“Falsificaron nuestra historia, se corrompió a las fuerzas armadas”: Ana Corina
Aperitivo Nacional
Eduardo González Silva
Ciudad de México, 21 de diciembre.- Después de 16 meses de vivir en la clandestinidad, en su país Venezuela, María Corina Machado Parisca, debió aparecer en público para ser galardonada con el premio Nobel de la Paz 2025, por su incansable y valiente denuncia de violación a los derechos humanos, y contra la dictadura cívico-militar, que vive la nación latinoamericana, desde hace 26 años.
Los infortunios y el tiempo para la líder opositora en su travesía desde Sudamérica hasta el norte de Europa, le impidieron llegar a tiempo para recibir personalmente la distinción que le decidió otorgar el Comité Noruego del Nobel, reconocimiento que a su nombre recibió su hija Ana Corina Sosa, el pasado 10 de diciembre.
Las palabras del discurso de la joven Ana Corina, fueron reveladoras, con las que resumió la desventura en la que vive la población venezolana, con el régimen dictatorial al imponer condiciones de vida inhumanas, merecedoras de condena por la comunidad internacional, salvo de países con regímenes similares como Cuba y Nicaragua, en el continente americano, y la Unión Soviética e Irán, principalmente, en el otro lado de nuestro continente.
En su discurso magistral e inteligente, la joven Ana Corina, egresada de la Universidad de Harvard, con sobrio vestido sastre en tono obscuro, retumbo no sólo en el Palacio de Miraflores, que habita el dictador Nicolás Maduro, en la capital Caracas, sede del poder dictatorial, sino también en otros palacios convertidos recientemente en sitio para la toma de decisiones, que cualquier parecido es mera coincidencia.
Coincidencia inquietante, como lo que ocurre en nuestro México lindo y querido. Acortadas sus palabras, de entrada, observó: “el régimen desmanteló nuestra democracia, violaron la Constitución, falsificaron nuestra historia, se corrompió a las fuerzas armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, persiguieron la disidencia, y desbastó nuestra extraordinaria biodiversidad…”
“…muchos pensaron que el carisma podía sustituir al estado de derecho; cuando advertimos cuán frágiles se habían vuelto nuestras instituciones; se repartieron lavadoras y neveras, a familias que vivían en pisos de tierra, no como símbolo de progreso sino como espectáculo; la riqueza petrolera no se uso para liberar, sino para someter; y entonces, llegó la ruina una corrupción, un saqueo histórico; algo más profundo y corrosivo sucedió, fue el método calculado para dividir a la sociedad, por nuestras ideas, por raza, forma de vivir; empujaron a los venezolanos para que desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos…”, remató.
Un día después de la entrega del reconocimiento llegó la galardonada María Corina Machado a Oslo, se presentó vestida de manera impecable con traje color blanco. Sí con ropa de diseñador, porque la moda también es mensaje, no en esta ocasión hacia el del movimiento del cambio, sino de la elegancia de la libertad.
Así madre e hija conjugaron con su vestir, en su presentación pública el mensaje emocional, del carácter propio, del sentido de pertenencia, respeto, firmeza, principios y valores.
