24 junio, 2024

Carne de ovejas y cabras alternativa para la seguridad alimentaria

La agreste orografía y la ubicación geográfica del territorio nacional, factores que contribuyen a la presencia de condiciones climáticas desfavorables, en cuanto a la producción de alimentos, hay alternativas para garantizar la seguridad alimentaria, como es la producción de carne de ovinos y caprinos.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura y la Coordinadora Nacional de Fundaciones Produce (Cofupro), han realizado diversos análisis con la participación de productores de ovejas y cabras, quienes destacan la existencia de un nicho en este sector que se debe fortalecer y ayudar así, para la obtención de proteína animal de gran calidad.

Ambas instancias coinciden en establecer programas de capacitación para la producción de ovinos y caprinos, sobre todo en estos tiempos de la pandemia, la que ha conducido al incremento de la pobreza y el desempleo.

Durante el webinar Produciendo Proteína Animal en tiempos de Covid-19: problemáticas, estrategias y necesidades futuras en México: ovinos y caprinos, los productores coincidieron en señalar que se deben buscar opciones para retomar programas exitosos para ese sector, sobre todo en zonas de marginalidad u otras que se quieran integrar.

“Los ovinos y caprinos son especialmente valiosos en los países en desarrollo, debido a su capacidad para utilizar un pasto escaso y a su tolerancia a las condiciones climáticas desfavorables. Las ovejas y cabras se mantienen a menudo en entornos marginales con escaso pastoreo y en condiciones climáticas desfavorables”.

Son los infaltables animales lecheros de los pobres, debido a los bajos costos de inversión de capital y producción requeridos, a la rápida rotación generacional de los animales y, por ende, a la pronta producción de leche en comparación con el ganado mayor.

Héctor Mario Andrade, productor de carne caprina, señaló que el pequeño productor tiene poco acceso a hipermercados y a mercados con gran distribución y globalizados, aunque su capacidad de producción no lo permite.

Las cabras tienen mayor rendimiento lechero que las ovejas; las mal llamadas “vacas de los pobres”, dijo son la principal fuente de leche y carne para muchos agricultores de subsistencia de las regiones tropicales, por ello abundan en zonas áridas y semiáridas y generalmente se mantienen en pequeños rebaños.

La leche de cabra se produce ampliamente en África y el Caribe, generalmente para autoconsumo, indicó.

Por ello, “si se desea estimular la producción caprina, se debe priorizar al productor y la organización con la enseñanza de mejores prácticas productivas, impulsando el mercado regional y local, y estimular la producción local regional”.

Andrade consideró que el desarrollo de la caprinocultura, también se puede fortalecer con la promoción del turismo agroecológico con apoyo a productores en pequeñas rutas, lo que incluso favorecería el desarrollo de mercaditos artesanales libres.

Su corto periodo de gestación y el suministro de leche en cantidades adecuadas para consumo inmediato de hogares pobres, hacen de la actividad una muy importante, en los estratos de producción y agricultura familiar de bajos recursos, en casi todos los países del mundo. Pues generalmente son las mujeres quienes se ocupan más que los hombres de la producción de pequeños rumiantes.

Sebastián Javier Lara Pastor, Presidente de la Cofupro, consideró que la producción de carne ovina se debe considerar en el corto plazo como prioritaria por el aspecto socioeconómico que representa en el contexto de la población rural de México, ya que según datos oficiales, la obtención de carne de ovino se realiza en más de 400,000 unidades de producción.

De ahí que el rol de la autoridad federal deberá ser el normar los criterios de estímulo y fomento a la producción de esta especie en los temas de crecimiento del rebaño, mejoramiento genético, asistencia técnica y desarrollo de productos con valor agregado generando la asociatividad de productores, consideró.

Señaló que a partir de la declaración de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia Covid-19, en el mes de marzo y las restricciones de movilización, cierre de lugares públicos, confinamiento de la población, la demanda de carne de ovino sufrió una caída de más del 70 por ciento, en volumen y de 30 a 40 por ciento de los precios a la baja.

Planteó la posibilidad de impulsar la producción de quesos de leche de oveja, una actividad reciente con aproximadamente 20 años de haberse iniciado principalmente en la zona centro del país, en la zona del bajío.

En la actualidad están reconocidas más de 20 diferentes empresas de quesos de oveja, con una población estimada de 8,000 borregas en producción de razas especializadas.

Consideró que el rol de la autoridad federal, deberá ser el normar los criterios de estímulo y fomento a la producción de esta especie en los temas de crecimiento del rebaño, mejoramiento genético asistencia técnica y desarrollo de productos con valor agregado, generando la asociatividad de los productores.

El IICA realiza todos los jueves a las 16:30 (hora de México), los webinars “Produciendo proteína animal en tiempos de Covid-19: problemáticas, estrategias y necesidades futuras en México”, y el siguiente y último curso, abordará el tema de los embutidos y carnes frías, donde tres directivas de organizaciones productoras de esos alimentos compartirán su experiencia. (Redacción MEXICAMPO).

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