Para los productores mexicanos de leche, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha resultado la amenaza cumplida de sacarlos de la competencia. “Ha sido el fracaso más rotundo del esquema comercial con Estados Unidos y Canadá; es el sector perdedor de esa relación, sin que el gobierno reconozca que es el culpable de la eliminación de más de 600 mil pequeñas unidades productivas”.

Así lo afirmó el presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, Álvaro González Muñoz, frente a la sede de la Secretaría de Desarrollo Social, ahora bajo la responsabilidad de Eviel Pérez Magaña.

Los productores de leche “somos los menos interesados de que el señor secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, llegue a un acuerdo con EU, si antes de eso no se ordena el mercado nacional de la leche y sus derivados; si no se crea una política de desarrollo que ponga por delante el beneficio de los productores; que se dé un intercambio comercial en igualdad de condiciones; que se paguen precios justos, y que, los programas de desarrollo social de nuestro gobierno, no sean a costa de la economía de los pequeños y medianos ganaderos lecheros”, resaltó Álvaro González.

“Lo único que los productores lecheros debemos al TLCAN, añadió, es la pobreza que hemos sufrido en 23 años transcurridos, y no sólo eso, sino que, quien sale de ese círculo de competencia desigual, está condenado a cambiar de actividad, a pesar de quebuscar acomodo en otros sectores.

Es tiempo de que a los productores lecheros se nos dé la importancia que tenemos como proveedores de un alimento indispensable para la niñez y juventud de México, añadió el líder González Muñoz. “Es imposible que sigamos en una condición de pobreza miles de pequeños productores, si aportamos nuestro trabajo e inversiones”, añadió.

Expresó que ningún productor sobrevive, si por cada litro producido, con un costo cercano a ocho pesos, lo paguen el gobierno y la industria privada, a menos de siete pesos”, mientras que en el mercado y en las cadenas comerciales se cotiza en 18 y 20 pesos el litro.

Por otro lado, se refirió a que las secretarías de Economía y de Salud, deben “hacer su tarea” de proteger la economía de las familias. Por una parte, evitar la adulteración de leche y sus derivados, en virtud de que venden ‘fórmulas lácteas’ que son producto de la mezcla de suero (como subproducto de la fabricación de quesos) le agregan minerales o proteínas y entran al mercado como leche. “Esto es una competencia desleal gubernamental y del comercio, en particular de tiendas transnacionales”, apuntó.

Por lo que se refiere a la salud, “si a un producto natural primero le quitan la crema y otros ingredientes nutritivos, para fabricar alimentos infantiles, están adulterando el producto original y ya no es un alimento natural”. Sin embargo, lo comercializan al mismo precio que la leche auténtica.