Ensenada, B.C., 23 de noviembre.- La producción de vino este 2021 será menor, debido a los problemas que el cambio climático ha generado principalmente en la región europea. Fijando la predicción de la producción mundial en un rango de entre 247.1 millones y 253.5 millones electrolitos.

La estimación realizada de la Organización Internacional del Vino (OIV), marcaría por tercer año consecutivo una producción por debajo del promedio, acercándose más a la que ocurrió en 2017, mismo año que también sigue siendo considerado el más bajo en seis décadas.

El principal responsable: los climas severos consecuencia del cambio climático.

¿CÓMO AFECTA EL CAMBIO CLIMÁTICO LA PRODUCCIÓN DE VINO?

Desde hace un par de años el cambio climático se ha convertido en uno de los principales retos a los que año con año se enfrentan los productores de vino de todo el mundo.

La vid es una de esas plantas que requiere ciertas condiciones climáticas de una región para crecer saludable y dar buenos productos, por lo que al presentar cambios drásticos de temperatura solo se estresa, llegando a frenar hasta su crecimiento o en peores casos quemarse y ser inservible para las cosechas.

Tal como explica el Ingeniero Rafael Bojórquez, actual agrónomo de Bodegas Domecq, la presencia de cambios bruscos en meses en los que no debería, tales como lluvias torrenciales, temperaturas calurosas, heladas tardías, actúan como plaga que puede afectar gravemente la salud de las vides y por consecuencia hacer que los viñedos tengan pérdidas de hasta el 40 por ciento, en sus cosechas.

“Realmente el efecto de los cambios de temperaturas son los que hacen que la planta se desequilibre como cualquier infección, claro a algunas les afecta más que a otras. Pero precisamente nosotros tenemos que estar preparados, principalmente para eventos de subida de temperatura que es lo más común aquí en el Valle de Guadalupe”.

De acuerdo al especialista, hablando específicamente del Valle de Guadalupe, aquí en Ensenada, Baja California, una de las regiones vitivinícolas más importantes de México, el cambio climático es impredecible en gran parte y en los últimos años se han visto sus efectos en la región.

Por ejemplo, durante la producción 2017-2018 en las que hubo temperaturas cálidas en noviembre, diciembre y enero, así como heladas tardías en febrero y marzo, provoco que las plantas no tuvieran suficientes horas frío y brotaran mal, por lo que al momento de la cosecha no todos los racimos estaban maduros, por lo que tuvieron que dividir la cosecha en dos partes.

Sin embargo, otros productores de la zona tuvieron pérdidas a raíz de esos cambios de clima. El calentamiento global se ha vuelto un tema de discusión en diferentes industrias, en la del vino los productores cada vez están buscando nuevas alternativas para combatir y mejorar la situación.

Algunos proyectos como los viñedos orgánicos o biodinámicos, están dando un pequeño paso para lograrlo, pero aún queda un largo camino para que se puedan aplicar en casa vitivinícolas grandes.

Rafael Bojórquez, señala que la ventaja que ellos como bodega tienen es su estrategia de hidratación y nutrición en sus plantas, gracias a que los viñedos se encuentran cerca de la sierra en la zona de Calafia realmente no tienen un problema con el suministro de agua.

Sumado a las mediciones que hacen con su pequeña estación agrometeorológica (donde miden temperaturas máximas, mínimas, humedad y vientos), y sobre todo al monitoreo manual que diariamente hace el ingeniero con su equipo en los viñedos, pueden saber si la planta va creciendo correctamente o si su desarrollo ha frenado y entonces hidratarla y nutrirla como se debe.

“En el Valle hay que tener la planta hidratada, que siempre tenga humedad en el suelo y la raíz principalmente. No tenemos un indicador exacto, es más lo que vamos viendo nosotros, desde primavera hasta verano la vid debe tener un buen desarrollo.

No tiene que frenar hasta que nosotros mismos lo detenemos entre 45 y 60 días antes de la cosecha, ahí es cuando empezamos a reducir el riego y bajar la nutrición, ya no aplicamos nitrógeno y en su lugar nos vamos con fertilizantes a base de potasio y calcio, es lo que nos va a dar lo que queremos en la maduración y cosecha.

Es como una persona si está bien alimentada está más fuerte y tiene mejores defensas para enfrentar cualquier problema, ya sea el cambio climático o una plaga”.

Este 2021, el Valle de Guadalupe registró temperaturas de hasta 45ºC, nada normales ni para la región ni para la época, razón por la que algunos viñedos tuvieron quemaduras en hoja, racimos y hasta vides, lo cual termina por traducirse en pérdidas y reducción de la producción.

Aunque grandes productores tienen estrategias que los ayudan a superar estos problemas, si el cambio climático sigue empeorando podría llegarse al punto extremo de que la región ya no sea apta para la vid. (Redacción MEXICAMPO).