Redes de la sociedad civil que representan a sindicatos, mujeres, ambientalistas, agricultores, pueblos indígenas, pequeños empresarios y organizaciones de derechos humanos de México, Estados Unidos y Canadá, rechazaron los términos xenófobos y nacionalistas que el presidente electo Donald Trump ha planteado para renegociar o retirarse del TLCAN, y pidieron a sus gobiernos que antes de que se anuncie una nueva negociación sea reemplazado por otro que mejore la vida y bienestar de los pueblos.

En conferencia de prensa los integrantes de  “Mejor sin TPP”, expusieron que durante los 22 años que lleva el tratado, se profundizaron las desigualdades porque México negocio de rodillas y  privilegió los intereses particulares, por ello demandaron un nuevo acuerdo de cooperación que ponga en el centro, el derecho al desarrollo que tienen los tres países.

Las redes de los tres países miembros reconocieron que el TLCAN es una expansión del poder corporativo a costa de los pueblos y un fracaso para sus trabajadores. En ese sentido argumentaron que las intenciones de Trump de enmarcar el debate sobre el comercio de EU frente al resto del mundo, lo que defiende es el poder de las corporaciones multinacionales.

Víctor Suárez Carrera de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC)  enfático señaló que en la nueva revisión del TLCAN, se debe dejar fuera al sector agroalimentario nacional,  ya que éste no es sólo un productor de mercancías sino un sector especial y de seguridad nacional que durante muchos años, fue un valladar o un factor de contención contra el narcotráfico.

Negó que el crecimiento de las exportaciones agroalimentarias, durante los últimos dos años, se deba al crecimiento y fortalecimiento del sector,  sino a la dinámica internacional de los mercados que entraron en crisis, como sucedió en 1995.

Suárez Carrera dijo que hoy existe un déficit comercial de más de 65 mil millones de dólares y que durante 19 años,  la balanza comercial ha sido deficitaria para México, quien es el primer país importador de maíz y café y tiene a más de seis millones de trabajadores en condición de inmigrantes por la falta de empleos y  la desigualdad social, añadió.

Raúl Burbano de la red candiense Fronteras Comunes consideró sea del tipo que se el acuerdo comercial debe contemplar el respeto a los derechos humanos de los trabajadores, tal y como se encuentra establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Agregó que los tratados también deben tener como base el establecimiento de un comercio justo y relaciones económicas, basadas en la justicia social y la soberanía y desarrollo sostenible.

Sostuvo que las promesas hechas sobre los beneficios que aportaría el TLCAN  a las naciones firmantes no se cumplieron y el empobrecimiento de la mayoría de la población, la pérdida de empleos, la inseguridad laboral, degradación ambiental, el deterioro de la cohesión social y la violencia.

Durante su intervención Héctor de la Cueva  de la Nueva Central de Trabajadores, señaló que ante  las amenazas de Trump, que asume el próximo día  20, los mexicanos no pueden defender un tratado comercial  que ha provocado un verdadero desastre económico y social en el país. Y bromeo refiriéndose al TLCAN: “Estamos porque se  lleve la “Trumpada”, el problema es cómo se renegocia el acuerdo

Sobre la salida de compañías automotrices estadunidenses, consideró que es algo preocupante por la falta de empleos y vulnerabilidad en la que se encuentra México, todo ello como consecuencia de una política económica  fallida del gobierno, porque el boom automotriz estuvo vinculado a facilidades fiscales, terrenos regalados, bajísimas condiciones laborales (malos salarios y bajas prestaciones).

Anunció un conjunto de acciones de protesta que inician el 20 de enero con una concentración en la embajada de Estados Unidos para mostrar la postura de la sociedad civil mexicana. El 26 por la mañana antes de la marcha de Ayotzinapa, se movilizaran del Ángel de la Independencia a la Secretaria de Gobernación. El 31 de enero una gran movilización nacional de protesta por lo del gasolinazo y el rechazo a los tratados comerciales y el 5 de febrero la celebración de una gran  Asamblea Nacional, para hacer un balance y  la constitución de un nuevo Proyecto de Nación.