Ciudad de México, 27 de mayo.- Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN), descubrieron bacteria ácido láctica-aislada, que  inhibe el crecimiento de la bacteria Melissococcus plutonius, causante de la enfermedad Loque europea, que contribuye a disminuir las pérdidas de producción de miel.

De acuerdo a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la cosecha de miel principalmente tiene lugar en el sureste del país, en entidades como Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Chiapas, en la actualidad hay alrededor de 43,000 apicultores en todo el territorio nacional, registrados en 508 asociaciones ganaderas especializadas.

​En 2021, la Secretaría de Agricultura dio a conocer la Estrategia Nacional para la Conservación y Uso Sustentable de Polinizadores (ENCUSP), que tiene como objetivo orientar las políticas y el trabajo de los sectores productivo y ambiental al desarrollo sustentable y la seguridad alimentaria del país.

Al cierre de 2021, México produjo 63,400 toneladas de miel, lo que significó el incremento de 17 por ciento en comparación con las 54,200 toneladas registradas un año atrás, lo que mantiene a la apicultura nacional en los primeros lugares del subsector pecuario, por su importancia económica y social.

Los científicos del IPN, evaluaron la capacidad de distintos microorganismos para combatir patógenos que producen enfermedades en las larvas de las abejas.

La Sader, indicó que la miel mexicana tiene gran demanda en los mercados, el país es el décimo tercer proveedor internacional del producto. Por ello, es necesario contar con herramientas biotecnológicas para combatir las plagas que merman la producción y al mismo tiempo, evitar el uso de químicos, señaló la investigadora Marisol Sánchez Esgua, titular de la investigación.

La especialista del Centro de Investigación en Biotecnología Aplicada (CIBA) Tlaxcala, explicó que como método de prevención y control de enfermedades, los apicultores aplican antibióticos en las colmenas, sin embargo, la presencia de estos residuos químicos afecta la calidad de la miel.

Además, deja residuos en la miel, dicha práctica genera resistencias en los patógenos, lo cual conlleva a un problema de salud pública entre los consumidores.

“Aunque las concentraciones que se consumen son muy bajas, mayor exposición puede incrementar el efecto nocivo. La formulación en desarrollo evitará efectos adversos en las abejas y que la miel tenga residuos de tales fármacos”, agregó la doctora Sánchez Esgua.

La bacteria ácido láctica tiene efectos favorables en la microbiota de las larvas. Durante el estudio se observó que al incrementar la cantidad de lactobacilos en las larvas y abejas se redujo el índice de agentes patógenos, lo cual abre la posibilidad de aplicar el microorganismo en las colmenas como alternativa viable para disminuir el riesgo de enfermar.

Las abejas nodrizas no adquieren la Loque europea, pero son el vector de transmisión de la enfermedad. “Para fortalecer la microbiota de los insectos en desarrollo y reducir la carga bacteriana de potenciales patógenos de las abejas adultas, se podría aplicar la bacteria ácido láctica en la colmena mediante un aspersor o suministrarla en el alimento (jarabe o pan de abeja)”, advirtió.

Y aun cuando se trata de un producto natural, es necesario realizar monitoreos in situ para garantizar su inocuidad. Además, evaluarán su viabilidad para determinar la vida en anaquel y la periodicidad con la que se deben aplicar.

Las muestras de larvas y abejas, así como las pruebas, se realizaron con el apoyo de algunos apicultores de Tlaxcala, quienes han mostrado interés por este proyecto que podría coadyuvar a mejorar su producción.

La catedrática e investigadora del CIBA Tlaxcala, informó que al finalizar 2022 planean tener la formulación en polvo e iniciar los trámites de la patente. Posteriormente se buscará transferir la tecnología a alguna empresa farmacéutica interesada en producirla y posteriormente se podría proporcionar el microorganismo a los apicultores para que lo apliquen en las colmenas.

La doctora Sánchez Esgua, llamó a los estudiantes interesados para incorporarse al proyecto, cuyos resultados preliminares ha presentado en diversos congresos.

​​Según la Sader, se tiene el objetivo de orientar las políticas y el trabajo de los sectores productivo y ambiental al desarrollo sustentable y la seguridad alimentaria del país.

La derrama económica que genera esta actividad beneficia a uno de los sectores rurales más desprotegidos, favorece el desarrollo de industrias conexas y genera empleos temporales durante las épocas de cosecha de miel.

La apicultura es importante porque aumenta la calidad y el rendimiento de los cultivos, lo que genera un incremento en alimentos de origen vegetal, materia prima textil e insumos agropecuarios.

La estrategia permitirá encaminar a México hacia una agricultura amigable con la biodiversidad, y contribuye a la atención de los objetivos del programa sectorial de la dependencia que son garantizar el derecho a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, promover la agricultura sustentable y avanzar hacia la seguridad alimentaria.

Sader y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) lanzaron el Atlas Nacional de las Abejas y Derivados Apícolas, el cual compila, por primera vez en un único sitio web, información sobre la apicultura en México, desde características de la miel hasta aspectos relacionados con la actividad económica en torno a las especies domesticadas.

LAS ABEJAS EN MÉXICO

Dentro de los insectos polinizadores (entomófilos) se encuentran las abejas y se estima que existen entre 21,000 y 25,000 especies en el mundo. Se agrupan en nueve familias, de las cuales seis están presentes en México con un estimado de más de 2,000.

Las abejas pertenecen a la familia Apidae, subfamilia Apinae en donde se ubican diferentes tribus (Meliponini, Bombini, Apinini, Euglossini, entre otras) con diversos géneros y especies.

Las abejas en su gran mayoría son silvestres y aunque no son aptas para gestión, desempeñan funciones importantes a nivel mundial en la polinización de los cultivos.

Tienen papel destacado en diversos ámbitos como en la seguridad alimentaria, nutrición, sustentabilidad agrícola, medio ambiente, conservación de ecosistemas y diversidad biológica entre otros.

El cultivo de las abejas sin aguijón se denomina meliponicultura, es una actividad social y cultural importante en nuestro país. Su distribución va desde México hasta Argentina, limitándose a las regiones tropicales y subtropicales.

Se les refiere como “abejas sin aguijón” derivado de que él mismo se encuentra atrofiado, por lo que sus mecanismos de defensa suelen ser sus mandíbulas y la secreción de sustancias al morder principalmente. (Redacción MEXICAMPO).