Desarrolla CIMMYT sistemas agrícolas a partir de residuos de la CDMX
Por Francisco Alarcón
Texcoco, Edomex., 28 de junio.- El aumento en los costos de los fertilizantes químicos y las preocupaciones por su impacto ambiental han impulsado la búsqueda de alternativas que permitan mantener la productividad agrícola de manera más sostenible.
Investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (CIMMYT), evalúan el hydrochar, producto obtenido a partir de residuos orgánicos de la Ciudad de México, mediante un proceso de alta temperatura y presión que transforma esos materiales en producto útil en apenas 18 horas.
Dado que se trata de tecnología relativamente nueva a nivel mundial, su potencial agronómico aún se debe validar en diferentes condiciones de producción.
Para generar evidencia científica sólida, CIMMYT aprovecha una de sus mayores fortalezas, su red de estaciones experimentales ubicadas en distintas regiones agroecológicas de México.
Estas instalaciones permiten evaluar innovaciones agrícolas bajo condiciones contrastantes de clima, suelo y manejo productivo, acelerando la generación de conocimiento aplicable a diversos contextos.
El CIMMYT evalúa el potencial del hydrochar, derivado de residuos orgánicos urbanos, como alternativa para mejorar la fertilidad del suelo, y reducir la dependencia de fertilizantes qu{imicos.
La evaluación del hydrochar, se desarrolla de manera simultánea en Ciudad Obregón, Sonora, donde predominan sistemas de alta productividad bajo riego y clima árido.
En Texcoco, representativo de los Valles Altos semiáridos, en Toluca, con condiciones de Valles Altos más frías y húmedas; en Tlaltizapán, Morelos, caracterizado por clima subtropical y suelos con distintos grados de degradación; y en Agua Fría, Puebla, donde las pruebas se realizan en ambiente tropical.
La posibilidad de evaluar un mismo producto en ambientes tan contrastantes, representa ventaja significativa para la investigación agronómica. Material que muestra resultados positivos en regiones donde se puede comportar de manera diferente en otro clima o tipo de suelo.
Al realizar los ensayos de forma simultánea, CIMMYT puede obtener respuestas más rápidas y robustas sobre el desempeño del hydrochar en distintos sistemas de producción.
Estas estaciones forman parte de una red más amplia de plataformas de investigación agronómica de largo plazo que CIMMYT mantiene en América Latina, Asia y África.
En ellas se estudian de manera integrada distintos componentes de los sistemas productivos, entre ellos la fertilización, el manejo agronómico, la salud del suelo, la eficiencia en el uso del agua y el monitoreo ambiental.
Este enfoque permite comprender cómo interactúan estos factores y generar conocimiento útil para fortalecer la resiliencia y la sostenibilidad de la agricultura frente a los desafíos actuales.
En cada sitio, el hydrochar se compara con la fertilización química convencional, la composta, el biochar y un tratamiento sin aplicación de nutrientes. El objetivo es determinar si este material puede funcionar como sustituto parcial o total de los fertilizantes químicos, así como identificar las dosis más adecuadas para distintos escenarios productivos.
En Texcoco, además, se incorporó el tratamiento especial con dosis extrema de 100 toneladas por hectárea. Esta variante busca explorar los límites de aplicación del producto y detectar posibles efectos negativos sobre el cultivo.
Las primeras observaciones muestran una germinación uniforme y adecuado establecimiento del maíz, incluso en parcelas donde se aplicaron las dosis más altas.
Hasta el momento, no se han identificado señales visibles de afectación en el desarrollo inicial de las plantas, resultado que aporta información valiosa sobre la seguridad agronómica del producto y orienta las siguientes etapas de evaluación.
En Toluca, Estado de México, en los experimentos se aplican dosis exactas de hydrochar, biochar, composta y fertilizante sintético en diseño experimental con cuatro réplicas, para poder estudiar los efectos de los productos basados en datos científicos.
El experimento incluye aplicaciones de 5, 10, 15, 20, 25, 50 y 100 toneladas por hectárea, además de tratamientos combinados con fertilización química para mantener niveles equivalentes de nutrientes.
La diversidad de tratamientos permitirá analizar la relación entre la dosis aplicada, el desarrollo del cultivo y el rendimiento final de grano. Se colabora con la UNAM, para estudiar los efectos del hydrochar sobre la salud del suelo y el carbono orgánico, mientras que el Cinvestav, analizara los efectos sobre la microbiología del suelo.
Aún es temprano para determinar cuál será el papel definitivo del hydrochar en los sistemas agrícolas. Podría funcionar como fuente de nutrientes para el cultivo, como mejorador de las propiedades físicas del suelo o incluso contribuir al almacenamiento de carbono, ayudando a mitigar el cambio climático.
También es posible que combine varios beneficios o que su desempeño dependa de las condiciones específicas de cada ambiente.
Para Ciudad Obregón, Sonora, la aplicación de hydrochar se ha realizado siguiendo protocolos experimentales diseñados para comparar su desempeño frente a la fertilización química convencional, la composta y el biochar.
Cada tratamiento permitirá evaluar la respuesta del cultivo bajo diferentes niveles de aplicación.
Por ello se realiza la investigación a través de ensayos agronómicos y mediciones durante todo el ciclo del cultivo, el equipo busca transformar hipótesis en evidencia científica y generar recomendaciones confiables para productores y tomadores de decisiones.
Los resultados obtenidos durante esta temporada, permitirán determinar si una innovación desarrollada a partir de residuos urbanos, se puede convertir en herramienta viable para fortalecer la sostenibilidad de la producción de maíz en México y en otros países donde CIMMYT trabaja para impulsar sistemas alimentarios más resilientes.
Gracias a la red de investigación, es posible generar evidencia científica sobre el comportamiento de nuevas tecnologías bajo condiciones contrastantes de clima, suelo y manejo agronómico, fortaleciendo el desarrollo de sistemas agrícolas más resilientes y sostenibles. (Redacción MEXICAMPO).
