Conocida también como glosopeda, la fiebre aftosa que ingreso a México en mayo de 1946, por un cargamento de 327 animales de ganado cebú procedentes de Brasil, provocó que ese año Estados Unidos cerrara sus fronteras a la importación de ganado mexicano.

La erradicación de la fiebre aftosa representa uno de los más grandes éxitos sanitarios en México, gracias a ello, productores nacionales pueden entrar de lleno a los mercados internacionales para la comercialización de los cárnicos.

Fue el 2 de abril de 1947, que se estableció la Comisión México-Americana para la Erradicación de la Fiebre Aftosa, en la que se acordó establecer una campaña de inspección, cuarentena y sacrificio de animales enfermos, medida que se conoció como “rifle sanitario” y en la que se eliminaron en promedio 2,000 cabezas de ganado bovino y porcino al día.

Sin embargo, a pesar de esas acciones, a finales de 1947 la enfermedad se expandió hacia el centro de la República Mexicana, situación que obligó a incorporar la vacunación con biológicos importadas de Europa, que ocho meses después fueron producidas en México.

Al mismo tiempo que se impuso una cuarentena, declarando la emergencia nacional, ya que la transmisión de la enfermedad se da por contacto directo o por medio de fómites (cualquier objeto carente de vida o sustancia, que es capaz de transferir los patógenos de un individuo a otro), como personas, vehículos, material o equipo, incluso por medio del aire bajo condiciones climáticas favorables.

Para 1950 con la aplicación de 60 millones de dosis y drástica reducción de brotes, se llegó totalmente a su erradicación en 1955.

En la actualidad el Senasica, lleva a cabo permanentemente una vigilancia epidemiológica con el propósito de detectar oportunamente enfermedades en los animales, que pongan en riesgo el patrimonio pecuario y la salud pública en nuestro país. (Redacción MEXICAMPO).