En Chiapas dos de cada 10 mujeres son víctimas de violencia
Chuchiltón, Chiapas, a 11 de noviembre de 2022.- De acuerdo al proyecto “Resiliencia de las mujeres indígenas y rurales a los impactos de la Covid-19”, en esta entidad dos de cada 10 mujeres son víctimas de violencia física y psicológica.
En la comunidad de Chuchiltón, municipio de San Andrés Larráinzar, representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, de la Secretaría de Igualdad de Género del gobierno del Estado de Chiapas y de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), presentaron los resultados del proyecto “Resiliencia de las mujeres indígenas y rurales a los impactos de la Covid-19”.
El proyecto contribuyó a promover la autonomía y el ejercicio de los derechos, así como a dotar de herramientas y conocimientos para que 106 mujeres y 30 hombres indígenas y rurales, puedan recuperar sus medios de vida ante los efectos negativos de la pandemia.
De acuerdo con el diagnóstico realizado en noviembre de 2021 por el proyecto, en Chuchiltón, dos de cada 10 mujeres reportaron sufrir violencia física y una de cada 10 reportaron sufrir violencia psicológica. Además, las mujeres señalaron al consumo del alcohol por parte de los hombres como factor que empeora el maltrato a las mujeres y a la niñez de la comunidad.
En la presentación de resultados participó la Representante Residente Adjunta del PNUD en México, Sandra Sosa; la representante de FAO México, Lina Pohl; la Secretaria de Igualdad de Género del gobierno del Estado de Chiapas, María Mandiola Totoricaguena; y por el PNUD en México, la Oficial Nacional de Género, Sol Sánchez; y Karina Sanchez Bazán, coordinadora del programa sobre sistemas agroalimentarios sostenibles y dietas saludables de la FAO en México.
Para dar respuesta a estas problemáticas, el proyecto apoyó a 106 mujeres a consolidar una red comunitaria, en el marco de la cual, ahora pueden acompañar a las mujeres y niñas víctimas de violencia, ahorrar y recibir préstamos quincenalmente a través de un Grupo de Ahorro solidario; e implementar actividades productivas relacionadas a la seguridad alimentaria, como son la producción de hortalizas comunitarias, la cría de aves y la producción de huevo asociada.
A partir del acompañamiento del proyecto, hoy, las mujeres en Chuchiltón no definen la violencia contra las mujeres únicamente como manifestaciones de violencia física, sino que identifican distintos tipos y ámbitos de violencia e integran una visión basada en derechos para definir una situación de violencia contra ellas. También, se ha logrado que:
Siete de cada 10 mujeres en Chuchiltón conozcan los canales y servicios de acceso a la justicia ofrecidos por el gobierno del estado de Chiapas, en caso de que alguna de ellas sufra alguna situación de violencia.
Ocho de cada 10 mujeres reporten tener las habilidades y conocimientos para tomar decisiones relevantes para su vida, y tengan liderazgo para defender o proteger a otras mujeres que hayan sido víctimas de la violencia.
Siete de cada 10 hombres, estén dispuestos a dividir de manera igualitaria las labores del hogar y los trabajos de cuidado en sus hogares, gracias al trabajo sobre masculinidades con los hombres de la comunidad realizado por el proyecto.
Cuatro de cada 10 hombres reporten conocer cuáles son los derechos que tienen las mujeres indígenas; y dos de cada 10 reporten involucrarse en las tareas de cuidados en el ámbito comunitario.
Con respecto a los resultados para aumentar la salud financiera de las mujeres de Chuchiltón, la red conformó un grupo de ahorro solidario que logró un ahorro concentrado de 117,922.00 pesos (USD 5,920) entre todas las participantes en un periodo de 10 meses.
También, a lo largo del ciclo del grupo, se realizaron 71 préstamos con cantidad promedio de 2,426.00 pesos a las mismas mujeres del grupo, de los cuales todos fueron para financiar necesidades relacionadas con la salud. Los préstamos otorgados ya fueron liquidados con una tasa de interés de 3 por ciento, mismo interés que se devolvió a la caja de ahorro, y se abonó para los rendimientos de ahorro que se entregaron a las mujeres participantes al final del ciclo.
Con relación a los resultados para contribuir a garantizar la seguridad alimentaria de las mujeres y sus familias, la FAO contribuyó en la conformación de cuatro grupos de productoras y un grupo de productores, cada uno conformado con 25 integrantes de la comunidad de Chuchiltón.
Además de brindar acompañamiento técnico en actividades productivas relacionadas con la cría de aves, la producción de huevo y la producción de hortalizas, se instalaron cinco huertos de hortalizas con los insumos para proteger el espacio de las actividades de producción.
Asimismo, se construyeron cuatro incubadoras caseras y cuatro cajones de alimentos nutritivos para aves. A partir de esto, se realizó la primera cosecha de hortalizas y nueva siembra por cada grupo de productoras y productores, se obtuvo el primer nacimiento de polluelos de las incubadoras caseras y entrega de huevo fértil para el nuevo proceso de incubación.
También, se llevó a cabo la medición del estado de salud y nutrición de las niñas y niños en edad escolar de Chuchiltón, en colaboración con el Sistema DIF Nacional y Estatal, y el Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud de la UNAM.
En su participación, la representante residente adjunta del PNUD en México, Sandra Sosa, reconoció que se requieren esfuerzos de gran magnitud para revertir los efectos de la pandemia y recuperar lo alcanzado en décadas de promoción de la igualdad de género.
“La red de mujeres en esta comunidad es un ejemplo de iniciativas que pueden dar pie a una recuperación incluyente y sostenible, que pueda fortalecer el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos indígenas”.
Asimismo, esta vía podrá cimentar las bases para garantizar que las mujeres y niñas indígenas que viven en situación de desigualdad estructural tengan una vida libre de violencia con resiliencia financiera y seguridad alimentaria”, agregó.
La representante de FAO México, Lina Pohl, destacó el rol de las mujeres indígenas en el proceso de resiliencia ante la pandemia de la Covid-19.
“Durante 2021 y 2022 hemos seguido experimentado una pandemia y sus consecuencias. Además, se han sumado conflictos internacionales, subida en los precios de los alimentos, desigualdades y tensiones. Situaciones que afectan directamente a la seguridad alimentaria.
“No podemos dejar a nadie atrás, y por tanto, el enfoque en la suficiencia alimentaria de las mujeres rurales e indígenas es crucial para la transformación de sistemas agroalimentarios, para poder brindar dietas saludables a toda la población. El trabajo de los grupos de productoras y productores que se crearon en Chuchiltón, pueden tener un impacto directo en el estado de salud y bienestar no solo de las mujeres, sino de las niñas y niños de la comunidad”, comentó.
“Chuchiltón está marcando precedentes históricos en la lucha contra la violencia de género y está demostrando que democracia participativa y autonomías indígenas, mediante el diálogo y la construcción de acuerdos, pueden caminar de la mano en favor de los derechos de las mujeres y niñas”.
El proyecto “Resiliencia de las mujeres indígenas y rurales a los impactos de la Covid-19” fue implementado por el PNUD) en México en alianza con la FAO en México y la Secretaría de Igualdad de Género (SEIGEN) del estado de Chiapas desde agosto 2021.
La red de mujeres buscará la continuidad de los trabajos con las mujeres indígenas y rurales para que puedan tener una vida libre de violencia, seguridad alimentaria para ellas y sus familias, así como una buena salud financiera. (Redacción MEXICAMPO).
