Aperitivo Nacional

Eduardo González Silva

Estados fallidos en Centro América, con gobiernos cómplices del narcotráfico y el crimen organizado, son causa inicial y raíz del paso de miles y miles de migrantes provenientes de Guatemala, El Salvador y Honduras, principalmente, fenómeno recrudecido en el sur de México en los últimos tres años.

La exclusión, discriminación, exterminio en algunos casos y pobreza en la mayoría de la población de la región, se añadieron como ingredientes perfectos para hacer un cóctel y convertir en grave anomalía social, que igual padecen éstos en particular -necesario apuntar-, habitantes de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Campeche, Puebla, Tabasco y Veracruz.

Las dictaduras militares en América Central, son tradición de “autoridad”, auspiciadas desde Washington, región del mundo considerada como estratégica sobre todo cuando Estados Unidos tuvo el control del Canal de Panamá, y ahora zona del continente utilizada como paso ideal de droga para surtir su mercado interno proveniente de Colombia, Perú y Bolivia.

Los “gorilatos” no han sido exclusivos de Sudamérica, y así como en Chile, la Internacional Telephone and Telegraph (ITT), patrocinó el derrocamiento de Salvador Allende, años antes en Guatemala, auspicio hacia 1954 el golpe de Estado la poderosa United Fruit Company, contra Jacobo Árbenz, para dejar en el poder al controvertido general Carlos Castillo Armas, que en demencial arranque reto en ese entonces militarmente, al gobierno mexicano legítimamente constituido de don Adolfo López Mateos.

Hoy en día en el colmo de la realidad, los últimos cuatro presidentes chapines se encuentran encarcelados en la Unión Americana, acusados de conspiración por la introducción de droga al vecino país del norte.

Para El Salvador y Honduras, la situación no es distinta. Ya con las tres naciones que componen el llamado Triángulo del Norte, el principal gasto que realizan de su Producto Interno Bruto, no es para alimentos, medicinas o bienes de capital, no, el principal gasto que hacen es para armamento, es la parte del mundo donde se concentra el más alto número de pertrechos, sin tener conflicto bélico alguno que lo justifique.

Compra armamentista galopante de la que las agencias estadunidenses DEA y CIA, o incluso FBI, el Pentágono mismo y el Departamento de Estado, guardan recurrente silencio.

Naciones que los norteamericanos no únicamente son responsables de armar hasta los dientes, sino de empobrecer a la población día con día, países productores fundamentalmente de monocultivos de muy alta calidad: café, cacao, azúcar y banano, los que ventajosamente adquieren a precios deprimidos.

El domingo pasado, en Honduras se realizaron elecciones presidenciales de las que la “izquierdista” Xiomara Castro, encabeza los escrutinios. Es esposa de Manuel Zelaya depuesto hace 12 años, y con su triunfo se rompería la cadena de regímenes militares en ese país. El actual presidente por cierto un milico más Juan Orlando Hernández, pesan acusaciones en la Unión Americana de nexos con el narcotráfico.

En la reciente visita a la Casa Blanca, del mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador para la reunión de líderes de América del Norte, en el asunto de CA, se habló de gran inversión estadunidense, que por su volumen es ridícula que no supera los 500 millones de dólares según para atender la pobreza y demás problemas sociales que aquejan a la población de la región.

En El Salvador, sufren la administración de un personaje con raíces palestinas, que puso a prueba el Bitcoin como moneda de curso legal. Se sabe que las armas que ha comprado ese país a la Unión Americana van a parar a las bandas criminales.

Dominan la escena nacional los Maras, Barrio 13, 18, Mafia Mexicana, y Latin Kins, entre otras, que violan a las mujeres, matan y secuestran con toda impunidad, y obligan a los jóvenes a formar parte de las organizaciones criminales.

Grupos delincuenciales dedicados a abastecer de combustible a las avionetas que bajan cargadas de droga de Sudamérica, las reabastecen para reemprender el vuelo a las pistas clandestinas ubicadas en territorio mexicano.

Llevar a la zona de CA programas como Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro, becas para niños, personas en edad laboral, y demás, son inocente solución para combatir la pobreza.