* Germán Ramos Navas

La industria tequilera está plácidamente en la hamaca, cuando en un par de meses -posiblemente en junio- llevarán a la mesa de las discusiones, más que de negociaciones, el Tratado de Libre Comercio (TLC) de México con Estados Unidos y Canadá. Y, uno de los principales productos que estará presente será el tequila, ya que seguramente pedirán la aplicación de un impuesto especial para la exportación de la bebida a la Unión Americana.

Por ello, toda la industria tequilera está ante un grave riesgo, más aun cuando el presidente estadunidense Trump demuestra que sus políticas son más viscerales que cerebrales. Además, existe el antecedente familiar en el mandatario que un hermano luchó contra el alcoholismo, por lo cual él sólo bebe coca cola ligth en ayunas y nada de bebidas alcohólicas. Por ello, el final de esa ecuación señala que pedirá un arancel especial para el tequila.

Los integrantes de la industria sólo han comentado la posibilidad de gravar las exportaciones tequileras de manera informal, cuando debieran estar trabajando con grupos de expertos y con acercamientos con el gobierno para estar perfectamente preparados para enfrentar el tema en las discuciones del TLC. La cámara del ramo señaló de manera informal que se colabora con grupos de trabajo, pero sin ser esto en forma oficial.

La amplia posibilidad de gravar las exportaciones de tequila es consecuencia de que las ventas externas dependen del mercado estadunidense, donde se exportaron casi 150 millones de litros y son el 82% de las ventas.

Por ello, de aplicarse un impuesto especial, afectaría profundamente la industria, ya que la bebida en la Estados Unidos costaría más y posiblemente los consumidores cambiarían por otros productos. Sin embargo, los tequileros están confiados en que seguirán con ese mercado en constante crecimiento.

Pero los industriales no sólo deben ya estar «velando armas» ante la fuerte posibilidad de gravar las exportaciones, sino buscando localizar más mercados, ya que la fuerte dependencia a Estados Unidos ha dejado de lado conquistar otros clientes, como sucedió con China, donde se estimaba llegar para el año próximo a más de ocho millones de litros y el año pasado no se acercaron al millón de litros y han dejado en el olvido la promoción del tequila en Asia donde hay un amplio mercado en constante crecimiento.

La industria está en la urgencia de pertrecharse con los mejores especialistas del ramo, de tender puentes con el gobierno, para estar atentos a la posibilidad de negociar y evitar que se caigan las exportaciones a Estados Unidos y sólo quedarse con los consumidores esporádicos que vienen en verano y se convierten en Spring Breakers, con altos consumos de tequila, pero que nunca alcanzarán a los casi 150 millones de litros que se envían anualmente a la Unión Americana.

* Director del portal oroazultequila.mx