Difícil alcanzar el objetivo de hambre cero en 2030: OCDE-FAO

Ciudad de México, 6 de octubre.- La meta Hambre cero no se alcanzará como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de la FAO 2030, mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provenientes de la agricultura seguirán en aumento.
Advierte la edición anual de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura FAO, “Perspectivas Agrícolas”.
Se señala que se logrará cierto avance hacia el cumplimiento de los ODS, una rápida recuperación de la pandemia de Covid-19 en el mundo y estabilidad en las condiciones climáticas y los entornos de políticas, aunque las perturbaciones ocasionadas por la COVID-19 el año pasado nos alejaron aún más de la consecución de los ODS.
“De no emprenderse más acciones, se prevé que durante la próxima década las dietas de los países de ingresos bajos seguirán basadas en gran medida en los alimentos básicos y que garantizar la seguridad alimentaria para una población en aumento continuará constituyendo un reto clave. Los habitantes de los países de ingresos medios y altos consumirán grandes proporciones de grasas y productos animales en su dieta”.
Se requiere con urgencia transformar los sistemas agroalimentarios, estableció Bram Govaerts, director general del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), en la presentación vía remota que se transmitió en México.
Se espera que las mejoras en productividad representen la mayor parte del crecimiento previsto en la producción agrícola requerida para alimentar de forma sostenible a una población mundial en aumento. Sin embargo, estas mejoras no tendrán lugar sin inversiones sostenidas en infraestructura e investigación.
Las inversiones son fundamentales para limitar el impacto ambiental de la agricultura, lo cual permitirá aumentos sostenibles del rendimiento y propiciará que la producción se impulse mediante el crecimiento de la productividad, más que con la expansión de la tierra agrícola.
Si bien se espera que la intensidad de carbono de la producción agrícola disminuya aún más durante los próximos 10 años, es necesario hacer más para que el sector contribuya con eficacia a la reducción de las emisiones de GEI en el mundo establecidas como objetivo en el Acuerdo de París.
“El comercio seguirá siendo crucial para la seguridad alimentaria, la nutrición, los ingresos de las explotaciones agrícolas y el combate a la pobreza rural”.
La pandemia de Covid-19 ha puesto de relieve la importancia de un sistema internacional de comercio justo, equitativo, abierto, transparente y basado en las regulaciones para la seguridad alimentaria y el bienestar de las poblaciones de los países exportadores e importadores por igual.
Las perturbaciones que la pandemia de COVID-19 provocó en el transporte y la logística destacaron la importancia del comercio intrarregional de productos agroalimentarios, sobre todo en África. Y, de nuevo, la pandemia de Covid-19 ha demostrado que las restricciones comerciales son contraproducentes, debilitan la confianza en los mercados mundiales y, en última instancia, amenazan la seguridad alimentaria mundial.
“Los responsables de formular políticas públicas están, comprensiblemente, centrados en superar los retos inmediatos relacionados con la pandemia de Covid-19, las decisiones que se tomen ahora configurarán el futuro del sector agrícola”.
Por consiguiente, en este momento crítico se tiene la singular oportunidad de “volver a construir mejor” y de posicionar al sector en una trayectoria de sostenibilidad, eficiencia y resiliencia. En las OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas se presentan visiones y evidencias para apoyar a los países a la hora de configurar al sector de manera que esté preparado para sortear con éxito los riesgos y aprovechar nuevas oportunidades durante los próximos 10 años y, por tanto, contribuir al logro de los ODS. (Redacción MEXICAMPO).
