El problema que enfrenta el agro en México, no es solo de recursos y presupuestos sino de ausencia de proyecto, afirmó Marcel Morales Ibarra, especialista en Desarrollo Rural, quien añadió que tampoco será con subsidios que lo resolverán sino con el uso adecuado de los mismos.

Lo anterior lo expresó, ante las reacciones que provocó la reducción presupuestal que registró la Secretaria de  Agricultura y Desarrrollo Rural (SADER)  para el año 2019 y que asciende a casi 19 mil 889.70 millones de pesos menos que en 2018.

Durante las últimos dos décadas el dinero del erario público destinado al campo, había registrado  incrementos significativos en 2018 con 72 mil 125.5 millones de pesos cantidad menor a la aprobada para la dependencia hace dos años cuando se le asignaron 92 mil 142.0 millones de pesos.

Sin embargo, el problema no son los recursos sino la dirección que los gobiernos le han dado, ya que por ejemplo, los subsidios en la actualidad tienen una orientación individual, que en el mejor de los casos pueden definirse de apoyo al ingreso, cuando deberían de ser carácter productivo y orientación colectivos, es decir, tener impacto social, como sería el fortalecimiento de infraestructura productiva, como caminos, bodegas, pozos, además de fortalecer la investigación y transferencia de tecnología.

El también presidente del Consejo Mexicano de Agrobiotecnología. A.C. (ComaBio), recordó que por cuestiones políticas y electorales, en algún momento se decidió que los apoyos deberían entregarse a individuos sin proyectos de por medio, dando pie a la proliferación de organizaciones de membrete, que servían de intermediarios entre el gobierno y los productores, generándose una red de corruptelas entre “líderes” de organizaciones y funcionarios. Así, se creó el “Frankenstein” que tenemos donde “todo es clientelar y existe una corrupción desmedida”.

De esta manera, Programas como PROAGRO PRODUCTIVO y el PIMAF, PROCAFE, entre otros, cuyos presupuestos superaban los 20 mil millones de pesos, cifra superior a la disminución que se propone en el presupuesto del Ejecutivo para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) para el año 2019, nunca presentaron resultados. Afortunadamente, muchos de estos programas ya están borrados en la propuesta de egresos.

Marcel Morales, quien también es promotor del uso de insumos agroecológicos en el campo, expresó que bienvenido este presupuesto si se convierte en el parteaguas de lo que el campo y el país necesita, donde se debe considerar el contar con un proyecto de desarrollo del campo, que permita la direccionalidad adecuada de los recursos, que realmente fortalezcan las capacidades productivas del sector.

Con más de tres décadas en el análisis de temas de desarrollo rural, el presidente del ComaBio, remarca que PIMAF, PROCAFÉ y PROCAMPO, en su momento, solo han servido para solapar corruptelas, ineficiencias y simulaciones.

El experto en temas del agro señaló que “por supuesto que la disminución del presupuesto al campo no es garantía de nada, pero ojalá la austeridad presupuestaria obligue a aplicarnos en la construcción de un proyecto de desarrollo del campo mexicano de corto, mediano y largo plazo”.