San José, COSTA RICA, 19 de mayo.- La salud de suelos, animales y productores, debe ser el objetivo único, clave y decisivo, para la inocuidad de los productos agropecuarios e intensificar el protagonismo de la agricultura de América Latina y el Caribe.

Es la conclusión alcanzada durante el foro virtual “Una Salud y Comercio Internacional: elementos básicos para la transformación de los Sistemas Alimentarios”, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El director general del IICA, Manuel Otero, expresó que “bajo este enfoque de ´Una Salud´ estamos pensando en la salud ambiental, en la salud de los suelos, la salud animal y en la salud humana como las bases para poder crear y mantener sistemas agroalimentarios sostenibles”.

A su vez, el Bernardo Cané, es titular del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) de Argentina, dijo que, “tenemos que explicarle a los productores pequeños, medianos y grandes, la importancia del sistema agroalimentario”.

“Tenemos que decir a nuestros consumidores que el sistema productivo de la región es seguro y sano, y debemos demostrar a los más álgidos opositores a la producción de alimentos de origen animal que hay sanidad, trazabilidad y coexistencia con la flora y con la fauna que no implica un impacto negativo sobre el medio ambiente”.

María Beatriz “Pilu” Giraudo, de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), destacó la experiencia de un sector cuyas tecnologías “impactan directamente en la posibilidad que tenemos de producir alimentos sanos y nutritivos, en particular en la calidad de los mismos”.

“A través de los sistemas basados en la siembra directa tenemos la enorme oportunidad de la eliminación de las labranzas, de secuestrar carbono en los suelos a través de la fotosíntesis, y al mismo tiempo, disminuir el uso de combustibles de origen fósil, reduciendo la generación de emisiones de gases de efecto invernadero”.

Cassio Luiselli, controvertido economista mexicano por su servicio a los regímenes priistas de los 80, enfatizó la importancia de diversificar mercados y liberalizar el comercio agropecuario.

Subrayó la necesidad de “reasignar recursos, compensar regiones que tienen carencias con regiones que tienen abundancia”.

Se trata de “un mecanismo de redistribución muy poderoso, y por lo tanto, también un mecanismo de creación de precios, por lo cual el comercio internacional es vital para entender el papel de los sistemas alimentarios”.

Expertos y funcionarios de diversos países presentes en el foro se mostraron de acuerdo en la necesidad de combatir las medidas proteccionistas a escala internacional.

Para ello, los productores agroalimentarios de las Américas deberían diversificar su canasta de productos y sus destinos de exportación.

“El mundo debe entender que las Américas producen alimentos y que éstos son seguros e inocuos, lo cual debe ser resaltado tanto a nivel internacional como a nivel doméstico”, dijo una de las conclusiones de uno de los grupos de trabajo en los que se dividió el foro.

También hubo consenso en la necesidad de avanzar en la implementación de políticas de protección de las zonas del Caribe castigadas por shocks climáticos buscando fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios.

Se coincidió en la relevancia de un enfoque multidisciplinario para la salud de los suelos, humana y animal y su relación con el comercio, de tal manera que se puedan tener respuestas para los tomadores de decisiones en el campo de la producción agroalimentaria.

Se concluyó que trabajar en nuevas formas de producir y en el impulso al comercio permitirá mejorar la producción sostenible y eliminar el doble estándar que muchas veces se establece entre la producción local y la destinada a la exportación. (Redacción MEXICAMPO).