Ciudad de México, 16 de octubre.- En el país el 73 por ciento de la población indígena está en situación de pobreza, porque los ingresos que reciben por su trabajo no alcanzan para sostener una familia y en su inmensa mayoría están excluidos de los servicios de salud.

Esa pobreza la hemos “normalizado”, simplemente nos hemos cruzado de brazos, dice Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

“Lo que no sabemos ni conocemos –continúa-, es que las comunidades han encontrado una puerta productiva para salir de esa situación, mediante la creación de empresas sociales donde pequeños productores, campesinos indígenas son dueños y están logrando crear y distribuir productos con una gran calidad, usando técnicas agroecológicas y con impacto social.

Urge que se conozcan estas acciones, para apoyarlas, pues hoy no tienen acceso a créditos e inversiones; compiten contra la piratería y el despojo; se enfrentan a prácticas monopólicas de comercialización por parte de “coyotes” intermediarios y carecen de suficientes apoyos gubernamentales.

El Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), ha estimado que existen más de 61,000 organizaciones del sector social de la economía, aportan poco más de 1 punto del Producto Interno Bruto (PIB), alrededor de 191, 595 millones de pesos. Este sector, en 2013 generó 1,180.000 puestos de trabajo. Esto es poco más del 3 por ciento de la población económicamente activa.

Su participación en la economía nacional es aún escasa, pero es importante pues carecen de apoyos privados o gubernamentales. Las empresas han logrado desarrollar productos orgánicos de exportación como el café, la miel, amaranto, ajonjolí y muchos más. Sus empresas están mejorando la calidad de vida de las comunidades, y tienen clara dimensión ecológica y de protección de la riqueza natural, pues muchas comunidades viven alrededor o dentro de las áreas naturales protegidas donde se concentra la biodiversidad del país.

“Es urgente generar iniciativas que apoyen a las empresas sociales; necesitan crédito, acceso a mercados, vincularse a cadenas de producción y distribución, reconocimiento justo a la calidad y limpieza ecológica de sus productos”, concluyen organizaciones sociales y personas expertas vinculadas con el sector social de la economía.

Las empresas sociales de las poblaciones indígenas tienen una participación muy relevante en algunas ramas. Por ejemplo, la economía social representa un tercio del Producto Interno Bruto en la agricultura, y también un tercio en la pesca, más del 40% en la rama forestal, casi 15% en la cría y explotación de animales y casi 8% en el sector de instituciones intermediarias crediticias, a través de las cajas de ahorro que son cooperativas.

La relevancia de esas pequeñas empresas también puede medirse porque para los consumidores significan la posibilidad de asumir un consumo responsable con productos naturales que evitan el uso de fertilizantes y pesticidas químicos que son nocivos para la salud y para el medio ambiente.

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, recuerda que el 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, situación que merece la atención para superarla, mediante la creación de empresas sociales, como un elemento de la fórmula México Sin Pobreza, que propugna por la generación de trabajo digno más un sistema de salud universal para todas y todos.

El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza fue proclamado por la ONU en 1992, pero la primera vez que se celebró fue en 1987 en París, cuando más de 100,000 personas se reunieron en la Plaza del Trocadero para manifestarse a favor de los Derechos humanos y la libertad en honor a las víctimas de la pobreza, el hambre, la violencia y el miedo.

La convocatoria fue organizada por Joseph Wresinski, fundador del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, quien organizó esta campaña y quiso celebrar el que se llamó en un primer momento Día Mundial para la Superación de la Pobreza Extrema.

Aquel día, en la Plaza de Trocadero, se inscribieron los principios de los Derechos Humanos en una losa conmemorativa, de la que se han hecho réplicas en todo el mundo. Una de ellas está en la sede de la ONU en Nueva York. (Redacción MEXICAMPO).