y aporte nutricional para comprender mejor este gran alimento: 1. El huevo es mucho más que proteína. Un huevo, además de aportar más de seis gramos de proteína de alto valor biológico, la yema concentra nutrientes como vitaminas A, D, E y K, vitaminas del grupo B, folatos, biotina y colina, así como antioxidantes y minerales.

Por ello, eliminar la yema no significa retirar “la parte grasa”, sino parte importante de sus micronutrientes.

  1. El color de la cáscara no determina su valor nutricional. Que un huevo sea blanco o rojo no significa que sea más o menos nutritivo; el color de la cáscara está relacionado principalmente con la genética y la raza de la gallina. En México, el 99 por ciento de la producción corresponde a huevo blanco y sólo uno por ciento a huevo rojo.
  2. La cáscara funciona como primera barrera de protección. La cáscara del huevo posee entre 7,000 y 15,000 poros, que permiten intercambio de gases durante su desarrollo. Estos poros están recubiertos por una cutícula, una capa que contribuye a formar una barrera física frente a microorganismos y ayuda a limitar la pérdida de agua.

Esta protección natural se complementa con buenas prácticas de manejo e higiene a lo largo de la cadena.

  1. La salud de las aves es parte del proceso que hay detrás de cada huevo. En 2025, 185.0 millones de gallinas ponedoras produjeron más de 3.0 millones de toneladas de huevo en México. Cada ave debe contar con los más altos estándares en cuanto a prevención de enfermedades, bioseguridad, alimentación, bienestar y atención integral de su salud para mantener parvadas sanas y favorecer la producción de huevos.
  2. El manejo adecuado ayuda a conservar la calidad del huevo. Aunque la cáscara cuenta con una barrera natural de protección, su correcta manipulación después es fundamental. Se recomienda lavarse y desinfectarse las manos antes y después de manipularlo, refrigerarlo dentro de su empaque original o en un recipiente cerrado, evitar cambios bruscos de temperatura y mantenerlos lejos del calor y la luz solar.

Especialistas de MSD Salud Animal, sostienen que conocer estos datos permite mirar al alimento desde una perspectiva más amplia. Cada huevo que llega a la mesa es resultado de una cadena en la que la salud de las aves, la bioseguridad, la prevención y las buenas prácticas de producción y consumo contribuyen a obtener alimentos de calidad y mantener un abasto seguro y constante para millones de personas. (Redacción MEXICAMPO).

 

About The Author