Marina

Aperitivo Nacional

Eduardo González Silva

En los últimos seis años la mala conducción de la nave hizo olas, fue necesario que se diera el tan esperado por el país en su conjunto Golpe de Timón, para salvar a la embarcación y a todos quienes estamos a bordo de ella.

Es el almirante secretario de Marina Armada de México, Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien deja al descubierto el entramado de corrupción e impunidad que ha campeado en la vida pública nacional poco tiempo después del 2018.

Como hombre de armas formado en la disciplina naval Morales Ángeles, sale al rescate de la marina armada de México, instancia de la que su orgullo resalta, y ante la mancha ocasionada por altos mandos de la dependencia durante el sexenio pasado, pinta su raya con el anterior secretario Rafael Ojeda Durán, y pone cara a lo ocurrido.

“En la Secretaría de Marina hemos actuado con una sola brújula: la honestidad y la transparencia. Como la institución más querida de México, hemos trazado un rumbo a seguir por lo que cualquier desafío, recibe todo el peso de la honestidad y una frontal respuesta a nuestro pueblo pase lo que pase, duela lo que duela, se trate de quien se trate, porque el amor al pueblo sólo puede corresponderse con el mismo sentimiento”.

Fuera máscaras, dijo el almirante Raymundo Pedro Morales. Como lo expresado en su discurso previo al desfile militar por el 125 aniversario de la Independencia, atrás quedan los desmentidos del huachicol de hidrocarburos y el tráfico de drogas, junto a otras 73 irregularidades detectadas por la Fiscalía General de la República (FGR), en el expediente de 500 cuartillas, de acuerdo a la denuncia que en su momento formuló el hoy asesinado contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcantar,

“Fue muy duro aceptarlo, pero hubiera sido peor y absolutamente imperdonable callarlo, así el mal tuvo un fin determinante y en la marina no encontró lugar y abrigo, fuimos nosotros mismos los que dimos el golpe de timón, y la lucha contra la impunidad y la corrupción, que son parte central de la transformación, jamás fue opción el disimulo”.

Contundente fue el almirante secretario: “fue mediante un ejercicio de sabiduría, sensatez, congruencia y humildad que pusimos ante la ley, ante la conciencia y las conciencias de los mexicanos, actos reprobables que no nos definen como institución que se podían enquistar y dañar a nuestro pueblo. El silencio no nos define, la verdad en cambio nos fortalece, la justicia nos determina y la adversidad nos sustenta”.

Luego de las palabras del almirante secretario, toca ahora, a la Secretaría de Seguridad Pública Federal, actuar y aprender a los responsables e involucrados hasta donde tope, y en consecuencia a la FGR, como ente autónomo, consignar ante la autoridad judicial, para la aplicación de la ley, y castigo para todos los responsables.

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