El gobierno de Dinamarca quien consideró estar preparado para sostener una agricultura cien por ciento orgánica y producir más alimento sin uso de agroquímicos,  promulgó leyes y decretos que garantizarán una ordenada transición de un modelo agrícola tradicional a uno sostenible y limpio.

Su primer objetivo a alcanzar en 2020 es duplicar la superficie actual de tierras cultivadas de forma orgánica. Para ello anunció que destinará 35 millones de euros que entregará en subsidios y apoyos a los agricultores daneses para expandir esta agricultura ecológica.

Desde hace 25 años este país europeo cuenta con una posición privilegiada en cuanto a la agricultura ecológica, ya que sus leyes protegen la naturaleza, regulan el uso del agua, los pesticidas y otros productos agrícolas. En Dinamarca el 97 por ciento de su población conoce el significado e importancia que tiene la agricultura saludable.DINAMARCA                                                                                                                     

 Otra de las estrategias que el gobierno ha puesto en marcha, es un plan de estímulos para que sus habitantes consuman productos ecológicos. También ofrece apoyo para aquellos productores que quieran invertir en la conversión de sus tierras, de la agricultura convencional a la orgánica y /o biodinámica y proyectos dirigidos al desarrollo de nuevas tecnologías capaces de promover la sustentabilidad en el campo.

En este contexto, ya está en marcha en los municipios locales, la ocupación de áreas vacantes en manos de los municipios para crear huertos ecológicos.

Como primer objetivo, Dinamarca tiene la intención de ofrecer a las escuelas, comedores y hospitales, hasta el 60% de los alimentos producidos de forma orgánica. Actualmente estas instituciones públicas nacionales sirven ochocientas comidas al día. La mismo se aplicará en oficinas públicas.

En la educación ya se está planeando la reforma del sistema actual para incluir los programas de nutrición, alimentación saludable y la agricultura natural.

En resumen, el país entero, con todas sus instituciones, ha comenzado un camino para convertirse en una región libre de pesticidas, donde la alimentación saludable sea realmente una cuestión de estado.