Nuevo frente para México dentro del T-MEC ahora en materia agrícola
Ciudad de México, 1o. de diciembre.- La economía mexicana dependiente en más del 80 por ciento de la estadunidense, enfrenta nueva posible controversia ahora en materia agrícola por la reducción gradual en la importación de maíz amarillo de cuya producción México es dependiente, para atender la demanda nacional para forraje.
El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, firmó un decreto en el 2020 para disminuir gradualmente la importación de glifosato, decisión que a productores y gobierno de Estados Unidos molestó.
El maíz amarillo en la Unión Americana es cultivado con glifosato, exportado a México en grandes cantidades –este año será de 17.4 millones de toneladas-, ante ello el pasado 28 de noviembre López Obrador fue enfático en su conferencia matutina: el gobierno federal no cederá a presiones de Estados Unidos y empresas extranjeras para permitir la entrada de maíz amarillo, y en el caso del glifosato la propuesta que impulsa su gobierno, “es que se vaya eliminando este herbicida porque, en efecto, está demostrado que daña a la salud”.
La molestia del vecino país del norte, radica meramente en materia económica, los productores de ese país, a su vez presionan a los congresistas para detener el decreto de AMLO, de manera formal el Departamento de Agricultura en un comunicado expreso:
«El decreto, tiene el potencial para interrumpir sustancialmente el comercio, perjudicar a los agricultores en ambos lados de la frontera y aumentar significativamente los costos para los consumidores mexicanos», dijo Tom Vilsack titular de Agricultura estadunidense.
Funcionario de poca monta para la negociación que sin más argumentos recurre a la amenaza puntual, «en ausencia de una resolución aceptable del problema, el gobierno de Estados Unidos se vería obligado a considerar todas las opciones, incluida la adopción de medidas formales para hacer cumplir nuestros derechos legales en virtud del T-MEC», agregó.
Para Vilsack, no solo funcionario sino empleado los agricultores de su país, sustuvo que la relación comercial entre los vecinos a partir de enero, sería «significativamente impactada» por el decreto. El comercio entre ambas naciones alcanzó un valor récord, de más de 63 mil millones de dólares en 2021 y se espera que sea aún mayor en 2022.
En la pasada reunión en Palacio Nacional, suavizo el tonó de sus palabras, dijo que se lograron «algunos avances», sin dejar de soltar el «se está acabando el tiempo».
El gobierno de México en voz del presidente de la República, planteó un plazo para certificar que el maíz importado de los Estados Unidos no sea dañino para la salud. Reitero que nuestro país no aceptará maíz transgénico para consumo humano, el primer mandatario confió en llegar a un acuerdo con el gobierno estadounidense.
“Pero si no se llega a ese acuerdo, pues hay paneles. Y no alarmarnos, que se acuda a un tribunal y que decidan. Pero nosotros no podemos ceder en esa solicitud”.
“Nosotros –agregó-, fuimos muy claros en que no podemos permitir el maíz de importación, ya sea amarillo…, es transgénico para el consumo humano”.
Recordó que México es autosuficiente en maíz blanco y “aun cuando el maíz amarillo se ha usado para forraje y podría ser importado, México planteó un plazo para revisar su contenido, con el fin de certificar que no sea dañino para la salud”.
Aseguró que nuestro país tiene elementos para defender las razones por las que no se permite la entrada de maíz transgénico y consideró que el secretario estadounidense Vilsack es una persona consciente que entendió la postura del gobierno mexicano.
AMLO confió en la posibilidad de un acuerdo entre las autoridades sanitarias de Estados Unidos y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), quienes llevarían a cabo un análisis de las características del maíz amarillo para asegurar que no causan daño a la salud, aun si se usa como forraje.
“También se decía que no íbamos ya a permitir la importación de maíz amarillo para forraje. Entonces le aclaramos -al funcionario estadounidense- que sí, que ese no es el tema, que el tema es que ese maíz esté sujeto a un permiso anual de la Cofepris y que lo podemos ampliar”, subrayó.
Aclaró que México no se encuentra en una postura cerrada y se puede dar un tiempo para llevar a cabo los estudios, lo cual beneficia no solamente a consumidores mexicanos, sino también a los estadounidenses.
