La devaluación del peso frente al dólar impactará aún más a la ya de por si castigada clase trabajadora, debido a la alta dependencia alimentaria que tiene nuestro país de las importaciones, afirmaron integrantes de El Barzón Nacional, quienes agregaron que en especial golpeará al campo mexicano, porque sus costos de producción han tenido un alza del 35 por ciento.

En el norte del país, los principales estados productores de frijol, Chihuahua, Durango y Zacatecas, sembraron con aumentos desde el ciclo primavera-verano y ahora para este ciclo otoño-invierno se sumará más incremento, sin ningún aseguramiento, agregaron. En el caso de Sinaloa, los costos de producción son aún mayores, al igual que para el Bajío, donde son productores de maíz, siendo que el precio de éste grano a nivel internacional está a la baja.

Desde marzo de 2015 hasta la fecha, los precios de los alimentos de la canasta básica también han sufrido múltiples aumentos, disminuyendo el poder adquisitivo de la población trabajadora, cuyo salario mínimo es de  $76.04 el día, cantidad insuficiente para cubrir las necesidades mínimas de subsistencia diaria.

El Centro de Análisis Multidisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México, en su reporte 123 México: más miseria y precarización del trabajo, revela la pérdida del 79.11 por ciento del poder adquisitivo del salario mínimo, con lo que se registra una mayor precarización de la clase trabajadora, que no puede cubrir sus necesidades de alimento, vivienda, vestido y calzado.  Y pese al incremento en la generación de empleos, éstos son insuficientes y con salarios muy bajos.

“Tan sólo en el presente sexenio, el número de trabajadores cuyo ingreso es un salario mínimo, se ha elevado de seis millones 756 mil a ocho millones 17 mil. Asimismo, creció el número de trabajadores que perciben de uno a dos salarios mínimos, al pasar de 11 millones 476 mil a 13 millones 716 mil”.