Con un plan mayor que exige que los estados reúnan estándares específicos para reducir las emisiones de carbono basadas en su consumo individual de energía: un programa de incentivos para aplicar estos esquemas durante sus primeras etapas y la producción de energía  renovable a bajo costo, el gobierno de Barack Obama inició hoy una lucha contra el cambio climático global y la plantas de energía en Estados Unidos.

La encargada de llevar adelante este plan, dirigido a reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero de las plantas de energía basadas en la combustión de carbono, es la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) quien a través su administradora Gina McCarthy, dijo que el plan costará un total de 8,400 millones de dólares, con beneficios que irán de los 34 a los 54 mil millones de dólares.

 Este ambicioso “plan mayor” presentado por el presidente Obama en la Casa Blanca, cuenta ya con el rechazo del presidente del Senado, Mitch McConnell, quien pidió a los estados no adherirse a el, en una carta enviada a los 50 gobernadores de Estados Unidos;  así como el de la Industria de Energía, quien incluso inició ya una campaña en contra de dicha iniciativa que busca descalificar los estudios científicos que alertan sobre un cambio climático.

Obama en un discurso videograbado afirmó que, “las plantas de energía son la fuente más grande de contaminación derivada de la emisión de carbono que contribuye al cambio climático” y agregó que “Hasta ahora no se han establecido límites federales para la cantidad de emisión de carbono que se lanza al aire».

De acuerdo con Administración de Información de Energía de EU, el carbono aportó en 2012 el 37 por ciento de la electricidad en Estados Unidos, comparado con 30% por parte del gas natural, 19% de las plantas de energía nuclear, 7% de fuentes hidrológicas como presas y un 5% de recursos renovables como el viento y el sol.