Aumento 8.3% consumo de alimentos ultraprocesados en AL
Yolanda Hernández Escorcia
Ciudad de México a 10 de diciembre de 2019.-La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó en México los resultados de un informe realizado en siete países de América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela) en los que se demuestra que el consumo de alimentos y bebidas ultra procesados creció un 8.3 por ciento, durante los últimos cinco años, cifra que se asocia directamente al aumento del sobrepeso y la obesidad.
Al detallar algunos de los resultados que se obtuvieron del Informe «Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: ventas, fuentes, perfiles de nutrientes e implicaciones normativas», Miguel Malo Serrano asesor de Prevención y Control de Enfermedades no Transmisibles de la OPS-México, señaló que entre el año 2000 y el 2013 las ventas de estos productos crecieron considerablemente en estos países, que juntos representan al 80 por ciento de la población en la región.
Tan sólo, dijo, en 2014 las bebidas ultraprocesadas representaron un tercio de la energía total de los 89 productos incluidos en el análisis, las cuales excedieron los niveles recomendados de azúcares libres, grasa total, grasas saturadas o sodio. Y las dos terceras partes de esos productos superaron el nivel recomendado de dos o tres de estos nutrientes cítricos.
En conferencia de prensa, el funcionario de la OPS precisó que la mayoría de las ventas de productos ultra procesados correspondió a las bebidas gaseosas con el 22 por ciento, las galletas o bizcochos el 18 por ciento; así como los jugos y bebidas azucaradas, dulces y panes industriales, considerados conjuntamente con el 22 por ciento. Sumando que más de la mitad de la grasa total y las grasas saturadas estuvieron presentes en las galletas y bizcochos en margarinas, aceites, grasas y grasas por untar.
Para la OPS, los productos ultra procesados suelen contener pocos o ningún alimento entero. Son formulaciones industriales principalmente a base de sustancias extraídas o derivadas de alimentos, además de aditivos. Se incluyen entre ellos las bebidas gaseosas y otros jugos y bebidas azucarados, los snacks dulces y salados, los caramelos (dulces), los panes industriales, las tortas y galletas, los cereales endulzados para el desayuno y los productos cárnicos reconstituidos y los platos previamente preparados.
Además de azúcares, aceites, grasas y sal, los productos ultra procesados incluyen sustancias también derivadas de alimentos pero no usadas en la comida casera, como aceites hidrogenados, los almidones modificados o los aislados de proteínas y aditivos como los potenciadores de color, sabor y el arome. Los aditivos se emplean para imitar y aumentar las cualidades sensoriales de los alimentos naturales o para ocultar las cualidades no atractivas del producto.
Víctor Suárez Carrera, subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la SADER, expresó que la política del actual Gobierno, busca modificar los patrones de consumo que la política neoliberal impuso a través de las industrias trasnacionales de alimentos.
Este reporte llega en el momento justo en que en el poder legislativo se está discutiendo una nueva forma de alimentación y producción de alimentos que haga frente a los severos problemas que afectan a la población mexicana, donde las tasas de aumento malnutrición, sobrepeso y obesidad son muy elevadas, sobre todo en el medio rural donde el consumo de refresco ha disparado este problema,.
Por ello dijo el Gobierno de la cuarta transformación trabaja por el rescate de los sistemas de agricultura tradicional que permitan avanzar hacia un sistema agroecológico de producción y dejar atrás el de la revolución verde que ya es obsoleto.
Suárez Carrera dijo que entre las acciones emprendidas se están reorientando los subsidios a aquella pequeña y mediana agricultura tradicional y se está desmantelado el de la producción no saludable de alimentos, modificando la norma de los etiquetados y analizando el aumento de impuestos a los alimentos ultra procesados.
Cristian Morales representante de la OPS EN México sostuvo que el problema que ha originado una alimentación basada en alimentos de mala calidad, ha originado que el 41 por ciento del presupuesto de los mexicanos que el gobierno destina al gasto en salud sea para combatir enfermedades crónico degenerativas como; diabetes, hipertensión y cardiovasculares.
Entre las recomendaciones que la OPS propone a los gobiernos en cuestión, destacan las siguientes
Reducir el consumo total de estos alimentos ultraprocesados es reducir los riesgos a la salud a partir de aumentar los impuestos y restringir su disponibilidad en negocios que no venden comestibles. Implementar políticas fiscales, así como una regulación legal y de otros tipos sobre el etiquetado, la promoción y la publicidad, entre otras.
