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Aperitivo Nacional

Eduardo González Silva

A 35 años que el Premio Nobel de Literatura 2017, Mario Vargas Llosa, definió al viejo sistema político mexicano como la Dictadura Perfecta, en contraste a intelectual definición, iletrado y carente de todo principio humano un narcotraficante, resumió en tres palabras el genoma del anquilosado régimen sustentado en quien tiene el poder político en su tiempo en México.

La frase del peruano sacudió la estructura del antiguo régimen asaltado en 1990 por una administración ahora llamada neoliberal, y en este 2025 asumido por hordas populistas (autodefinidos de izquierda), y tras confesión de culpa por la cadena de delitos cometidos en el transcurso de 50 años de vida criminal, Ismael “El Mayo” Zambada García, reveló haber comprado favores de policías, políticos y militares.

Innumerables los ejercicios de valiosos pensadores por establecer la identidad del pueblo mexicano, de quien su nacimiento quedó marcado como la de aquel hijo no deseado, y su entrañable dificultad histórica por autogobernarse.

A casi 100 de haber quedado sepultadas las revueltas de Cananea y Río Blanco, la traición de Madero a Villa y a Zapata, las traiciones de Carranza, y de Obregón, la llegada de los militares a la presidencia de la República, todo lo que siguió es la colección auténtica de simulación tras simulación.

Posterior a la mitad del siglo pasado don Daniel Cosío Villegas se esforzó por describir en su El estilo personal de gobernar, la figura presidencial en especial la de Luis Echeverría, oligofrénico personaje de la vida nacional, que con todo y su demencia acumuló una fortuna de más de 100 empresas de las que se convirtió a lo largo de su administración sexenal en propietario.

Rolando Cordera y Arnoldo Cordova, catedráticos universitarios escribieron el libro: La disputa por la nación. Describieron a los grupos antagónicos del país y el camino de cada quien por tener en sus manos el país y llevarlo al desarrollo conforme sus intereses.

A estas alturas de la historia la vida política de México, se debate en la antesala de una nueva lucha intestina como en el siglo XIX, cuando la división entre mexicanos terminó finalmente con la pérdida de más de la mitad territorio nacional.

Y así como Ucrania en pleno siglo XXI, está por perder la mitad de su territorio a manos de Rusia, algo similar podría ocurrir en México con Trump, en la presidencia de Estados Unidos. Algo así podría ocurrir con aquello de América para los americanos y una parte más de Europa para Rusia. Impensable que ello ocurra, pero no imposible.

Mientras que en México campea a sus anchas interminablemente la simulación de democracia, con policías, políticos y militares hambrientos de poder y de dinero.

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