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Visibilización del racismo en México y América Latina

Mérida, Yucatán.-  Integra, Red de Investigación Interdisciplinaria sobre Identidades Racismo y Xenofobia en América Latina es una Red Temática de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) conformada por un conjunto de académicos y estudiantes que trabajan de manera estrecha con la sociedad civil y las instituciones de gobierno con la finalidad de visibilizar el tema del racismo en México.

Entrevistada por la Agencia Informativa Conacyt, Olivia Gall Sonabend, coordinadora de Red Integra, investigadora titular del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ceiich UNAM), señaló que el racismo después de haber sido negado durante mucho tiempo, pues había sido considerado un tema tabú, o bien ignorado por completo, hoy en día está cada vez más presente en los debates académicos y en la sociedad civil.

“Gracias al trabajo de muchos académicos y activistas se está logrando poco a poco visibilizar el fenómeno, que es uno de nuestros objetivos en la Red. Otro de nuestros objetivos es crear conocimiento acerca de qué es el racismo para abordar el tema teórica y metodológicamente desde muchas disciplinas”, apuntó la investigadora, quien es miembro con nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Los investigadores adscritos a Integra exploran las repercusiones del racismo en la igualdad de oportunidades y diversos ámbitos de la sociedad, principalmente en México y Latinoamérica. “Tratamos de incidir en políticas públicas y en políticas sociales, pues no solo el gobierno no tiene claro cómo hacer una política antirracista, sino que la sociedad mexicana tampoco lo tiene muy claro; por tanto, se trata de combinar la lucha contra el racismo con las luchas a favor de otros derechos”, señaló Gall Sonabend.

La Red Integra está presente en 14 estados de la república, en 47 centros de investigación e instituciones de educación superior. Del total de integrantes, 29 por ciento está conformado por estudiantes de posgrado. La Red está conformada por ocho grupos temáticos en torno al racismo y la xenofobia en Latinoamérica y en el resto del mundo.

Uniendo esfuerzos interdisciplinarios

En 1991, Olivia Gall estableció su hogar en Chiapas, justo antes del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), donde las manifestaciones del racismo se hacían evidentes en todos los aspectos de la vida cotidiana. “Cuando empecé a preguntar a mis colegas antropólogos, historiadores, sociólogos y diversos académicos de Chiapas, me decían que ahí no había racismo, que en México no había racismo, y yo pensaba, ¿y este maltrato, esta manera de tratar y de hablar sobre los indígenas no es racista?”, apuntó.rdg

Con esta inquietud, la historiadora y socióloga se adentró en el tema desde la historia del imaginario y las ideologías de las élites chiapanecas con respecto a los indígenas. Durante los primeros años de su investigación, solo cuatro personas en todo el país coincidían en el tema del racismo.

“Había una resistencia enorme, poco a poco más colegas empezaron a interesarse en el tema, pero notaba que los que trabajaban sobre pueblos indígenas y racismo estaban en su nicho, así como los que trabajaban sobre afrodescendientes; xenofobia; género, etnicidad y racismo”, señaló.

Con el interés de crear sinergia entre los diversos grupos y colocar el tema en la agenda académica, pública y social, se constituyó formalmente la Red Integra en el año 2014, como parte de las Redes Temáticas de Investigación del Conacyt. Asimismo, se constituyeron convenios de colaboración con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Red Integra en Yucatán

Eugenia Iturriaga Acevedo, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), fue invitada a formar parte de la Red Integra desde sus primeros esfuerzos, en el año 2013. Actualmente forma parte del Comité Técnico Académico (CTA) y coordina el grupo Racismo y Pueblos Indígenas.

El grupo coordinado por Eugenia Iturriaga está conformado por Natividad Gutiérrez Chong, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, miembro nivel III del SNI; Cristina Oehmichen Bazán, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM y miembro nivel II del SNI; Genner Llanes Ortiz, profesor de la Universidad de Leiden de Holanda; Nahayeilli Juárez Huet, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS Peninsular); Rodrigo Llanes Salazar, del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM; y Verónica Escalante Tovar, estudiante de doctorado en el IIA UNAM.integra0916

Entre las actividades del grupo, en 2015 se realizó un curso sobre racismo y pueblos indígenas para la licenciatura de antropología social de la Uady, como parte de los objetivos de formación de recursos humanos de Red Integra. A partir de la exitosa participación de estudiantes de diversas disciplinas de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady, la estrategia tomó dos líneas principales: la participación de investigadores de otros grupos de la Red en los cursos escolares y un ciclo de conferencias abierto para el público general.

integra0916En esta estrategia se circunscribió el curso Racismo en México, realizado durante los meses de agosto, septiembre y octubre del presente año. En este, participaron investigadores como Carlos López Beltrán y Francisco Vergara, del grupo de Bioantropología; Bruno Baronnet, quien trabaja en temas de educación y racismo; Gabriela Iturralde, especialista en temáticas sobre racismo y afrodescendientes; y la coordinadora de Red Integra, Olivia Gall.

La visibilización del racismo en México

Para Olivia Gall, el apartheid en Sudáfrica y el holocausto nazi de la Segunda Guerra Mundial han sido reconocidos firmemente como racismo alrededor del mundo, y en América Latina no es la excepción. Sin embargo, las prácticas racistas que se practican diariamente en los países latinoamericanos han sido invisibilizadas bajo diversos mecanismos, siendo uno de los principales la diferenciación de clase. “Se piensa que si tú resuelves temas de clase, le das a la gente más portunidades en términos socioeconómicos, vas a resolver muchas cosas que derivan de esto. Ni siquiera se pensaba que se llamaba racismo lo que se ejercía”, expresó.

Durante el siglo XIX, México se constituyó como nación sobre la base de la construcción de una identidad nacional que, tras la Revolución, se convirtió en un proyecto de estado. “Se construyó todo un aparato simbólico, cultural, educativo e ideológico de convencimiento a la población de que si algo nos caracteriza como nación, nos hace fuertes y progresistas, es que somos un país mestizo compuesto de indígenas y españoles”, señaló la investigadora.

A diferencia de las naciones constituidas con base en la pureza de la sangre, la nación mexicana se constituyó sobre la creencia de la mezcla interracial. En palabras de la investigadora, esto ha tenido como consecuencia la dificultad de identificar las prácticas racistas que ocurren a nivel estructural.

“Es la fórmula perfecta para negar que en el país hay muchos fenómenos relacionados con el racismo, que hay incluso un racismo institucional que opera en la realidad y que muchas veces no se quiere y no se puede ver”, apuntó.

Además del segregacionismo, existen otros tipos de racismos que se esconden detrás del mensaje del mestizaje que forma parte de las políticas públicas, mismos que permiten el maltrato a los grupos indígenas y afrodescendientes, de la mano con diversas prácticas de discriminación de clase hacia las personas morenas y pobres.

“En México, le dijimos minorías étnicas que se asimilen a la nación, pero en el acto de asimilación han tenido que ‘blanquearse’, dejar de ser quien eran sin que nos importe, negando sus derechos, su cultura, su historia e incluso sus cuerpos”, finalizó.

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