Por la presente temporada decembrina se permite la entrada al país de pavos provenientes de los Estados Unidos, hasta con 10 años de congelamiento, lo cual puede ser un riesgo para la salud, por el alto contenido de sales y sustancias para su conservación.

Denunció Frida Esparza Márquez, integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, quien recomendó que La nueva Ley de Etiquetados de Alimentos, incluya a productos que México importa los pavos.

“Muchos de esos productos tienen hasta 10 años congelados”, los cuales en su inmensa mayoría no cumplen con los protocolos de sanidad, ni tampoco se apegan a las Normas Oficiales Mexicanas.

La representante popular, expuso que de acuerdo al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), ese país es el principal proveedor de carne de pavo para México, con el 93 por ciento de la participación, seguido de Brasil y Chile con 5 por ciento y 1.7 por ciento, respectivamente.

Indicó la legisladora perredista que este año se prevé que las importaciones de pavos en México serán de alrededor de 16O,000 toneladas. Frente a la producción mexicana de carne de pavo este año que será de menos de 18,000 mil toneladas.

“Todo ello sumado a las bajas ventas de pavos o guajolotes mexicanos por el tema de la pandemia que ha bajado las ventas en mercados y en sus propias granjas”, expuso la legisladora por Zacatecas.

Ejemplificó, que por la pandemia e importaciones, de acuerdo a la Asociación de Avicultores del Sureste, la venta de los pavos criados en Yucatán, tuvieron un desplome del cien por ciento en sus ventas este 2020.

De acuerdo a productores mexicanos de pavo, las aves importadas a nuestro país tienen hasta 10 años de congeladas, por lo que existen riesgos para la salud, ya que se utilizan químicos y conservadores durante su empacado, subrayo.

“Se calcula que el 75 por ciento de las aves que se consumen en las fiestas navideñas y de fin de año, que se venden en supermercados son importados, por lo que también es necesaria una campaña de apoyo a los productores nacionales que expenden producto fresco. Pero desafortunadamente no hay apoyos del gobierno federal para el consumo de producto nacional”.

Esparza Márquez, dijo que en lugar de realizar campañas que no apoyan a los ciudadanos, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco,) debe realizar una que promueva el consumo de pavos o guajolotes mexicanas y establecer las ventajas y desventajas de consumir pavos congelados e importados.

“Es necesario una reforma a la Ley General de Salud, que incluya también en el etiquetado de carnes importadas como el pavo, con claridad y en español, la fecha en que fue sacrificada el ave y congelada, para que los consumidores mexicanos puedan conocer a detalle lo que están comiendo y si existen riesgos por el uso de conservadores o químicos”, agregó.

Insistió que de acuerdo con la empresa internacional Freezerlabels, un grupo especializado en el etiquetado de alimentos refrigerados, la carne de pavo se puede conservar en refrigeración hasta 12 meses de forma natural, por lo que es necesario conocer no sólo que grasas saturadas, trans o sodio pueden contener, sino también conservadores y agentes químicos utilizados. (Redacción MEXICAMPO).