El Secretario General de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos, Federico Ovalle Vaquera, rechazó que el campo se haya convertido en una potencia exportadora de alimentos, por el contrario dijo la violencia y el crimen organizado se han apoderado del país y “cobran derecho de piso a campesinos lo que además de verse obligados a abandonar sus tierras por falta de rentabilidad, huyen por las amenazas del crimen organizado y desorganizado”.

Los datos contradicen al optimismo gubernamental cuestionó:¿qué alimentos exporta el país?: cerveza, tequila, jitomate, aguacate, fresas, pimientos, legumbres, hortalizas producidos por inversionistas privados nacionales y extranjeros; y, ¿qué se importa?: maíz, trigo, arroz, huevo, café, leche frijol, pescado, leche en polvo, carne de bovinos, aves y otros. Es decir importa alimentos.

Las ventas en granos a México, de los agricultores de Estados Unidos, pasaron de 9,000 millones de dólares en los primeros años de firmado el TLCAN en 1993 a 48,000 millones de dólares anuales en 2016.

Frente a esta realidad, el gobierno se miente y nos miemte al decir que la dependencia es una coyuntura pasajera y la cual lleva más de tres décadas, especialmente a partir de la entrada en vigor del TLCAN.

En el marco del XIV Congreso Nacional de la CIOAC, el dirigente de esta organización denunció que además de estas calamidades que enfrenta el campesinado del país, también se vive un clima de violencia generalizado que ha sido costoso para los mexicanos pues van más de 200 mil muertos en las calles, 30 mil desaparecidos y cerca de 2 millones de desplazados que tuvieron que abandonar sus lugares de origen.

Pero no sólo es la pérdida de vidas humanas, son las extorsiones y el cobro de uso de piso por parte del crimen organizado; y, desde luego el abandono de actividades en la producción agrícola y agropecuaria, cuya superficie alcanza ya a 3 millones de hectáreas que se dejaron de cultivar por falta de rentabilidad y la pérdida de 6 millones de puestos de trabajo agrícola.

En suma, hay una presencia muy extendida del crimen organizado, de la economía criminal derivado de la falta de aplicación de un Estado de Derecho, que dé certeza a las personas en sus bienes y en sus vidas, tal como lo establece el artículo primero constitucional. Pero más grave aún, muchas de las acciones delictivas y criminales, gozan de la mayor impunidad por parte de las autoridades y en no pocas ocasiones, hasta del respaldo y complicidad.

La economía de mercado, la apertura comercial, la globalización y el neoliberalismo, no han generado mejores condiciones de vida para los mexicanos, por el contrario, se ha incrementado la desigualdad y la pobreza, aseguró.

 Dijo que México es la decimoquinta economía del mundo, pero hay 55.3 millones de personas viviendo en la pobreza, muchas de ellas en el sector rural.

 En conclusión, aseguró Federico Ovalle, la economía mexicana y el campo, atraviesan por una crisis económica y estructural, que los gobiernos de los últimos 6 sexenios, se empeñan en negar, incluido el actual, el del peñanietismo, que diariamente presume que el campo se ha convertido en una potencia exportadora de alimentos a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), desde 2011 a la fecha tengan etiquetado a México como un país importador neto de alimentos. (CODICS).