Su amor por las plantas nació cuando era apenas una niña y jugaba a rascar la tierra del rancho donde vivía para sembrar plantitas, hoy con una vasta experiencia en proyectos ambientales dirige su  propia empresa que lleva por nombre GREENBOX y se encuentra ubicada en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Bárbara Palacios es una empresaria metódica y entusiasta que estudió la licenciatura en Mercadotecnia en el TEC de Monterrey y posteriormente su cercanía emocional con el campo la llevó a hacer una especialidad en Agronegocios y Agroindustrias.

Fue hace nueve años cuando decidió constituir legalmente GREENBOX, como una Sociedad de Producción Rural de Responsabilidad Limitada y Capital Variable para ofrecer a sus clientes seis productos; jardinería vertical, azotea verde, riego residencial, agrario, eléctrico de bombeo solar y otro denominado SEIROS dirigido a quienes buscan tener acceso a recursos y proyectos gubernamentales.

Preocupada por el cuidado del medio ambiente y ofrecer opciones sustentables, la tecnología de cada uno de sus productos busca ahorrar el máximo de agua, para que esta se vaya diluyendo de acuerdo a las necesidades hídricas de cada planta.

“Producimos nuestras propias plantas para la jardinería vertical y la azotea verde en nuestros invernaderos con el apoyo de dos grupos de mujeres del municipio de Berriozabal, que son quienes se encargan de cuidar las plantas para que crezcan sanas, libres de maleza y enfermedades”.DSC05438

Con un concepto integral,  su empresa cuenta con un  área ejecutiva a través de la cual asesora a productores agrícolas y ganaderos y los transforma en empresarios con Unidades de Producción Rural bien constituidas, notarialmente hablando, para que puedan tener acceso a los créditos.

 A sus 41 años Bárbara Palacios considera que su vida ha sido un continuo aprendizaje, porque supo sacar provecho a los continuos cambios de residencia que vivió desde muy joven y después que se casó y se fue a vivir  a Madrid  y Paris, dónde decidió estudiar  Diseño del Paisaje Urbano, Sistemas de Riego y Jardines Verticales.

Fue en ese periodo de tiempo, recuerda, en que quería cambiar el sobrio paisaje de su departamento, por el verde del campo chiapaneco donde había crecido al lado de sus padres, entre cerdos, borregos y vacas.

Durante su estancia en Texas estudió Víverismo y actualmente lleva otra sub especialidad en Azotea Verde y Diseño Bioconstructivo que tiene que ver con proyectos sustentables y  amigables al ambiente.

“Siendo una persona que le gustaba el campo, pero que tenía la  necesidad tenía que vivir en la ciudad, busque opciones de como traer el campo a la ciudad para la gente que necesita áreas para tranquilizarse. Nos estamos muriendo de cáncer por falta de espacios sanos y la biodiversidad de las ciudades ha cambiado en 20 años que encontré con mi proyecto una forma de concientizar a la población urbana de la necesidad que hay de proteger al campo y nuestros recursos naturales”.

Apasionada de cada uno de sus proyectos, porque en cada uno de ellos tiene parte de su corazón, se dice satisfecha de proteger al mundo del cambio climático: “amo mis jardines, el riego porqué lo aprendí como una necesidad para que funcionara mi proyecto de las azoteas  y cuando descubrí que se ahorraba el 70 por ciento del agua, más satisfecha me sentí de poder compartirlos con los demás”.

Orgullosa de lo que alcanzado en estos años, la empresaria considera que en Chiapas hace falta tecnificar al campesino y al productor porque tienen  capacidad y tierra para hacerlo, lo único que necesitan es organización y que los recursos lleguen.

“Tenemos la falsa creencia que vivimos en un estado donde todo es verde y este tipo de proyectos no se necesitan, pero eso no es cierto porque ya hay problemas con el agua y con los mantos acuíferos contaminados,  amplias zonas del centro áridas y secas con muy poca capa de sustrato y donde no crecen árboles, sino arbustos y los que existen se salen las raíces por todos lados y se convierten en un problema para la ciudad”.

Por ello expresó: “Al darme cuenta que los europeos ya están cambiando y haciendo algo por crear en sus ciudades áreas verdes hermosas que cuiden, que filtren y que protegan sus entornos y ver que en Chiapas aún no se crea esa conciencia, porque cree que todo es verde, me decidí a aportar mis conocimientos en este tema con proyectos sustentables”.

En este sentido, aseguró su reto hoy en día es crear conciencia entre sus clientes sobre la importancia que tiene invertir en espacios verdes y bien cuidado, utilizando  tecnología sustentable que genere ahorro de agua, energía y además decore sus espacios.