Agradeció a los representantes del gobierno de Estados Unidos que vengan a escuchar de manera directa cuál es nuestra postura, “porque no es lo que digan los que están interesados en vender maíz amarillo, aunque afecte la salud de los mexicanos, sino que venga a escuchar cuáles son nuestras razones, se lo agradecemos mucho”.
Enfatizó que en el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá hay mecanismos en caso de que exista una controversia, para que se resuelva. “Y si podemos llegar a un acuerdo sin necesidad de ir a la controversia”.
El presidente mexicano anotó que el maíz es originario de México y tenemos muchísimas variedades nativas, y que es nuestro patrimonio cultural, “estamos buscando la forma de que ellos entiendan que una cosa es lo mercantil, la ciencia que permite mayor productividad, y otra cosa es la salud. Y que se si tiene que decidir entre la salud y el mercantilismo, nosotros optamos por la salud”.
“Nosotros no vamos a Estados Unidos a decirles qué van a consumir, no vamos a decirles: Oiga, ya no consuman hamburguesas, son mejores las tortas”.
En la conferencia de prensa, López Obrador reconoció que “hay presiones de las empresas extranjeras, de los gobiernos extranjeros, lo vemos con el maíz transgénico, que quisieran que se permitiera la entrada del maíz amarillo con posibilidades de que sea maíz transgénico para el consumo humano, y eso no. Para consumo humano maíz blanco, y estamos viendo lo del maíz amarillo, puede ser para forraje; para consumo humano, no”.
Y advirtió: no vamos a aceptar el maíz amarillo, de una vez que se sepa.
El mandatario reiteró que en el país está prohibido el uso de maíz transgénico porque se prioriza la salud del pueblo. Además, refrendó el compromiso de defender la soberanía nacional.
Sobre el glifosato abundó en que se ha limitado su uso, “pero no lo podemos cancelar así, de manera tajante, porque necesitamos una opción, una alternativa. En eso estamos, pero en todo caso se pone por delante la salud. Entonces, este asunto todavía no está concluido”.
Sin embargo, Luis Eduardo González Cepeda, presidente de la Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos (UMFFAAC), fijo su postura y repitió que dejar de usar este herbicida que sirve para controlar las malezas, “afecta principalmente a los pequeños agricultores, esos que trabajan el 60 por ciento de la superficie agrícola, que no tienen las herramientas necesarias, que utilizan estos productos para bajar sus costos y tener mayor rendimiento en sus cultivos”.
Es “una situación especial, no sólo de carácter mercantil o de predominio económico en donde sólo está de por medio el lucro, es que este herbicida permite la limpia de las plantas, de los árboles, el quitar la hierba y no se tiene todavía una opción alternativa, vamos a decir, un producto natural, biológico, que ayude a aligerar y abaratar este procedimiento productivo, entonces se acordó que el Conacyt desarrollara un proyecto de investigación”.
Pero ante la postura presidencial sus palabras fueron de menor tono, coincide -señal-, con el presidente López Obrador en el sentido de que el uso del glifosato no puede cancelarse de manera tajante.
En tanto que el presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa, CAADES, Marte Nicolás Vega Román, expuso que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) debe ofrecer alternativas al uso del glifosato que permitan mantener la producción de los cultivos, tal como lo establece el decreto publicado el 31 de diciembre de 2020, que ordena la reducción gradual del glifosato y su prohibición para enero de 2024.
Catastrofista consideró que “si se suspende de manera tajante el glifosato las consecuencias serían muy graves: los productores pequeños y medianos ya no tendrían herramienta eficaz para proteger sus cultivos, se afectaría la producción de granos tan importantes como el maíz, esto incrementaría el precio de la tortilla, además de otros alimentos de origen animal, todo lo cual impactaría el precio de los productos de la canasta básica y, además, se tendría que aumentar la importación de granos básicos para cubrir la demanda del país”.
A los señalamientos alarmistas de estos representantes de los productores privados, contrasta la realidad de que ha aumentado la producción agrícola del país, sin el uso de transgénicos.
En la última visita de Vilsak a México, estuvo acompañado por el embajador estadunidense en México, Ken Salazar, y por la parte mexicana asistieron Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, además de los titulares de Agricultura, Economía y Medio Ambiente. (Redacción MEXICAMPO).
