Sin tanto rollo

Eduardo González Silva

La información se difundió principalmente en República Dominicana y Venezuela, mientras que en México la noticia no tuvo mayor repercusión, en tanto que Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores, una vez que retorno al gabinete de Enrique Peña Nieto, viaja insistentemente a los Estados Unidos sin mayor problema.

Por ahora se sabe que el Servicio de Inmigración de la Unión Americana ha negado, en lo que va del 2017, alrededor de 100 mil visas a ciudadanos de distintos países, una vez que el mandatario Donald Trump firmó una orden ejecutiva para impedir la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes.

Dicha orden que aunque rechazada por una autoridad judicial, fue motivo para que se reforzaran las medidas de ingreso a Estados Unidos. El deseo de Trump no era sólo impedir el ingreso de islamistas, también contemplaba no expedir visas para venezolanos del régimen chavista.

En su discurso el actual mandatario estadunidense ha señalado, en repetidas ocasiones, que impedirá a toda costa que llegue a su país gente identificada con actividades del narcotráfico, delincuencia organizada, tráfico de personas, incluso de corruptos políticos provenientes fundamentalmente de Latinoamérica.

A esos señalamientos y para el caso de México, se han centrado en la construcción del muro fronterizo “hermoso y bonito”, que tienen que ver  con el diseño y fundamentalmente su costo, que en inicio financiara el gobierno norteamericano, aunque después éste pasará la factura a México.

Entre dichos y especulaciones, ha caminado el asunto de los ya 100 días de la administración Trump, que con todo y el encabezado del New York Times de “100 días de horror”, los estadunidenses están conformes y algunos hasta contentos, de que con base a su poderío militar, su presidente ha enfrentado el desquiciado reto de Corea del Norte, de emprender ataques nucleares.

Sorprendente fue la manera en que el ex fiscal del estado de Nayarit, quedó en manos de las autoridades judiciales, por su prominencia en el tráfico de drogas y que aquí, aquí en México, nadie sabía nada al respecto, menos su  patrón (o sería el contrario), sí el gobernador de la mencionada entidad.

Pero qué de las visas? De Venezuela no hay duda que los funcionarios chavistas no entran más por ahora a la Unión Americana, a menos que sea por asuntos diplomáticos.

Sorprendente como en todo México hubo un prolongado silencio, asunto del que nadie trata más, del caso Veitia el ex fiscal nayarita. Hay senadores que no pueden pisar territorio estadunidense, como el caso del petista Bartlett que cuando era priista, trascendió que la justicia estadunidense le echaría el guante si cruzaba la frontera. Esta el caso de un prominente hombre de negocios, hijo de político priista y dueño hoy en día de una cuarta parte de la ciudad de Tijuana, quien tampoco puede entrar a Estados Unidos.

Si la administración Trump niega la visa a los miles de políticos corruptos mexicanos, sin importar el color de la bandera, daría al traste con infinidad de florecientes negocios que operan en uno y otro país, cuyos propietarios son arribistas políticos, que de la noche a la mañana han hecho inmensas fortunas, que no? Mientras Videgaray entra y sale del vecino país del norte, cuando se sabe de su mansión en Maninalco, y que dijo haber pagado con obras de arte.

Del campo a su mesa…

Igual que hace ya más de 500 años, son alrededor de cuatro millones de mexicanos, mejor conocidos por los académicos como jornaleros agrícolas, expulsados principalmente de Oaxaca, Veracruz y Puebla, que han levantado la cosecha de (empresarios les dicen ahora), terratenientes desde antes de la revolución del siglo pasado.

La paga por su labor apenas es del mínimo, destaca el trabajo infantil, carecen de protección social, viven en galerones, en algunos campamentos reciben instrucción por el CONAFE (que opera con fondos del Banco Mundial), falta de sanidad, mal nutridos.

Trabajan en campos agrícolas de Sinaloa, Sonora y Baja California, principalmente.