Aplazan clausura de COP26 con la esperanza de mejor regalo para las nuevas generaciones

Aplazan clausura de COP26 con la esperanza de mejor regalo para las nuevas generaciones

GLASGOW, Escocia, 13 de noviembre.- Por falta de compromisos de las superpotencias para emprender acciones y reducir el calentamiento del planeta tierra en 1.5 grados, las manifestaciones emprendidas por jóvenes activistas en esta ciudad, la clausura de la conferencia sobre cambio climático COP26, se ha pospuesto por más de 24 horas.

El tiempo pedido está encaminado a evitar el fracaso de la reunión, por la ausencia de compromisos y los alcanzados no son suficientes para detener el calentamiento global, y es que 40 países se comprometieron a tener cero emisiones entre 2050 y 2070, pero sólo 6 por ciento de esas reducciones están respaldadas en planes concretos.

La industria automotriz que es responsable de 18 por ciento de las emisiones de carbón en el mundo no va en la ruta para reducir su huella en los próximos años, sino todo lo contrario. Cuatro de los cinco mayores fabricantes del mundo se rehusaron a firmar compromisos en Glasgow.

El cumplimiento, afirman, no depende de las empresas, sino de muchos factores que ellas no controlan. El hecho es que las emisiones de CO2 de los vehículos crecerán en la próxima década, para luego estabilizarse y comenzar a bajar en la segunda mitad de la próxima década, de acuerdo con un estudio del International Council on Clean Transportation.

El borrador del acuerdo de la COP26 se mantiene vivo. El presidente de la COP26, Alok Sharma, ha publicado un primer borrador de acuerdo en el que se “insta” a los países “a «revisar y reforzar», la reducción de emisiones para mantener vivo el objetivo del Acuerdo de París.

Informó de que los ministros habían trabajado hasta altas horas de la madrugada, para debatir sobre la financiación y sobre los daños y pérdidas, y que tenían la «sincera intención» de conseguir un acuerdo final antes de que acabase el día.

Para ello, es necesario reducir las emisiones globales en 45 por ciento para 2030 y a cero para mediados de siglo. Pero, como también señala el texto, “estamos muy lejos de conseguirlo”.

Las últimas estimaciones sobre las emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 aumentarán 13.7 por ciento respecto a 2010. Los planes a corto plazo puestos en marcha por los países supondrían un aumento de 2.7ºC.

Las pérdidas y los daños, son asunto clave para los países en desarrollo, se ha incluido en el borrador, pidiendo más apoyo de los países ricos. El documento reconoce «con pesar» que no han cumplido su promesa de proporcionar de forma conjunta 100,000 millones de dólares al año.

También pide a los países que aceleren la eliminación del carbón y de las subvenciones a los combustibles fósiles, pero no tiene fechas ni objetivos concretos al respecto.

El primer ministro británico Boris Johnson, compareció para evaluar el progreso de la Conferencia. dijo que las negociaciones sobre los detalles “se están poniendo difíciles” y “todavía queda mucho por hacer”.

“Tenemos que activar todos los frenos si queremos lograr lo que hemos venido a hacer: mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 grados”, dijo.

Sobre el borrador explicó que “es crucial tener mucha ambición” y que el riesgo de no cumplir es “colosal” ya que supondría “un absoluto desastre para el planeta”.

“Aquí, en Glasgow, el mundo está más cerca que nunca de señalar el principio del fin del cambio climático antropogénico. Es el mayor regalo que podemos hacer a las generaciones venideras y ahora está al alcance de la mano en la COP26 en estos días finales. Tenemos que estirar el brazo juntos y alcanzarlo. Mi pregunta para mis colegas líderes: «¿nos ayudarán a aprovechar esa oportunidad o se interpondrán en el camino?».

Los autos eléctricos se llevan todos los reflectores, pero la mayor parte de autos y camiones que se venden en el mundo siguen funcionando con combustibles fósiles. En Europa, uno de cada cinco vehículos vendidos en los últimos cinco años fue eléctrico o híbrido. En Estados Unidos, el porcentaje es menor al 5 por ciento.

La industria automotriz debería lograr la transformación radical que no tiene precedentes: que el 90 por ciento de los vehículos de pasajeros vendidos en el 2030 fueran eléctricos. En el caso de los camiones, el porcentaje necesario para 2030 es de 70 por ciento. Lo cual no sucederá.

El cambio de la industria automotriz es enorme. Si para el 2035 se lograra que la mitad de los vehículos vendidos fueran eléctricos, el 70 por ciento de los autos y camiones que circulan en las rutas del mundo seguirían siendo consumidores de combustibles fósiles.

Los autos que se venden ahora, los que se vendieron en los últimos 10 años, son parte importante del patrimonio de millones de familias en el mundo. Sacarlos de circulación y sustituirlos por vehículos cero emisiones es un reto enorme para el gobierno que lo quiera hacer.

La industria automotriz es de los mayores empleadores de recursos humanos en el mundo. La fabricación de vehículos eléctricos requiere menos piezas y emplea menos personas. Los sindicatos se oponen a una transición muy rápida porque esta aceleraría la velocidad de destrucción de algunos empleos. Por lo pronto, las circunstancias conspiran a su favor.

Autos de lujo como Tesla han avanzado con éxito en el diseño de instalaciones domésticas para sus clientes, pero el mayor desafío está en la infraestructura de carga en los espacios públicos.

Las opiniones están divididas. La industria argumenta que sí, que la enorme inversión se justifica con los beneficios públicos en calidad del aire. Los grupos medioambientalistas se oponen a esto y proponen que aumente la inversión en transporte público.

Los pesimistas sonríen. Ya lo dijo un activista: La Cumbre de Glasgow le quito la cubierta azucarada al dulce amargo que tendremos que tragar en los próximos años.

John Kerry, el enviado de Estados Unidos (mayor productor de gas y petróleo en el mundo), para el clima, dijo que es una “locura” seguir con los subsidios para los combustibles fósiles.

Estados Unidos, continuó, se esfuerza cada año por encontrar dinero, «pero 2.5 billones de dólares en los últimos cinco o seis años se destinaron a subvenciones para los combustibles fósiles. Nosotros mismos alimentamos el problema que intentamos resolver. No tiene sentido», declaró Kerry.

Otro tema espinoso sin resolver es el de la medida en la que los países desarrollados compensarán a las naciones vulnerables por las «pérdidas y daños» causados por el cambio climático.

El representante del grupo de negociación de países en desarrollo del G77 y China, dijo que se sentían «profundamente decepcionados» por el hecho de que su propuesta de creación de un fondo de pérdidas y daños de Glasgow no se reflejara en el texto. (Redacción MEXICAMPO).

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