En México el cultivo de la fresa genera anualmente en promedio más de 28 mil empleos directos, indica un estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), elaboradora por Pedro Antonio Dávalos González.

De acuerdo al experto, existe un factor de competitividad de México para ser el primer exportador del mundo de este fruto, relacionado con los bajos salarios pagados a los trabajadores del campo, que no excede de 200 pesos por día.

Subraya que la mano de obra representa más del 50 por ciento del costo de producción del cultivo.

En California, Estados Unidos, un trabajador eventual percibe un salario mínimo de 11 dólares por hora, “y a pesar de tener los rendimientos por hectárea más altos del mundo, sus costos de producción por kilo de fresa son mayores a los de México”.

En Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Estado de México -donde se concentra 72 por ciento de la producción- se estima que hay entre 1,591 y 2,652 productores de fresa. En 2019, las 13,379 hectáreas cosechadas del fruto, generaron al menos 10,261.693 jornales, que equivale a dar empleo todo el año a 28,114 jornaleros, solo en el campo.

DIVERSIFICAR MERCADOS Y NICHOS DE OPORTUNIDAD

Para el investigador siempre será importante atender los mercados nacional e internacional. El de exportación de fresa en fresco, por el volumen que puede exportarse y el alto precio de la fruta. El de exportación congelado, para canalizar producto en la época de mayor producción en México -marzo a junio- y evitar que se desplome el precio de la fresa en el mercado interno.

Hay que diversificar el mercado fresco de exportación y no depender sólo del T-MEC, ampliar y aprovechar nichos de mercados nacionales y extranjeros, por ejemplo: fresas orgánicas, cultivo de variedades con mayores atributos nutracéuticos o sembrar variedades de fresa más apropiadas para la elaboración de yogures, anota el experto.

Considera que falta mejorar las cadenas de comercialización nacional para la venta de fresa fresca, ya que el transporte tradicional sin refrigeración limita la distribución en diversas zonas del país.

TECNOLOGÍAS DESARROLLADAS POR EL INIFAP PARA LA FRESA

Bajo las condiciones de clima tropical de la zona central del país, hay déficit de tecnología, por lo que las investigaciones del INIFAP se enfocan a cubrir tres vertientes para incidir en un aumento sostenido y de largo plazo de la productividad: variedades adaptadas con alto potencial de rendimiento y buena calidad de fruta.

También se requiere de tecnología para producir en México planta con categoría certificada, rediseño del sistema de producción comercial. “El uso integrado de estos elementos permite obtener 60 toneladas por hectárea, incrementar la producción de fruta fresca en 30 por ciento en el periodo de noviembre a febrero, bajar costos del cultivo al menos en 10 por ciento, y reducir la aplicación de pesticidas en el cultivo convencional”.

Para generar variedades de fresa mexicanas, el INIFAP en colaboración con el CINVESTAV-Unidad Irapuato, liberó en 2007 las variedades ‘Nikté y ‘Pakal’ y el programa de mejoramiento genético incluyó la formación de variedades con resistencia a Fusarium oxysporum.

Ello para prevenir y evitar las formas de desinfección química del suelo, ya que eran onerosas para el agricultor y de alto costo ambiental. Se avanzó en generar ese tipo de variedades, derivando la resistencia genética de variedades antiguas y de la especie silvestre Fragaria chiloensis, logrando avances importantes.

Sin embargo, en 2016, por caprichos personales de un ex director del INIFAP del CIR-Centro, se dio la orden de “dar de baja” el banco de germoplasma sembrado en el Sitio Experimental Norte de Guanajuato, donde se estaban propagando las mejores selecciones, con distintos grados de avance genético, producto hasta de 20 años de mejoramiento genético, los cuales se perdieron.

Ante los retos de la insuficiencia crónica de los recursos económicos destinados a la investigación en fresa por el sector oficial, se plantea que los productores pudieran financiar ésta, a través de sus organizaciones. Esto para protegerse del pago creciente de regalías por usar variedades mejoradas extranjeras.

Generar variedades mexicanas puede bajar los costos de producción, en forma significativa por el pago de regalías, hay menor costo del material vegetativo y además se puede lograr una programación más apropiada de la siembra de viveros y plantaciones comerciales.

Solo un ejemplo, de lo que retribuye la investigación, en ganancias económicas al agricultor. En 1978, el INIFAP demostró que los graves problemas de enfermedades por hongos y virus, reducían de manera notoria la productividad de la fresa en Irapuato.

Los lotes de validación sembrados con agricultores cooperantes, permitieron constatar que sólo por usar planta sana propagada en viveros aislados geográficamente, se incrementó la productividad al menos en 40 por ciento, pasando los rendimientos promedio de 15 a 21 toneladas por hectárea.

Esto convenció a los agricultores de Irapuato, que dejaron de sembrar sus viveros en esa zona y los reubicaron en Dolores Hidalgo, Guanajuato, Zacatecas, Aguascalientes y Jalisco, regiones que habían sido identificadas como aptas para ese propósito. (Redacción MEXICAMPO).