Crecimiento poblacional amenaza seguridad alimentaria del planeta

Crecimiento poblacional amenaza seguridad alimentaria del planeta

Ciudad de México, 16 de octubre.- El crecimiento poblacional, la urbanización, el desarrollo económico, los conflictos políticos, religiosos y las migraciones, además del cambio climático, ponen cada vez mayor presión a la producción de alimentos.

Coincidentemente con la fundación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), este día se celebra el Día Mundial de la alimentación, tendiente a concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial, para fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la

La FAO se ha propuesto el objetivo de lograr un mundo sin hambre, un mundo en el que todas las personas tengan acceso a una alimentación sana y nutritiva. Para lo cual gobiernos, empresas, instituciones y particulares, deben establecer la estrategia de alcanzar sistemas alimentarios sostenibles.

Esta conmemoración precisa en aumentar los acontecimientos de la población, sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad.

En la actualidad 800 millones de personas padecen hambre, una de cada tres mujeres en edad reproductiva padece anemia. Esto es el resultado de una combinación de dietas poco saludables y estilos de vida sedentarios debido a que ha disparado las tasas de obesidad, no solo en los países desarrollados, sino también en los países de bajos ingresos, donde el hambre y la obesidad a menudo coexisten.

La iniciativa a nivel global “Hambre Cero”, busca acabar con el hambre y garantizar que todas las personas de todo el mundo tengan suficiente que comer, respetando los límites propios del planeta Tierra.

Dicha iniciativa surge luego de la adopción de los 17 Objetivos Mundiales cuyo plazo se cumple el 2030, puesto que el tema es la erradicación del hambre, dentro del Objetivo 2, se menciona: “poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”.

Se reconoce que el mundo ha progresado mucho cuando se trata de reducir el hambre: hay 216 millones de personas con hambre menos que en 1990-92, a pesar de que hubo un incremento poblacional de 1.9 mil millones de personas. Pero todavía queda mucho por hacer, y ninguna organización puede alcanzar el Hambre Cero trabajando sola.

Para 2023, el lema es: «El agua es vida, el agua nutre. No dejar a nadie atrás». Se señala que el agua es esencial para la vida en la Tierra, ya que constituye más del 50 por ciento de nuestros cuerpos y cubre aproximadamente el 71 por ciento de la superficie del planeta.

Sin embargo, solo el 2.5 por ciento de esta agua es dulce y adecuada para beber, la agricultura y la mayoría de los usos industriales. El agua es crucial para las personas, las economías y la naturaleza, además de ser fundamental para nuestra alimentación. Lamentablemente, el agua dulce no es un recurso infinito.

“Es hora de gestionar el agua de manera responsable. Debemos producir alimentos y otros productos agrícolas esenciales utilizando menos agua, al tiempo que garantizamos una distribución equitativa del recurso y preservamos nuestros sistemas alimentarios acuáticos”.

Se ha avanzado mucho en construir un mundo mejor, pero hay mucha gente que se ha quedado atrás. Muchas familias no pueden permitirse tener una alimentación sana, y eso repercute directamente en su salud. El problema no está tanto en el suministro, ya que se estima que hoy en día hay alimentos para todos, sino más bien en la disponibilidad y el acceso.

Un estudio de la FAO demuestra que en los últimos años la comida rápida ha desplazado en gran medida a la comida del hogar y no solo eso, también ha sustituido ingredientes importantes como frutas y verduras, por harina, azúcar, grasas y sal.

Esta realidad, sumada al sedentarismo propio de las profesiones disponibles en las grandes ciudades ha traído como consecuencia que la mala alimentación sea la principal causa de muerte y discapacidad en la actualidad.

A lo largo de la historia el hombre se ha alimentado de 6,000 plantas aproximadamente, pero el cambio en los hábitos alimenticios sumado a la prioridad que tienen los cereales en el mercado actual, ha reducido la biodiversidad de plantas logrando que solo nueve ya, representen el 66 por ciento de la producción total de cultivos en todo el planeta.

En este contexto es importante mencionar el trabajo que realiza la FAO, para alcanzar su objetivo de un mundo libre de hambre y pobreza, parte de su estrategia incluye el trabajar con gobiernos, empresas, agricultores, otras organizaciones e individuos para alcanzar la meta, #HambreCero.

Es cierto que el hambre en el mundo está pasando por una de las crisis más importantes, por lo que la Organización de las Naciones Unidas, trata de fortalecer la capacidad de los países para abordar este tema mediante políticas de desarrollo rural.

La FAO trabaja para asegurarse de que las personas tengan la opción de quedarse en casa, si es seguro hacerlo, sacándolos de la pobreza y del hambre. Al dar a los agricultores las herramientas adecuadas y enseñarles cómo producir más, pueden cultivar cantidades mayores de alimentos, adicional para vender en el mercado y ganar dinero.

El agua es una fuerza motriz para las personas, las economías y la naturaleza, siendo la base de nuestra alimentación. De hecho, la agricultura representa el 72 por ciento de las extracciones mundiales de agua dulce, pero como todos los recursos naturales, el agua dulce no es inagotable.

Los recursos de agua dulce disponibles por persona, han disminuido 20 por ciento en las últimas décadas, y la disponibilidad y calidad del agua se están deteriorando rápidamente debido a décadas de uso y gestión deficientes, sobreexplotación de aguas subterráneas, contaminación y cambio climático. Nos enfrentamos al riesgo de agotar este recurso preciado más allá de un punto de retorno.  (Redacción MEXICAMPO).

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