Sin tanto rollo

Eduardo González Silva.

 

Los recientes mandatarios de este país a lo más que han aspirado para ser inmortalizados, es sin duda por sus expresiones despóticas, cínicas,

falsas, ocurrentes, vacías, por omisión, indolentes, y burlonas, en su incapacidad para gobernador a la nación, merecedora ésta de un gran futuro, que de ser lo contrario, México si estaría convertido en potencia mundial.

Invariablemente siempre han buscado la salida fácil y barata para justiciar con sus declaraciones los enquistados problemas de corrupción, autoritarismo e impunidad, que ya caracterizan a esta dictadura perfecta, impuesta por un régimen con dos siglos de existencia que simula ser democrático.

“Defenderé el peso como un perro”, JLP; “renovación moral de la sociedad”, MMH; “política ficción”, CSG; “no traigo cash”, EZP; “y yo porque”, VFQ; “daños colaterales”, FCH; pero la expresión que supera a todas las anteriores por su bajeza, lépera, y con gran carga entre machismo y misoginia es la de EPN, “no hay chile que les embone”.

Reacción explosiva luego de la detención en Guatemala, del también priista Javier Duarte, el jarocho que hace seis años hizo llegar 25 millones de pesos en efectivo a través de un avión propiedad de la entidad que saqueó, al aeropuerto de Toluca, según que para pagar los gastos del carnaval del bullanguero puerto de Veracruz, y de lo que como en este país, a final de cuentas no pasa nada, más que el olvido de muchos.

Pancho Garfias, en Excélsior, reveló la expresión formulada por EPN, luego que los reporteros que dan cuenta de la información diaria que les proporcionan en Los Pinos la omitieron, y que como ha sido costumbre ahí en esa fuente informativa y en casi todas, ni saben o ni se acuerdan. En tanto que Julio Hernández, de La Jornada, dio cuenta de lo dicho, e incluso cuestionó como es su costumbre sin miramientos, tan célebres declaraciones presidenciales.

Los habitantes del país por región o por estado, tienen su particular forma de ver la vida, determinada por el clima fundamentalmente, así como por la ubicación geográfica del sitio en que nacieron. En el Valle de Toluca, en su extensión que abarca Atlacomulco, Tenango, Tenancingo, y demás municipios de la región, hay una forma despectiva para considerar a ellos y a  los demás.

En la misma capital mexiquense Toluca, corrió hace ya años atrás aquella frase de: “buena gente nomás taranta”. O la de un destacado personaje político que se enriqueció a manos llenas con un origen de modesto maestro de escuela primaria “un político pobre, es un pobre político”.

Hay una idiosincrasia extrema en esta parte del país, en la que sobresale el  culto religioso que raya en el paganismo, con grandes celebraciones para el santo en turno a lo largo del año, grandes arreglos florales y suntuosos gastos en los templos que en esta zona existen.

Incluso el actual inquilino de Los Pinos, tuvo un tío que llegó a ser arzobispo justo de la diócesis toluqueña. En fin lo que dicho por EPN, llega al grado de ofensiva, que bien merecía una disculpa, sobre todo por el cargo de ostenta.

Del campo a su mesa…

Para Estados Unidos no todo es tan malo en su relación comercial con México, como lo hace creer el mandatario del vecino país del norte. La posición entreguista de los mandatarios mexicanos en turno no tiene límites. Desde el sexenio del panista Calderón, nuestro país aceptó las presiones de agricultores y congresistas estadunidenses para la importación de papa a México.

Desde el 2005 la superficie para el cultivo de este tubérculo se ha venido reduciendo, al pasar de las 63,000 a las 55,000 hectáreas en el 2011, lo que  perjudica a alrededor de 20,000 familias dedicas a la siembra de papa, principalmente de los estados de Sinaloa, Sonora, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Veracruz, entidades que representan el 68 por ciento  de la producción nacional.

Hay que destacar el esfuerzo y trabajo diario de los campesinos que con todo y el entreguismo presidencial, y las presiones de los americanos, el rendimiento promedio por hectárea se han mantenido estable en las 26 toneladas, lo que ha significado una producción anual por arriba de 1.5 millones de toneladas. Y aunque se ha pedido el apoyo de la Sagarpa este ga sido casi nulo.