25 junio, 2024

Por Daniel Valles Peticholi.

Científicos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encabezados por Sergio Sánchez Esquivel, han aislado bacterias con propiedades antibióticas y antitumorales de la planta de la magnolia (Magnolia dealbata Zucc.) y el cuachalalate (Amphipterygium adstringens); durante el proceso descubrieron 23 compuestos que no habían sido reportados.

Y es que, afirmó el especialista, cada vez que los seres humanos utilizan antibióticos, las cepas de los microorganismos patógenos se vuelven más resistentes, es por eso que la búsqueda de nuevos métodos y herramientas para combatir las enfermedades es de gran importancia.

“Los antibióticos usualmente se obtienen por la producción de microorganismos, generalmente se aíslan del suelo, del aire, de muchos lados, pero nosotros buscamos en lugares más exóticos, y al encontrar el antecedente del árbol Taxus brevifolia, donde se encontraron agentes antitumorales, nosotros quisimos voltear a ver en México qué flora nos podía permitir encontrar bacterias que tuvieran propiedades farmacológicas”, aseveró Sánchez Esquivel.

Aislar bacterias

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El primer paso es cortar pequeñas muestras del tronco y las hojas de la planta, estos se lavan de una manera rigurosa con alcohol, agua oxigenada o cloro, para después enjuagar las muestras con agua estéril, esto evita que bacterias que se encontraban fuera de la planta interfieran cuando se coloquen en una caja de Petri con medios de cultivo que permiten el crecimiento de hongos o bacterias, explicó.

“Es interesante porque en el pedazo de hoja queda expuesto el interior y empiezan a crecer los hongos o bacterias, y después las aislamos para determinar cuales tienen actividad antibiótica”, agregó el investigador.

Se ha montado un método para identificar fácilmente aquellos microbios que son capaces de inhibir el crecimiento de bacterias, ya sean positivas o negativas, y de hongos. En una caja de Petri se pueden analizar al formarse un halo de inhibición —que es cuando se aísla—, luego se prueba contra otros microbios patógenos y de esa forma se puede predecir cuál es su espectro de acción antimicrobiana, y después el grupo de investigadores hace que crezca para extraer el producto que está generando.

Precisar cuáles son los compuestos activos es otra de las líneas de investigación que el doctor Sánchez Esquivel y su equipo se han puesto como propósito en este proceso. Se encontraron cuatro actinobacterias obtenidas del cuachalalate.

Para este trabajo se necesitó el apoyo de otras especialidades, es por eso que el Instituto de Química es un aliado para saber de los compuestos y conocer si poseen capacidades antibióticas o antitumorales.

“Tras identificar las fracciones con actividad antibiótica o antitumoral, se deberán caracterizar mediante diversos métodos espectrométricos, como la cromatografía de gases-masas y la resonancia magnética nuclear, para saber cómo se estructuran los compuestos”, comentó.

También hay otra forma de estudio que involucra la minería genómica para detectar los clústeres involucrados en la síntesis de metabolitos bioactivos. Este enfoque permitirá predecir la familia de compuestos sintetizados por dicho microorganismo.

“Estamos en la fase donde tomamos una región y la ponemos en otro microbio que nada más va a expresar lo que se pone ya comparado con la cepa que no tiene esta información y logramos detectar un pico muy grande que no estaba en el original que corresponde al compuesto que estamos forzando que sintetice”, agregó.

 

UNAM, fuente de recursos humanos

Sobre sus planes y retos a futuro con esta investigación, el científico comentó que no puede evitar pensar que son una institución que genera recursos humanos a formarse y espera que sigan motivados y exploren otros tipos de plantas, o aíslen microbios de otros lados.

“Por el momento estamos poniendo todo nuestro esfuerzo enfocado en estas dos plantas; son cuatro microbios que prometen bastante, hay cientos de plantas aún por analizar pero debemos acabar este trabajo, y que lo consideren como una invitación para que otros grupos se atrevan a explorar estas alternativas”, finalizó.

Cuachalalate

Botánica y ecología: Árbol de 10 metros de altura, con el tronco torcido, de corteza moreno grisáceo o gris plomizo con grandes escamas. De origen desconocido, esta especie habita en clima cálido, semicálido y templado desde los 100 y los tres mil msnm. Crece en zonas perturbadas de bosque tropical caducifolio y subcaducifolio, de matorral xerófilo, bosque espinoso, mesófilo de montaña y pino-encino.

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Magnolia

Botánica y ecología: Árbol grande de hasta 15 metros de altura, con la corteza ligeramente acanalada y follaje vistoso. Originaria del sur de Virginia hasta el este de Texas, habita en climas cálido y semicálido entre los mil y los mil 800 msnm. Planta silvestre, o cultivada, ornamental, asociada a bosque tropical subperennifolio y bosque mesófilo de montaña.

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Es una planta de origen americano cuya aplicación actual en afecciones del corazón es descrita ya desde el siglo XVI. (Agencia Informativa Conacyt).

 

 

 

 

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